José María Casado Aguado
No quiero ser pretencioso, pero a decir verdad no han sido pocos los lectores de El desliz de Alaejos y el reinado de Enrique IV que se han puesto en contacto telefónico conmigo para comentar alguno de sus capítulos. Después del lógico intercambio de palabras de cortesía, la conversación, siempre amena, finalizaba a menudo, con alguna pregunta relacionada con el tema, lo que para mí suponía la satisfacción de comprobar que había despertado en el lector el interés por conocer la historia que se contaba en el libro y, sobre todo, el interés y curiosidad por conocer las consecuencias del escándalo amoroso que tuvo lugar en el castillo de nuestro pueblo que tanto influyó en el cambio de rumbo de la historia de Castilla.
Fueron varias las preguntas que me hicieron, pero sin querer restar importancia a las demás y por razones de espacio, he preferido quedarme con estas cinco, por ser, creo yo, las que en un debate podrían despertar más polémica.
1. ¿Cuál fue el origen de la dinastía Trastámara?
Esta pregunta me la formuló un amigo y compañero de promoción afincado en Valladolid. Por razones obvias este tema no lo había tratado en el libro. Solamente cuento en él los acontecimientos más importantes ocurridos durante los veinte años de reinado del impotente monarca castellano y los personajes que intervinieron durante su reinado, que fueron, además de Enrique IV, su hija (?) Juana de Trastámara y Avis (conocida como la Beltraneja), su mujer Juana de Portugal de la dinastía Avis, sus hermanastros Isabel y Alfonso XII el Inocente, el marido de la reina Católica, Fernando II de Aragón, y esa numerosa pléyade de grandes personalidades de la sociedad eclesiástica y de la alta nobleza que aprovechando la gran inestabilidad política del momento se disputaban el control del Reino.
Para dar respuesta a su pregunta tuve que retroceder en el tiempo casi dos siglos y medio, nada menos que al año 1126, fecha en la que murió doña Urraca I de Castilla y la sucedió en el trono su hijo Alfonso VII, el primer rey de la dinastía Borgoña cuyos titulares reinaron hasta el año 1369. La Casa Borgoña castellana tuvo su origen en el casamiento de la infanta Urraca (hija de Alfonso VI) con Raimundo de Borgoña, matrimonio que engendró al futuro rey Alfonso VII.
La dinastía Trastámara es una rama secundaria y bastarda de la dinastía Borgoña. Alfonso XI fue el penúltimo rey de la dinastía Borgoña y el padre de los dos hermanastros que perpetraron la tragedia familiar y el traumático cambio de dinastía en Castilla. La situación familiar cambió por completo cuando Alfonso XI murió inesperadamente el 26 de marzo de 1350 víctima de la peste negra cuando intentaba la conquista de Gibraltar, y le sucedió en el trono su hijo legítimo Pedro, con el nombre de Pedro I de Castilla.
La muerte de Alfonso XI significó en gran medida una liberación para madre e hijo y una desgracia para su amante y la numerosa prole bastarda que tuvo con el monarca. Pedro I decidió que había llegado la hora de la venganza, y esta venganza la llevó a cabo muy pronto con el asesinato de Leonor de Guzmán en Talavera de la Reina, y años más tarde con tres de sus hijos. Estos asesinatos familiares y otros muchos que perpetró contra los nobles opuestos a su causa, y que le valió el apodo de Pedro I el Cruel, le enfrentó durante todo su reinado con Enrique de Trastámara.
El punto final de aquella guerra fratricida tuvo lugar en la noche del 22 al 23 de marzo de 1369 en la localidad manchega de Montiel. El bastardo Enrique de Trastámara asesinó a su hermanastro Pedro I, y su posterior proclamación como rey de Castilla dio inicio a la nueva dinastía. La nueva dinastía instaurada, que recibió el nombre de dinastía Trastámara, se extinguió en el año 1555 con la muerte de Juana I de Castilla hija de los Reyes Católicos, conocida como «Juana la Loca».
2. De la Reina Juana de Avis, ¿hay modo de saber quién pudo ser el padre de la Beltraneja?
¡No! fue mi inmediata y escueta contestación. Desde luego Beltrán de la Cueva está descartado. No existe ningún documento histórico oficial que relacione sentimentalmente a Juana de Avis con el valido de Enrique IV. Después del nacimiento de la infanta, Juan Pacheco, Marqués de Villena, el peor valido del siglo XV, empezó a llamar «Beltraneja» a la recién nacida, queriendo culpar a Beltrán de la Cueva de su paternidad. Pero la acusación fue por envidias y motivos políticos, porque Beltrán de la Cueva había desplazado del poder al Marqués de Villena.
¿Y si no hay fundada sospecha de nadie por qué no pudo ser Enrique IV el padre biológico de la criatura? Pudo serlo pero existen pocas posibilidades de que lo fuera. El historiador argentino Marsilio Casotiti defiende la paternidad de Enrique IV en su libro «La Reina adúltera», señalando que la Reina quedó embarazada con el semen del Rey que se hacía deslizar por la cánula de oro que previamente la introducían por vagina. Pero los mismos documentos sugieren que esta rudimentaria técnica de inseminación, prohibida por la Iglesia, dio escasos o nulos resultados.
El doctor Marañón, después de revisar los documentos de la época y conocer todos los síntomas clínicos que padecía el Rey, llegó a la conclusión diagnóstica de que el Rey era impotente y estéril y, por lo tanto, estaba incapacitado para engendrar. La misma opinión es compartida actualmente por el urólogo Emilio Maganto Pavón y también por Luis Suárez Fernández, que es el historiador actual que mejor ha estudiado la personalidad de Enrique IV.
Existe un dato muy revelador: si la infanta Juana nació el 28 de febrero de 1462, tuvo que ser engendrada nueve meses antes, es decir a últimos de mayo o primeros de junio, sin embargo los documentos históricos de la época revelan que en esas fechas el Rey no estaba en palacio, ni siquiera en Castilla, sino luchando en el reino de Navarra. La paternidad biológica de la infanta Juana es hoy un enigma histórico y nunca lo sabremos.
3. ¿Cuál fue el motivo por el que el Rey permitió y dio la orden de encerrar a Juana de Avis en el castillo de Alaejos?
Enrique IV nunca quiso separarse de su bella esposa. Sí, es cierto que salió de la Corte de Segovia camino del exilio al pueblo de Alaejos, pero esta salida no se hizo con el beneplácito del Rey. Enrique IV hizo lo imposible por evitar el exilio y su posterior encierro en el castillo de Alaejos. Fue el chantaje al que fue sometido el monarca por sus enemigos lo que le obligó a dar la orden de que Juana de Avis abandonara la Corte.
Por motivos políticos la nobleza rebelde encabezada por Juan Pacheco y el arzobispo Carrillo, nombraron rey de Castilla en «La farsa de Ávila» a Alfonso, hermanastro de Enrique IV. El 17 de septiembre de 1467, un mes después de la batalla de Olmedo, que perdió Enrique IV, las tropas alfonsinas tomaron la ciudad de Segovia, sede del tesoro real y donde se encontraba la Corte. Al perder su ciudad favorita, Enrique IV solicita una tregua de seis meses para facilitar las negociaciones de paz. Y los rebeldes se la conceden, pero le exigen, como garantía de que la va a cumplir, que la Reina y su hija tienen que abandonar la Corte durante las negociaciones.
Por lo tanto el motivo por el que Enrique IV permitió que la Reina y su hija salieran de la Corte camino del exilio fue la exigencia y el chantaje al que fue sometido por los vencedores y no la voluntad o deseo del Rey. Juana de Avis salía de Segovia camino del exilio el 1 de octubre de 1467 bajo la custodia del arzobispo de Sevilla Alonso Fonseca y Ulloa, Señor de las villas de Coca y Alaejos. Después de una breve estancia en el Castillo de Coca, llegó al de Alaejos pasadas las Navidades de ese mismo año.
4. ¿Cuánto tiempo estuvo encerrada Juana de Avis en el castillo de Alaejos?
Una llamada telefónica me puso de nuevo en contacto con el compañero de promoción vallisoletano. Como sentía curiosidad por conocer el lugar donde estuvo encerrada Juana de Avis, un día se acercó a Alaejos con la intención de visitar el castillo. Su decepción fue grande cuando al llegar al lugar indicado se encontró solamente con las ruinas. Le sorprendió la lectura de un póster fijado en la pared de una de las galerías en la que se podía leer: «Que las relaciones entre el rey Enrique IV y su esposa Juana no eran buenas, y así, en el año 1467 el rey entrega al arzobispo de Sevilla, en rehén, a su esposa la reina Juana. El arzobispo la lleva a su castillo de Alaejos donde va a permanecer dos largos años». Me preguntaba que dónde estaba el error.
Pues mira, le contesté, por respeto a la verdad y el rigor histórico te voy a decir que el error está en lo que dice el póster, porque ni el motivo del exilio fue la desavenencia entre el matrimonio, ni la Reina estuvo allí encerrada durante dos largos años.
En el castillo de Alaejos conoció al sobrino del arzobispo, de nombre Pedro de Castilla Fonseca, al que llamaban «Pedro el Mozo» para distinguirlo de su padre que tenía el mismo nombre y conocían como «Pedro el Viejo». No debieron pasar muchos días desde que llegó al castillo para que los dos jóvenes empezaran a intimar y convertirse en amantes. Fruto de esta relación amorosa Juana de Avis quedó embarazada de gemelos y el escándalo pasó a la historia como «El desliz de Alaejos», lo que alimentó los rumores de que la infanta Juana (la Beltraneja) no era hija del rey. Y Juana de Avis se convertía así en la primera reina católica que le fue infiel a su marido.
Llevaba la Reina seis meses encerrada en el castillo de Alaejos y allí recibió del arzobispo Fonseca la noticia de la inesperada muerte de su cuñado Alfonso el día 5 de julio de 1468. Juana de Avis viendo la situación tan comprometida en la que se encontraba optó por huir del castillo porque no podía presentarse embarazada delante de su marido. Y consiguió la huida con la ayuda de su amante Pedro de Castilla y Fonseca.
El 17 de agosto de 1468 se celebró una Junta en Castronuevo, en la que se comentó que la Reina había huido del castillo de Alaejos y que se encontraba embarazada. Por lo tanto podemos afirmar que si la Reina llegó al castillo de Alaejos en las Navidades del 67, y antes del 17 de agosto del 68 ya había huido, es obvio que no pudo estar encerrada en el castillo durante dos años, sino siete meses y medio como mucho.
Juana de Avis dio a luz a los gemelos Pedro Apóstol y Andrés Apóstol el día 30 de noviembre de 1468 en Buitrago de Lozoya donde la poderosa familia de los Mendoza tenía custodiada a la princesa Juana. Por lo tanto, Juana de Avis no acompañó al Rey a las negociaciones con Isabel en Casarrubios del Monte. En esas negociaciones Enrique IV desheredó a la princesa Juana e hizo heredera de la corona de Castilla a Isabel.
Pero lo relevante no fue el tiempo que estuvo encerrada en castillo sino el escándalo amoroso que tuvo lugar entre sus muros y que tanto perjudicó a Juana la Beltraneja en sus pretensiones de ser reina de Castilla y tanto favoreció a su cuñada Isabel para conseguirlo.
5. ¿Qué habría pasado de haber ganado la guerra de sucesión la Beltraneja en vez de los Reyes Católicos?
Fue la pregunta del millón; la pregunta que siempre sale a relucir en los debates y pone en apuros al responsable de contestar.
Pues sinceramente no lo sé, le dije. Para contestar a esta pregunta tendríamos que movernos en el terreno de las hipótesis, porque nunca sabremos lo que habría pasado de haber ganado la guerra Alfonso V de Portugal y su joven esposa la Beltraneja, sencillamente porque, aunque pudo haber sucedido, no sucedió. Lo que sí sabemos, porque ya es historia, es lo que pasó años más tarde, y es que los Reyes Católicos después de ganar la Guerra de Sucesión expulsaron del sur de la Península al último reducto musulmán que quedaba en el Reino de Granada, lo que supuso el fin de la Reconquista; y que Cristóbal Colón recibió todo el apoyo de Isabel para el descubrimiento del Nuevo Mundo. También, que los Reyes Católicos consiguieron la unidad política y religiosa de la Península y colocaron la primera piedra de los cimientos que más tarde servirían de base para la construcción de la que hoy es conocida en el mundo entero como la Nación del Reino de España.
De haber ganado la Beltraneja, como me planteas, sabe Dios de qué nación, hoy, estaríamos hablando. Además te diré que, en opinión de la mayor parte de los historiadores contemporáneos, Isabel no solo fue la mejor reina de Castilla sino la mejor reina que hemos tenido en toda la historia de la monarquía española. Fue la primera reina de España que de verdad reinó, y además con un gran sentido de Estado.