por Fidel Lucas Castander
Alaejos, al parecer, nunca tuvo murallas; no obstante, sí tuvo una cerca de proporciones suficientes para afrontar las embestidas de pandillas, maleantes y vagabundos nocturnos que en aquellos tiempos existían. La configuración actual del plano de Alaejos, asentado en una suave loma en la que estaba el pequeño y primitivo pueblo, nos da clara idea del curso por donde esta cerca se desarrollaba; adoptaba toda ella una cierta forma ovalada, dejando al suroeste una llanura fértil (las huertas) entre el arroyo de la reguera y el antiguo casco cercado del pueblo y al Oeste, las Eras grandes separadas del pueblo por un pequeño arroyo que venía y aún viene en épocas de lluvias abundantes por el antiguo camino o calzada que va (o iba) de Valladolid a Salamanca (le llamábamos el camino de los basureros, pues había en él muchos de estos). Este arroyo bordeaba la cerca aguas abajo formando el Labajo del Lugar (hoy plaza de Hernández Morejón) que cuando se llenaba vertía sus aguas hasta el arroyo de la Reguera a través del Arrabal del Cristo.
La cerca comenzaría o enlazaría, quizá con la fortaleza o castillo o con su foso, siguiendo por la actual calle de Pastores hasta dar vuelta por detrás de la iglesia de Santa María, cuyo muro exterior, orilla del jardín, quedan aún restos de la antigua cerca, para continuar por la amplia calle de la Ronda, hoy de la Casita y a lo largo de la calle del matadero conectar nuevamente con el castillo.
Transcurrido el tiempo esta cerca perdió su función defensiva y lejos de prestar servicio, estorbaba.
Poco a poco la cerca fue derribada. El pueblo aumentó en vecinos y hubo de construir un nuevo barrio en la parte más baja y fuera de la cerca. A este nuevo barrio se le denominaba Barrio Bajo. Con el paso del tiempo y al continuo uso de esta expresión el lenguaje coloquial del pueblo lo transformó en el barbarismo fonético el "Barrabiajo".
En este "Barrabiajo" surgieron nuevas calles, una de ellas la que está orilla de la huerta grande, tenía muy poca agua y con frecuencia en ella se formaba un charco que duraba hasta el verano con sus aguas verdes, por lo que a esta zona se la denominaba "el charco verde"; no obstante a esta zona también se la llamaba "Santalperro". ¿Por qué? Porque al parecer un perro perseguido dio un salto tan espectacular que cayó al otro lado del charco y del salto del perro surgió otro barbarismo "Santalperro".
Y los chiquillos cantaban:
La cigüeña en la torre
machaca el ajo
se le cayó el mortero
en el "Barrabiajo".