Sólo las personas de avanzada edad quizá recuerden cómo eran las fiestas en su niñez allá por 1905 ó 1906. Otras oyeron hablar de ellas a sus padres y sus abuelos. Si repasamos algunos programas de fiestas de aquella época o documentos que he tenido la suerte de leer, encontramos algunas curiosidades que forman parte también de la historia de Alaejos.
En los programas de festejos de 1905 y 1907 estos eran los anuncios:
— Ultramarinos, hierros y ferretería de Celso Vázquez, Ronda del Castillo, n.º 31. se de carros, herramientas para todas las industrias y un inmenso surtido en ferretería. Depósito de las mejores rejas para arados y puntas de todas clases. Pr mera casa en su ramo. (Programa de 1905.)
En el de 1907 el anuncio era distinto: «La América», calzados y ultramarinos finos de Celso Vázquez. Alaejos. Casa especial en calzados americanos; surtido selecto para señoras y caballeros, de lujo y corrientes. Especiales para niños. Esta casa cuenta también con todo lo concerniente en el ramo de ultramarinos, siendo su especialidad los ricos vinos de Jerez, galletas finas, conservas marítimas y vegetales y bombones suizos. Depósito de papel de fumar. Lejía líquida y carburo. Primera casa en ultramarinos.
— «El Porvenir». Comercio de Pedro Hernández e hijos. Gargantilla, 4 y 6. Alaejos. En este acreditado establecimiento se halla lo más selecto en novedades de señora, inmenso surtido en panas y paños para caballero, a precios sin rival, además cuenta con surtido completo en los artículos de paquetería, quincalla, mercería, librería, juguetería, etc., etc. Cristales planos a precios de fábrica. Venta al por mayor y menor.
Tampoco deja de ser curioso el lenguaje publicitario de este mismo anuncio en el programa de 1907, donde llama también la atención el precio de un traje: 5 ptas.: «El Porvenir». Pedro Hernández e hijos. Alaejos. Comercio de tejidos del reino y extranjero. Paquetería, mercería y quincalla. Librería y objetos de escritorio. Menaje para escuelas y papeles pintados. Novedades en paños para caballero desde 5 lpas. traje en adelante. Especialidad en gorras y sombreros. Juguetes de todas clases y precios. Objetos fantasía para regalos. En tapabocas y mantas procedentes de fábrica, se ha recibido un variado surtido a precios sin rival. Preciosas colecciones en postales, tarjetas para felicitar y otros muchos artículos que no enumeramos. Ventas al detall y por mayor.
La confitería, cerería y chocolates de Gregorio Belloso en la calle del Pozo se anunciaba así: «Tengo el gusto de ofrecer a Vd. mi nuevo establecimiento en el que se elaboran toda clase de artículos pertenecientes a los ramos de confitería, cerería y chocolates, y muy especialmente toda clase de cajas, platos y fuentes de dulces y ramilletes montados en caramelo, coelanta, fondat y glasa. Pulcritud, esmero y precios muy módicos en los trabajos de encargo. Visitad esta casa y os convenceréis.»
También se anunciaban «La Alaejana», acreditada fábrica de aguardientes, licores y jarabes, propiedad de don Elías Martín Alonso. Francisco Santana (Samaniego), que el de la Casita y desde las ocho de la mañana hacia el recorrido desde el pueblo a la Ermita por 50 céntimos ida y vuelta a cada persona. «La Vallisoletana», fábrica de anisados, licores y jarabes de Albertos y Modroño. Confitería y cerería de Dionisio Gallego. El molino «El Carmen». El Gran Cafe de la Amistad. El almacén de maderas de Gonzalo P. Carretero. La zapatería modelo de Mariano Antoraz. Y la tienda de tejidos de Luis Morante.
En 1905, 1906 y 1907 las fiestas fueron los días 7, 8, 9 y 10 de septiembre.
El día 7 al amanecer la Banda Municipal (en 1910 estaba formada por diez personas), dirigida por Máximo Reoyo Alonso y las dulzainas recorrían las calles anunciando el comienzo de las fiestas.
El mismo día desfilaban los enanos y gigantes, había partidos de pelota en el frontón Alegría, que se encontraba en la calle Ronda del Castillo y los fuegos artificiales en la Plaza unos años o en el Arrabal. En 1907 la compañía de teatro de don Federico Bassó puso en escena durante varios días las obras «Lo positivo», «El ejemplo», «Los corridos», «Lo que vale el talento» y «Echar la llave».
El día 8 comenzaba con la música y los encierros eran mucho más madrugadores que ahora: a las cinco de la mañana recorrían las calles Tejares y Zabacos hasta llegar a la Plaa Mayor, o bien seguían otro recorrido: Arrabal-calle Gargantilla (actual Ramón y Cajal) y Plaza Mayor como ocurrió en 1910, lo que quiere decir que no siempre el recorrido fue igual. Una vez en la plaza se lidiaban dos novillos titulados del «Alba». A las diez de la mañana se celebraba la solemne función religiosa en la Ermita de la Casita y como dicen los programas «haciendo después la suntuosa procesión con la imagen permitiéndose el baile que desde tiempo inmemorial establecen los entusiastas devotos».
A las tres de la tarde daba comienzo la primera corrida de novillos en la Plaza Mayor, que tenía una capacidad para 3.000 espectadores.
En 1910 se contrató a cuatro diestros para lidiar los novillos mientras el público sólo podía participar en los encierros. Ese año el Ayuntamiento arrendó en subasta 16 novillos bravos utreros para los dos días, 8 y 9. La subasta fue adjudicada a don Pedro Puertas del Valle en 1.299 pesetas. Los encierros y novillos son de una gran antigüedad en Alaejos como se demuestra con un documento de 1688 en que se habla de los cinco toros que se han de correr en la plaza pública de esta villa el día 17 de junio de este año y darlos encerrados en la calle…».
Terminaba el día con teatro o baile en el llamado Teatro Coliseo de la calle Zabacos, hoy Salón Social.
El día 9 se repetía el mismo programa del día 8, excepto la función religiosa, con la novedad de los partidos de pelota que empezaban a las ocho de la mañana «en los dos frontones de esta localidad» (programa de 1907).
En 1905 tomó parte en el juego Belisario el Zamorano, «célebre pelotari español».
El día 10 y último también había juegos de pelota, las cucañas, carreras a pie de niños de 10 a 15 años y a las cuatro de la tarde el baile popular gratuito que se celebraba en el prado Carre Elvar o en la Glorieta del Labajo del Lugar.
Como curiosidades se pueden destacar: en el bar del Teatro (que se arrendaba en pública subasta para esos días) las tarifas las imponía el Ayuntamiento y así una cerveza alemana grande costaba 60 céntimos y la pequeña 30 céntimos; un refresco con azucarillo 10 céntimos, o un bollo o una pasta 5 céntimos; la banda de música tenía un contrato por dos años (en 1910 por 1.000 ptas.) y tocaba en los bailes 7 piezas y la jota, pero en las fiestas de septiembre eran 7 y la jota, aunque eso sí, las piezas debían tener una duración de 5 ó 6 minutos cada una.
Así eran las fiestas, que en lo fundamental no han variado mucho con respecto a las actuales.
Un dato más: en 1905 Alaejos contaba con 3.584 habitantes.
Adelio Castaño