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Programa de Fiestas · 2025

3 plazas 3

Alfredo Otero Villoria·Poesía y textos literarios

Alfredo Otero Villoria

Historias y devenires,

evolución y progreso,

nuevas costumbres o mores

por fuero o por devaneo,

se presentan y trastocan

lo que fue imperecedero,

o lo pareció en su día

como oportuno y señero,

al creernos que por siempre

sería así nuestro ruedo.

Fueron años imborrables,

y tan indelebles fueron

que aún permanecen intactos

en rincones de recuerdos.

Era el tiempo de los palos

de verticales encuentros,

y de tablas no muy juntas…

que ocasionaron desvelos

a anhelantes juventudes

y a soñadores abuelos.

Con un solo burladero

ofreciendo a sanitarios

incómodo acogimiento

al margen de exquisiteces

por especial reglamento.

Cuando agosto se mediaba

comenzaban carpinteros

a darle forma a una plaza

para ser por unos días

alma del divertimento,

cobijo de la ilusión

que aflora detrás del muelo

y en la era con paciencia

está aguardando su encierro.

Carretillas, pasodobles

con astas de sangre y miedo

siembran cosechas tardías

de valores y de duelos.

Ya se fueron sobresaltos

de aquellos quebrados huesos

causados por los columpios

que con vigas construyeron

los pequeños pobladores

atraídos por señuelos,

buscando con gallardía

sus aventuras y riesgos.

¡Bendita lluvia que ajusta

tablados y riega el ruedo

rindiendo presto rigores,

el seis del mes vendimiero

Mas por el once llegaron

con su tono lastimero

despedidas y añoranza

en la línea y el correo.

Aprietan necesidades,

el tiempo corre, no para,

imperan los reglamentos,

ahogan a nuestras plazas

que se van por dejar sitio

a las barreras y gradas.

Desaparecieron palos,

ganaron las recias tablas

y mandaron los colores

de los olivos de grana.

Lo metálico le resta

poesía y no engalana

un recinto destinado

a la tragedia y la fama.

Pero cumple cometidos

de eliminar amenazas

por permisos denegados

ante incompletas e insanas

caprichosas exigencias

que marcan las ordenanzas.

Transcurrieron varios lustros

y su cetro no dejaron

los elementos severos

que originan desencantos

cuando, buscando intereses,

se olvidan de lo sagrado

de mantener las costumbres,

de dejar un poco al lado

tanta idea de progreso

mas lo viejo abandonando.

Pero resulta difícil,

pues viene a ser rebuscado,

el querer que viva siempre

lo que nos ha enamorado.

El mundo cambia y no menos

lo que está relacionado

con diversión y costumbres,

con corridas del astado

que siempre pide emociones,

que siempre busca lo raro,

que se prodiga en lo nuevo

más que en lo antiguo y lo rancio.

Naces tú, al fin, Nueva Plaza,

con orgullo de tu rango,

pensando que has de durar

y que alcanzarás de largo

(a poco bien que resultes)

una vida con más años

que los años que vivieron

la que nació de unos palos,

clavos, tablas o maderos

y otra que surgió de manos

de expertos profesionales

que con pericia lograron

darte la forma precisa

y cumplir lo demandado.

Te precedieron los ruedos

por las formas obligados,

con fuentes y dimensiones

para lidias no apropiados

ya que había espacios muertos

y por querencias marcados.

Elegante y grácil eres.

Por fuera presentas garbo.

Seguro que tus arenas

prestaran redondeado

ese trágico lugar

por los poetas cantado.

Y a las cinco de la tarde,

como en los versos lorquianos,

después del taratatí

y el trágico cerrojazo

aparecerá la duda

del éxito o el fracaso

asomando entre sus puntas

el duende que, ya embriagado,

salta a la arena en su afán

de luchar, morir matando.

Todavía estás sin nombre.

Te pondrán el apropiado.

Y hasta que llegue tu fama

yo así te iré llamando:

"Nuevo Coso del Castillo",

de cuño bien alejano.

Cómo citar

Alfredo Otero Villoria: «3 plazas 3». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2025.

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