Biblioteca de los programas de fiestasAlaejos · 1954 – 2026

Programa de Fiestas · 1991

El prado «Carreelbal»

José Ojeda Nieto·Naturaleza y territorio

Por José Ojeda Nieto

EN 1936 se creó el primer grado concejil de Alaejos: el hoy conocido con el nombre de Carrealvar y coetáneamente por Carreelbal. Su proceso de formación se encuadra en las transformaciones agrarias del campo castellano como consecuencia de las graves crisis del siglo XVII. Crisis que hemos de señalar someramente, limitándonos a Alaejos, porque sólo así puede entenderse que unas tierras en explotación en el siglo XVI se conviertan, al llegar 1636, en terreno sólo apto para el ganado.

Entrado el siglo XVII comienzan a manifestarse unas condiciones climáticas totalmente desfavorables a las explotaciones agrarias: lluvias torrenciales, sequías prolongadas, precipitaciones a destiempo... acompañado todo ello con plagas de langosta, insectos y "cocos" –como dicen sus coterráneos–. Como era de esperar, situación tan desastrosa vino acompañada inmediatamente de epidemias y pestes, que atacando a una población mal alimentada produjeron mortandades elevadas, diezmando la población (de 1.000 vecinos al finalizar el siglo XVI a unos 750 vecinos, aproximadamente, en este año).

También el campo reflejó los graves tiempos, pues si parece estar en todo su esplendor gracias al viñedo, la realidad es bien otra, ya que la excesiva especialización vinícola ha reducido las tierras de pan llevar y el pastizal; con su secuela de falta de cereales panificables, además de que –como dicen las vecinos– "por averse plantado en muchos lugares de años a esta parte viñas... no tienen con que sustentar sus labranças". La escasez de jornaleros, provocada por las mortandades, trajo consigo un incremento de la cabaña ganadera –bueyes, mulas y asnos– afín de sustituir el trabajo manual con la fuerza pecuaria, sumando así otro problema a los ya existentes: el de la alimentación de esta cabaña, que si era difícil en todo momento más lo era en el verano porque: "les llevan a las rregueras y exidos (pero) sin poderlo rremediar los dueños y los guardas se entran en las Heredades de noche y comen los frutos".

Había que buscar una solución, y se encontró dedicando una parte del terrazo a pasto. Se buscó el lugar y "mirando que sitios heran mas a propositos para acer los dhºs Prados (se vio) que el sitio de carre el bal desde el camino de carrrecastro asta la rraya de siete yglesias" era el lugar idóneo, porque además de que eran tierras "costosas de labrar y de poco fruto" ofrecían aquello que se desea para un prado: "unos manantiales que pasan por mdº la reguera".

Los dueños, 17 vecinos, no presentaron inconvenientes a la expropiación, una vez que se les valoró en 1.100 fanegas que resultaron de la medición del citado pago. Ahora había que recaudar esos 1.100 ducados (unos 6.000 jornales de trabajo de un obrero de aquel entonces), verdadero inconveniente sabiendo que el Ayuntamiento no disponía de dinero (sólo cuenta con las rentas de las carnicerías y las multas) y los vecinos están pasando un grave aprieto. Contaron, no obstante, con las ayudas del Cabildo de Salamanca y su Universidad que aportaron 200 fanegas de trigo y con la del marqués de Tarazona –señor de Alaejos– que participó con 150 ducados. Sin embargo, nos llama más la atención la recaudación restante, las 600 fanegas pendientes hasta completar los 1.100 ducados. Se pensó, no en hacer una recaudación obligatoria entre todos los vecinos, como era costumbre en casos similares, sino dejarlo en donación voluntaria. Para ello se hizo, inmediatamente, una lista de posibles donantes en la que se fue anotando su contribución. En total 322 vecinos –29 de ellos clérigos–, aparecen en esa lista; es decir, no se cuenta con más de la mitad de la población porque no disponen de medios.

No cabe duda de que entre algunos vecinos hubo una pronta participación bien en dinero bien, en trigo, e incluso entre aquellos 17 propietarios de las tierras hubo quien entregó toda o parte: "doña mª mendez hace gracia del herial (...) lucas çavaco de gª (da) 500 mrs (maravedíes) en tierras de carreelbal"; pero la mayoría de los vecinos –de esos 322– se mostraban remisos, y fue preciso incentivar su colaboración con una condición, que:

"los que no mandaren ni diesen nada no han de tener aprovechamiento ni usar de los prados que se compraren con lo que para este efecto se dieren".

Aun así varios de esos 322 vecinos se negaron a colaborar, expresándolo el escribano al lado de su nombre:

(nicolas gº carpintero, no gocara"
"francoº garº de asensio herrador no dio nada"
"pº de tardaquila no quiere prados ni da nada"...

Al final, tras continúas insistencias y prestando los que tienen a los que se encuentran en dificultades, pudo darse fin a la creación del prado de Carrealvar. El consejo, como representante y administrador de los vecinos, logró sin gastar dinero de sus bienes ampliar sus propiedades y administrar las tierras comunales.

Cómo citar

José Ojeda Nieto: «El prado «Carreelbal»». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 1991.

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