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Programa de Fiestas · 1992

Fray Juan de Alaejos (1687-1752)

Adolfo M. Araújo y González·Personajes ilustres

Monje y músico insigne

Habiéndose celebrado durante este año, por otra parte tan significativo en otros eventos, la 3.ª fase del proyecto «Las Edades del Hombre», sobre la Música en Castilla y León, en el simpar recinto de la «Pulchra Leonina», con una afluencia de visitantes que superó el millón, parecía oportuno que, ya que Alaejos se encuentra en el espacio geográfico castellano-leonés, se diese a conocer que allá a finales del siglo XVII nació en nuestras Villa el que con el tiempo sería Fray Juan de Alaejos cuya biografía, tomada a retazos de distintas fuentes, se ofrece abreviada a continuación para honra de nuestro antiguo convecino y estímulo de presentes o futuros seguidores de Terpsícore.

Fue uno de los artistas músicos más importantes que han vestido el hábito monacal.

Su partida de bautismo dice literalmente: «En diez del mes de marzo de mil seiscientos y ochenta y siete años, Yo, Manuel de Velasco Gómez, beneficiado y cura de la iglesia parroquial del señor San Pedro de esta Villa de Alaejos, puse los Santos óleos e hice las demás ceremonias que manda la Santa Madre Iglesia Romana, a Juan, hijo de Benito Bello Torices y de Ana Pérez Bravo, su legítima mujer; fueron sus padrinos Antonio Bravo y Lucía de Rivera bautizóse en su casa por necesidad, fueron testigos los licenciados D. Felipe Merino y D. Antonio Moro, y para que conste firmé dicho día ut supra.– Manuel de Velasco Gómez.»

D. Benito Bello de Torices, su padre, era hidalgo con ejecutoria dada a sus antecesores por los Reyes Católicos en el año 1498; era natural de Benavente (Zamora), músico tenor y Maestro de Capilla, residiendo después en Alcalá de Henares desde el año 1690 ó 1691 como Maestro de Capilla de la e San Justo y Pastor; y cuando en el año 1706 se dio la Real Orden de alistamiento general para el ejército, D. Benito presentó su carta ejecutoria al ayuntamiento de Alcalá, siendo, a título de hidalgo, eximido del servicio de las armas, por sí y por su hijo. Su esposa Ana Pérez Bravo, era natural de la Villa de Alaejos, provincia de Valladolid.

Los abuelos paternos de Fray Juan fueron Juan Bello, natural de Lago (León), quien fue durante muchos años alguacil mayor y mayordomo del Conde de Benavente, y que tuvo por esposa a Teresa Torices, natural de dicho Benavente.

Los abuelos maternos fueron Alonso Pérez Daza, natural de Zarratón (Logroño), casado con Isabel Bravo, natural de la dicha Villa de Alaejos, donde él, Alonso, residió algunos años siendo Maestro de Capilla y pasando después a serlo también de las Catedrales de Vitoria, Málaga y Córdoba.

Así pues nuestro Fray Juan era, por ambas líneas, paterna y materna, heredero del amor a la música, del cual dio muestras evidentes desde sus primeros años.

Llegaba apenas a la edad de trece años cuando ya cantaba en buena voz de tiple y poseía conocimientos musicales muy extensos por lo que su padre pretendió que ingresara en el coro de la catedral de Toledo, cuyo dean y cabildo mandaron instruir la correspondiente información de limpieza de sangre, y aprobada esta, se concedió con fecha 10 de diciembre de 1700 la plaza de seise de dicha catedral al futuro monje que entonces se llamaba Juan Bello de Torices.

Más de cinco años estuvo Juan desempeñando su plaza en Toledo con general aceptación; cuando habiéndose inclinado al estado monacal, tomó el hábito en el Monasterio del Escorial el día 8 de noviembre de 1706, firmándose desde ese día fray Juan Bello de Torices.

Después de unas informaciones abreviadas, hizo su profesión solemne en 13 de noviembre de 1707 firmándose desde aquel día en adelante Fran Juan de Alaejos.

De su vida y trabajos en El Escorial se hallan datos curiosos en el Obituario inédito del monasterio y en el manuscrito del bajonista Rodríguez. dice el primero: «Cuando tomó el hábito, tenía muy buenos principios de la música, por lo que después de profeso le enviaron a Madrid para que se perfeccionase en la composición, lo que confirmó porque era un genio grande y de buen gusto en lo que compuso, aunque no fue mucho, o ya por sus achaques, o por algún generillo de pereza, pues nos parecía a todos que pudiera haber trabajado más.» El segundo se expresa en estos términos: «Fue de entendimiento clarísimo, excelentísimo compositor de música pero cuyas obras fueron desgraciadas en su tiempo pues precisándole a que había de componer y después copiar (cosa la más sensible para los compositores) y no teniendo papel competente ni tiempo ni copiante, todas salían en mal papel y llenas de enmiendas, porque padeciendo, además de lo dicho, fluxión de la vista, no podía escribir; pero habiendo después copiado algunas obras suyas, se descubre que ni D. Sebastián Durón, ni D. José de Torres, Maestros de la Real Capilla, escribieron con mayores fondos ni mayor gusto. Dedicose también a la poesía, en que descubría sutileza.»

En el Archivo del Escorial se conservan aún más de treinta obras suyas.

El P. Alaejos desempeñó durante muchos años, además del Magisterio de Capilla, los oficios de hospedero y portero del Colegio, a satisfacción de todos, hasta que por fin le atacó un tabardillejo (fiebres malignas), que al pronto no presentaba gravedad, pero que le causó la muerte el 23 de diciembre de 1752, siendo enterrado en la sepultura n.º 11, que se halla en el patio del refectorio.

Finalmente solo resta decir que, conservándose aún obras de nuestro ilustre alaeajano y contando con dos extraordinarios órganos barrocos del S. XVIII en nuestras Iglesias parroquiales, sería de todo punto interesante poder conmemorar el día 23 de diciembre del año en curso o en días anteriores o posteriores, con un concierto de órgano monográfico, a él dedicado, en el 240 aniversario de su muerte. Confiemos en ello haciendo realidad el adagio latino: «Iteratae preces coelum tangunt».

Alaejos, septiembre 1992 — Adolfo M. Araujo y González

Cómo citar

Adolfo M. Araújo y González: «Fray Juan de Alaejos (1687-1752)». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 1992.

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