Biblioteca de los programas de fiestasAlaejos · 1954 – 2026

Programa de Fiestas · 1981

El prado Carrealvar

Adelio Castaño Casquero·Naturaleza y territorio

El día 10 de mayo de 1916, fiesta de Nuestra Señora de la Casita, es también una fecha importante por otra razón singular. Ese día se celebró una sesión extraordinaria en el Ayuntamiento bajo la Presidencia del Alcalde D. Nicolás Martín Alonso y actuando como secretario D. Valentín Antoraz Hernández. En el orden del día, un solo asunto: la propuesta de que el Ayuntamiento se haga cargo de la administración, disfrute, aprovechamiento y conservación del prado Carrealvar, hasta entonces administrado por la Sociedad de Labradores.

El debate (lo recordarán algunos de haberlo oído a sus padres o abuelos) debió ser amplio. El Alcalde argumentó que pertenece a los bienes del Municipio, y que en vista de los preceptos de los artículos 72 y 75 de la Ley Municipal vigente entonces, debe el Ayuntamiento incautarse del mismo, añadiendo que la Sociedad de Labradores ha quedado disuelta por voluntad de 50 socios por lo que no sería equitativo ni justo que un reducido número de labradores gozara de los beneficios del prado.

El primer Teniente-Alcalde D. Teodosio Caballero González protesta primero por la celebración de la sesión y alega a continuación que el Prado es de la Asociación como se demuestra al pagar la contribución a título de dueños desde hace más de 20 años; que en 1888 el Ayuntamiento promovió expediente pidiendo la excepción del Prado en concepto de dehesa boyal y fue desestimado en 1895 y que en 1890 el Ayuntamiento acordó estar conforme con que el prado era de la propiedad privada del Gremio de Labradores. Esta propuesta que fue también suscrita por los concejales D. Tomás López Cafranga y D. Raimundo Lucas Belloso les fue devuelta. Tras la intervención de algunos concejales, intervino de nuevo el Alcalde para afirmar que el prado aparece como bienes comunes, según consta en el catastro, libro 3.º, folio 2.275 y además por una Real cédula de S. M. el Rey Felipe V se autorizó a esta villa para que hiciera de las Regueras del Prado Carrealvar prados y tras añadir otras consideraciones, se dio por suficientemente discutido el asunto y puesto a votación, ofreció el siguiente resultado:

A favor: 7, D. Nicolás Martín, D. Jerónimo Zapatero Buitrón, D. Hilario Monge Castander, D. Eutimio Hernández Monge, D. Elías Martín Alonso, D. Mariano Antoraz García y D. Inocencio Santana Casado.

En contra: 3, D. Tomás López Cafranga, T. Teodosio Caballero González y D. Raimundo Lucas Belloso.

Se abstienen: 1 D. Pedro Morante Moyano.

El prado Carre Elvar, Carrelvar o Carrealvar no se constituye como tal, como se afirma en la sesión comentada por Real Cédula de S. M. el Rey Felipe V, pues según consta en otro documento de fecha 30-10-1636: "Don Felipe por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón..." dado que el concejo y regimiento puso de manifiesto la necesidad de prados para el pasto por cuya causa muchos vecinos habían abandonado la villa y siendo el lugar más apropiado entre el camino de Carre Castro y la raya de Siete Iglesias, debió comprarse a los propietarios entonces. Si se observa la fecha no fue Felipe V (el mismo de la real cédula), ya que éste empezó a reinar en 1.700, sino Felipe IV que reinó entre 1621 y 1665.

De una manera o de otra, desde entonces debió administrarse, hasta que se hizo cargo la Sociedad de Labradores y como hemos visto a partir de 1916 el Ayuntamiento.

A. Castaño

Cómo citar

Adelio Castaño Casquero: «El prado Carrealvar». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 1981.

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