«A socorrer la pobreza y desterrar la pereza»
Con el título y lema arriba indicados se fundó en Alaejos dicha Sociedad, la segunda de la provincia, la primera fue fundada en el mismo Valladolid.
Corría el año 1784, en Castilla la Vieja la situación económica era malísima.
A causa de los malos temporales las cosechas de dicho año y el anterior fueron muy malas, hasta el extremo en que el trigo empezó a escasear en esta tierra, que es considerada como de «pan llevar».
Los obreros no tenían trabajo y por todas partes se veían personas pidiendo limosna.
Ante esta época de escasez, unos vecinos más acomodados, conocedores que en otras regiones existían estas asociaciones, solicitaron del entonces rey Carlos III el permiso correspondiente para crear una sociedad en Alaejos.
La solicitud fue presentada en el año 1784, y el 28 de junio de 1785, por Real Cédula expedida en Aranjuez, fueron aprobados los estatutos.
Como la situación era apremiante, y en la confianza que los estatutos serían aprobados, empezaron a trabajar inmediatamente de solicitarlos, aportando y recibiendo donativos, para remediar a los más necesitados, recogiéndoles en la «Casa de la Misericordia», que se supone estaría en el actual «Hospital del Buen Pastor».
Con los donativos recaudados pudieron suministrar la comida a los pobres recogidos.
Para la cena se ofrecieron los Religiosos Descalzos de San Francisco de esta villa, sirviéndoles la llamada «olla», siendo obligación de los «racioneros» ir a recogerla todos los días al convento, acompañados de un pobre.
Para dar trabajo a los más jóvenes, esta Sociedad creó una fábrica de paños, empleándoles en ella como cardadores, tejedores, hilanderas, etc., confeccionando las mantas de paño burdo, tan útiles en los duros inviernos de Castilla.
También creó esta Sociedad una fábrica de esteras y otra de velas de sebo, empleando en ellas los obreros correspondientes.
Alaejos puede tener la satisfacción de contar en su pasado con épocas que le distinguieron notablemente, ya fuese por sus costumbres, por su cultura, por sus hechos históricos, y por haber creado una Sociedad que se preocupó de reparar en lo posible las necesidades que en aquellos tiempos tan difíciles se extendían por muchas zonas de España.
Julio Lucas Mediero