Biblioteca de los programas de fiestasAlaejos · 1954 – 2026

Programa de Fiestas · 1987

Los señores de Alaejos hasta los Trastamaras

Adolfo M. Araújo y González·El señorío: nobles y linajes

(Apuntes históricos)

Según las Partidas de Alfonso X el Sabio (Partida 4.ª Título XXV, Ley 1.ª): «Señor es llamado propiamente aquel que ha mandamiento o poderio sobre todos aquellos que viven en su tierra» y definen el señorío la Ley 2.ª del propio Título diciendo que «de señorío e de vasallaje son cinco maneras. La primera e la mayor es aquella que á el rey sobre todos los de su señorío a que llaman en latín merum imperium, que quiere tanto como decir como puro y esmerado mandamiento de judgar e de mandar los de su tierra. La segunda es dan que los señores sobre sus vasallos por razón del bien fecho e de la honra que de ellos reciben. La tercera es la que los señores han sobre sus solariegos o por razón de behatria o de devisa. La cuarta es la que han los pares sobre sus fijos. La quinta es la que han los señores sobre sus siervos».

El señorío era posesión de tierras y núcleos de población por virtud de donaciones reales de territorios que se estimaba eran del Rey por razón de conquista; donaciones con las que se premiaban los servicios a la Corona.

Desde el punto de vista jurídico-social es una institución peculiarmente española, análoga al feudalismo, el cual no existió nunca en España, pero del que tomó caracteres.

I. Alaejos, Villa Romana

Probablemente el primer señor de Alaejos fue algún hispano-romano que fundó en estos pagos una villa o alquería, como otras tantas que proliferaron allá por el siglo III de nuestra era en la región del Valle del Duero como demuestran los recientes estudios de la zona y época por el Profesor José M.ª Salazar Sáinz, titular de Historia antigua de la Universidad de Valladolid en su obra «Romanización y germanización de la meseta Norte».

De esta forma se fue creando una infraestructura básica con sus pozos, cisternas, cimentación de edificios, cercas de pared, roturación de terrenos, murallas o algún sistema defensivo. Todo ello sería aprovechado para otras construcciones urbanísticas posteriores.

Tal vez su primer propietario, fundador y señor se llamara ALEJO, en latín ALEXUS, pues en las crónicas de Alfonso I de León que datan del año 739 se conoce este lugar con el nombre de ALEXA-MEO, que descompuesto pudiera proceder de Alexus meus: mi Alejo, mi finca de Alejo. En femenino: Alexa mea.

II. Alaejos, Campo Gótico

Tras la invasión germánica, es perfectamente presumible, que la villa del romano ALEJO, fuera convertida en una factoría para la explotación de madera a beneficio de la raza conquistadora, talando los bosques de hayas que circundaban el poblado. Y de esta industria, recibe un nuevo nombre: AL-FAGUELO (lugar de hayas).

La voz germánica de ALFAGUELO se cita en la crónica de Alfonso III (año 866) referida a este lugar. Su Señor sería por lo tanto algún noble visigodo que no quiso utilizar el viejo nombre latino de Alexus o Alexameo y le impuso otro germánico, aunque tal vez persistieran conjuntamente los dos topónimos, caso que no es infrecuente, pues bien pudiera tener la factoría nombre germánico y el pueblo nombre latino.

III. Alaejos, Castillo Árabe

Tras la dominación árabe el Valle del Duero se vacía casi por completo de su población, convirtiéndose en una «tierra de nadie». Cristianos y árabes las recorrían con sus razzias y algaradas.

A pesar de ello y según el Prof. Carlos Estepa («El nacimiento de León y Castilla»), unos y otros establecían de forma esporádica algunas cabezas de puente o refugios para estas incursiones. La duración sería más o menos efímera, según tuviera la hegemonía en la zona uno y otro bando. En esta misma zona fueron los árabes los que prevalecieron, pues dieron nombre a Medina (= Ciudad) a Olmedo (Al-Medina = Ciudad de Alá) y otras.

Tal vez aprovechando las viejas construcciones romano-germánicas, construyeron aquí un castillo que los amparara, habitado con una población medio militar, medio agrícola, que vivía sobre la zona, al propio tiempo que la defendía.

El nombre del adalid sarraceno que construyó el castillo con cal y canto o a verdugadas alternantes de rojo ladrillo y piedras areniscas, no lo sabremos nunca, pero en el terreno de las hipótesis y tomando como base la etimología del topónimo, el nombre dado al castillo, pudiera haber sido AL-AIXA, ya que era corriente entre los moros el poner el nombre de su favorita a los lugares que fundaban: ALA AIXA, Aixa de Alá, Aixa de Dios... Luego, por corrupción la «J» de pronunciación anterior, daría «E» y sería «ALAEXA». La «A» fuerte se transforma en «O» con lo que tendríamos ALAEXO, que al pluralizarse daría ALAEXOS, como reza en todos los antiguos documentos, al escribirse con ji griega «X», la «J» castellana.

También pudo ocurrir, que persistiera el antiguo topónimo latino de ALEXUS, que al arabizarse dio ALAEXOS. Es difícil este supuesto, dado el largo período de desertización de la zona, pero de ninguna manera imposible. Así sabemos que la famosa y noble gens romana de los CASIUS, se arabizó en la no menos famosa estirpe de los BENICASIM. El Señor de Alaejos pudo ser un moro que recordara a su lejana y amada Aixa. ¿Documentos escritos de aquella época? Ninguno. ¿Vestigios arqueológicos? A la vista ninguno. Quizá se encontrara, mediante excavación, ruinas de algún viejo castillo árabe.

IV. Alaejos en las Revueltas Medievales

En la segunda mitad del siglo II, Alfonso VI conquista Alaejos junto con otros ueblos de la zona, antes de la rendición de Toledo en 1.085. Según el Prof. Julio González en su obra «Repoblación...» (Hispania 1953) todos los núcleos de esta zona fueron creados por Raimundo de Borgoña por encargo de su suegro Alfonso VI. Aprovechaba antiguos asentamientos, como lo era Alaejos, que volvió a surgir del abandono en una fecha incierta, pero que estaría comprendida, entre el 1085 y el 1107 en que muere el Conde de Galicia. Los repobladores eran mudéjares, mozárabes, un gran contingente de franceses que había venido con el Duque Eudes de Borgoña: gascones, francos, bretones, borgoñones y provenzales. En torno al castillo y a una pobre y humilde iglesia, volvió a surgir el pueblo.

Todo marchaba bien, hasta que el hijo del repoblador, Alfonso VII el Emperador, reparte, al morir, sus reinos. Sancho manda ahora en Castilla y Fernando en León. Alaejos está en un sitio peligrosísimo, cercano a la frontera entre ambos reinos.

De 1157 a 1229 acontecimientos bélicos rompen la estabilidad que había amparado el desarrollo de Alaejos. En 1191 Alfonso XI de León invade la Tierra de Campos. A su ejército se unen tropas musulmanas cordobesas. Avanza talando y quemando pueblos. Cae Alaejos.

Alfonso VIII de Castilla, respondiendo a la agresión de su primo el leonés hace lo mismo con los pueblos de la zona oriental, de Salamanca y Zamora. La guerra se prolonga hasta 1229. Alaejos reedifica y fortalece su castillo. Es útil para estos tiempos.

La paz de Valladolid (27 de junio de 1209) da un respiro a estos pueblos fronterizos, pero a pesar de que las treguas se habían firmado por 50 años, poco después invade el rey leonés estas polémicas tierras de fronteras no bien definidas. Vuelto el castellano de Las Navas de Tolosa en 1212, arde la guerra civil a la que pone coto la paz de 1213.

Que fue tan inútil como la anterior, lo demuestra el hecho de que en 1218 Alfonso XI ha de firmar nueva tregua en Toro, esta vez con su propio hijo Fernando III, que era a la sazón rey de Castilla. Pero la verdadera tranquilidad no llega para Alaejos hasta que el rey de León fallece en Villanueva de Sarria el 24 de septiembre de 1230 y los dos reinos hermanos se unen para siempre en la noble persona de Fernando III el Santo.

V. En Poder de los Trastámara

Tras la pacificación, Alaejos quedó convertido en plaza fuerte, con inexpugnable castillo, gobernado en lo militar por un alcalde en nombre del Rey y en lo civil por dos alcaldes de gobierno y justicia. El pueblo vivía al ritmo de sementeras y cosechas.

Es en la época de los Trastámara, en el caos intestino de una nueva guerra civil, cuando Alaejos vuelve a tener alguna prestancia, sobre todo durante el agitado reinado de D. Juan II en que Alaejos y su castillo sirvieron de asiento, unas veces al Infante de Aragón D. Enrique y otras al Almirante de Castilla D. Alfonso Enriquez, así como más tarde al Almirante D. Fadrique.

El Rey, casa en Medina del Campo el 10 de octubre de 1418 con D.ª María, hija del Rey de Aragón Fernando de Antequera, de cuyo matrimonio nacería el príncipe D. Enrique su heredero y sucesor.

El infante D. Enrique, desde Alaejos, sale con una tropa a deshora de la noche y entra en casa de su cuñado y Rey en Tordesillas y prende dentro de ella a dos grandes señores de la Corte llevándoselos prisioneros a Alaejos. El escándalo es grande, pero este Infante no deja de intrigar y molestar al Rey, hasta que al casarse con su hermana Catalina, recibe en dote el marquesado de Villena, dejando para siempre Alaejos.

Rival de D. Enrique fue su hermano D. Juan, Conde de Peñafiel que deseaba tener la misma influencia en el reino y manejar al débil Rey a su antojo.

Más tarde, las justicias de Alaejos asisten a la jura del Príncipe heredero D. Enrique el Impotente, acto que tiene lugar en el refectorio del convento dominicano de S. Pablo en Valladolid.

Gentes de Alaejos intervienen en la Batalla de Olmedo el 19 de mayo de 1445. En estas fechas Alaejos es feudo del Almirante de Castilla D. Fadrique.

En 1447 casa en segundas nupcias el Rey Juan II con D.ª Isabel de Portugal, futura madre de la Reina Católica. La boda es en Madrigal en el mes de agosto de ese año. El príncipe disgustado con su padre, no asiste a la ceremonia y es D. Alonso de Fonseca, señor de Coca y Alaejos, arzobispo de Sevilla y luego de Santiago, quien se encarga de avenir al Rey con su hijo el Príncipe y al favorito del Rey, D. Alvaro de Luna con el privado del Príncipe D. Juan Pacheco.

Tras el acuerdo, decretan la prisión del Almirante D. Fadrique, antiguo dueño de Alaejos, que huye a Aragón y pide ayuda a Alfonso V en Nápoles. D. Alonso de Fonseca casa en Córdoba en segundas nupcias a Enrique IV con D.ª Juana de Portugal el 18 de mayo de 1455.

Luego pasaría a manos de los Fonsecas con D. Hernando que fue Maestresala de D. Juan II y primer Señor de Coca y Alaejos y falleció el 13 de septiembre de 1463. Le sucede en el Señorío su hermano D. Alonso o Alfonso de Fonseca, nacido en Toro en 1418, fue Arzobispo de Sevilla y muere en «la su villa de Coca» el 18 de mayo de 1493. La historia posterior ya es conocida por haberse tratado en un anterior programa de fiestas.

Adolfo M. Araujo y González

Alaejos, septiembre de 1987

Cómo citar

Adolfo M. Araújo y González: «Los señores de Alaejos hasta los Trastamaras». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 1987.

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