Isidoro Hernández Nieto
Todos años en el programa de las fiestas de septiembre aparece el nombre de algún alaejano ilustre que ha situado Alaejos en el mapa y que ha llevado el nombre de su pueblo muy alto, y me parece justo que se le reconozca los méritos. Pero también me parecería injusto que cayeran en el olvido esos otros hombres y mujeres que no han hecho grandes cosas pero que han escrito, aunque sea en letras minúsculas, la historia de su pueblo.
En este sentido César Salamanqués Santana en su pregón de las fiestas del año 2015 reivindicó el papel de esas personas, y el año pasado Victoria Martínez Sogorb hizo lo propio con el papel que jugaron las mujeres de Alaejos en diversas épocas.
Hace varios años que tengo esta información y si me he decidido a publicarla es porque yo también quiero aportar mi granito de arena, y al publicar las desgracias y calamidades que pasó mi bisabuelo en la Guerra de Cuba quiero que sirva para rendir un merecido homenaje y un entrañable recuerdo a todos esos alaejanos que llevaron a la Guerra de Cuba, -digo bien, llevaron- porque no tenían mil quinientas pesetas para librarse. Era la llamada "redención a metálico".
Este año, además, se cumple el 120º aniversario del "Desastre del 98" y me parece un momento muy oportuno para acordarnos de ellos. Afortunadamente mi bisabuelo regresó, pero aquellos que tuvieron la suerte de volver venían enfermos, macilentos, casi irreconocibles.
La pequeña historia de Andrés Hernández Manjarrés
Andrés Hernández Manjarrés, mi bisabuelo, hijo de Cipriano y de Críspula, nació en Alaejos calle Lucas Martín nº 20 el 10 de noviembre de 1872. Posiblemente naciera en la casa que hoy tiene el número 22.
Su infancia y adolescencia supongo que transcurriría como la de cualquier otro joven hasta que llegó el día de cumplir el servicio militar, y perteneciente al reemplazo de 1891 tuvo entrada en la Caja de Reclutas nº 50 de Valladolid el día 12 de diciembre de 1891, correspondiéndole para el sorteo el número 134 y realizado este fue destinado al Batallón Cazadores de Estella nº 14 con sede en Vitoria donde se incorporó el 8 de marzo de 1892, y allí permaneció hasta el 19 de marzo de 1894 que pasó a la situación de licencia ilimitada, y a finales de marzo de 1895 causa baja en el citado Batallón pasando a la situación de reserva activa, siendo destinado al Regimiento Infantería de Reserva nº 92 en Valladolid.
Por tanto en Vitoria estuvo desde el 8 de marzo de 1892 hasta el 19 de marzo de 1894, y entre estas fechas se hizo la fotografía que acompaña a este texto. En el dorso de la fotografía original hay una inscripción en la que se puede leer: "FOTOGRAFIA VITORIANA A GÓMEZ. CALLE PRADO, 22. VITORIA."
Por R. O. Circular de 29 de julio de 1895 (D.O. nº 165) se ordena la concentración a los individuos pertenecientes al reemplazo de 1891, lo que causa baja en el Regimiento de Valladolid y alta en el de Burgos nº 36 formando parte del 1º Batallón Expedicionario que se concentró en León el 13 de agosto de 1895, y el 23 partió por ferrocarril hacia Coruña embarcando el día 26 en el vapor Alfonso XIII "con rumbo a la isla de Cuba, desembarcando en Caibarien el 7 de septiembre," (de 1895) saliendo el día siguiente a operaciones de campaña por la zona de Placetas (Santa Clara), encontrándose el 18 en la acción de El Magüey, y el 11 de octubre en la de Tolón, el 11 de noviembre en la de Vueltas del Remate, y el 11 y 12 de diciembre en la de las Lomas de Alvendrel (Siguanea) regresando el 21 a Camajuaní donde quedó hasta el 28 que salió nuevamente de operaciones."
El 29 de septiembre de 1895 en la toma del campamento Pedro Alfonso (Santa Clara) ocupado por los insurrectos. Continuó de operaciones hasta el 15 de marzo de 1896, fecha en la que se incorporó la representación del Batallón en Camajuaní, donde continuó hasta final de mes. El 13 de mayo se traslada, con la representación del Batallón, a Rodas, donde estuvo hasta el 1 de junio de 1896 que marchó de ordenanza a la Comandancia General de Las Villas (Cienfuegos), continuando en este destino hasta finales de noviembre de 1896 que causó baja en el batallón porque fue destinado a la Segunda Brigada de Sanidad Militar, "… dándole colocación en la 6ª Compañía a la cual se incorporó en el Hospital Militar de La Habana donde quedó prestando los servicios de su clase, finando el año destinado en la Sección de Ambulancias."
Las ambulancias de entonces eran carretas tiradas por mulas, o mulos. De esto bien podría dar fe mi bisabuelo pues el día 25 de abril de 1897 el Jefe de la Clínica del Hospital Militar Alfonso XIII da parte al Director en el que le dice: "…de haber ingresado en ésta el sanitario de 2ª, de la sección de ambulancias, Andrés Hernández Manjarrés, con una herida contusa del mentón producida por la coz de una mula, erosión de la piel en el codo derecho ocasionada en el mismo acto…".
Según nombramiento del Primer Jefe de la Segunda Brigada de Sanidad Militar, D. José Franco Manzano, el 6 de julio de 1897 ascendió a sanitario de 1ª.
El 10 de junio de 1898 el cabo Serafín Fontecha entra en la cuadra de los mulos y observa que los que tenía asignados mi bisabuelo estaban sin limpiar. El cabo llama varias veces a mi bisabuelo pero este no responde. Pasado un rato el cabo sale de la cuadra y en el patio se encuentra con mi bisabuelo y le pregunta de dónde viene, mi bisabuelo le responde del almacén de buscar los trastes para limpiar los mulos. El caso es que una palabra lleva a otra y terminaron enzarzándose.
Mi opinión particular, obviamente parcial, es que mi bisabuelo llevaba las de ganar en este lance pues de no ser así el cabo Mariano Solanas no se habría empleado con tanta contundencia. Además, como veremos, el cabo Fontecha llegó a sangrar por las narices. Dejando de lado opiniones particulares, más o menos jocosas, este incidente supuso que a mi bisabuelo se le instruyera un consejo de guerra por "maltrato de obra a superior." Fue nombrado Juez Instructor el Capitán de Infantería D. Juan Vadell Gálvez.
El 24 de septiembre de 1898 el Juez Instructor interesa del Gobernador Militar de La Habana relación de oficiales aptos para desempeñar el cargo de abogado defensor y entre los treinta y cuatro oficiales propuestos mi bisabuelo elige al Teniente Andrés Cortas del Tercio de Voluntarios y Bomberos Moret nº 2. ¿Por qué mi bisabuelo se decide por éste? Quizás fuese porque se llamaba igual que él. De los treinta y cuatro propuestos ningún otro se llamaba Andrés y es posible que ese fuera el motivo pues no creo que lo hubiera otro, ni para elegir a éste ni a cualquier otro de los defensores propuestos pero, como veremos, no fue una buena elección, claro que mi bisabuelo ¿qué sabía?
El 7 de octubre de 1898 son citados mi bisabuelo y su defensor para la lectura de cargos. El Instructor lee los cargos que se le imputan. Durante la lectura de cargos el defensor no dijo ni hizo absolutamente nada, y así lo hace constar el secretario en el acta: "El defensor durante el acto no tomó nota ninguna, no protestó de nada ni usó de la palabra."
Esta es la razón por la que antes dije que creía que no había sido una buena elección al decantarse por este defensor pero creo que otro defensor habría hecho lo mismo, me temo que el nombramiento de defensor era un mero trámite.
El 8 de octubre de 1898 se entrega la causa en la Capitanía General en La Habana para que sea vista en consejo de guerra pero la guerra ya estaba perdida, pues con la derrota del Ejército Español en las batallas de Las Lomas de San Juan y El Caney el 1 de julio de este mismo año, y el posterior hundimiento, el día 3, de la Escuadra del Almirante Cervera en la Bahía de Santiago, la guerra, de hecho, había llegado a su fin. La paz se firmaría en diciembre de este mismo año.
En esta situación el 29 de noviembre el Capitán General Jiménez Castellanos, último Capitán General de Cuba, dictó una circular sobre la tramitación que debían seguir las causas abiertas. En consecuencia la causa que se le instruía a mi bisabuelo se trasladó a la Península, primero a Sevilla y luego a Cádiz, pero terminó en Madrid pues era en la 1ª Región Militar donde residía la Comisión Liquidadora del Cuerpo en el que sirvió mi bisabuelo.
El 30 de marzo de 1899 el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra publicó el Real Decreto sobre indulto que en su artículo 2º disponía: "En cuanto a las causas en que se persigan delitos a que el Código de Justicia Militar señale pena que no exceda de tres años de prisión militar correccional se declarará, desde luego, extinguida la acción penal decretándose el sobreseimiento de dichas causas."
El dictamen del Fiscal de la 1ª Región Militar es en el sentido de lo dispuesto en el artículo 2º del Real Decreto antes mencionado, y el 29 de julio el Capitán General de la 1ª Región Militar decreta el sobreseimiento de la causa.
La paz entre España y Estados Unidos (no hubo representación cubana) se firmó en París el 10 de diciembre de 1898 perdiendo España además de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam, en las Marianas.
La primera esposa de mi bisabuelo y la criatura, murieron durante el parto. La segunda esposa Genoveva Villaescusa Caballero, mi bisabuela, murió en abril de 1918, y en noviembre de ese mismo año murió Vicente, el hijo menor de mis bisabuelos. En marzo de 1925 murió Florencio (20 años) el tercer hijo de mis bisabuelos. M. Carmen, hija de mi bisabuelo y su tercera esposa, murió en septiembre de 1923 a los 15 meses de edad.
Tras una vida corta (59 años) y difícil, y después de ver morir a dos esposas y cuatro hijos mi bisabuelo falleció en su domicilio c/ Arrabal nº 1, el 15 de junio de 1932 a consecuencia de una bronconeumonía.
Isidoro Hernández Nieto