José Sánchez Poncela — Palma de Mallorca, mayo de 1983
Alaejos es hoy un pueblo grande y rico, que ha ganado en importancia lo que ha perdido en fortaleza. Se ignoran sus primeros momentos en la historia.
¿Llamaríase antiguamente ALFA-GÜELO? (lugar de hayas). Quizás ALAEJOS es la ALEXAMEO conquistada por Alfonso I a los árabes; creen otros que la fundó Alfonso III, no apareciendo con toda claridad hasta el reinado de Alfonso VI. Alaejos y otros pueblos cayeron en poder del monarca antes de la rendición de Toledo en el año 1085.
Durante las revueltas del reinado de Juan II, en Alaejos estuvieron aposentados el infante Don Enrique y el almirante de Castilla. Enrique IV el Impotente, que al subir al trono, hizo merced del pueblo a Don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y uno de los más revoltosos personajes de la época; éste fundó mayorazgo con Alaejos y la Villa de Coca. Se cuenta que encerrada la reina Doña Juana en la fortaleza de Alaejos en poder de Alonso de Fonseca, para librarse de su prisión, una noche se fugó del castillo, decolgándose en una banasta y lastimándose, al caer, en la cara y en la pierna derecha. Don Luis Hurtado, de la familia de los Mendozas, la tomó a las ancas de su mula y la condujo a Buitrago, donde se hallaba su hija Doña Juana.
Al principio del reinado de los Reyes Católicos, Don Alonso y Don Enrique de Aragón y el conde de Treviño, esperaron en Alaejos en el año 1746 la orden del rey Don Fernando para acudir a la conquista de Toro y Zamora, de cuyas ciudades era dueño Alfonso de Portugal.
Siendo emperador Carlos I, Don Alvaro de Fonseca, señor de Alaejos, y el alcalde Rodrigo Ronquillo, fueron los destructores de Medina del Campo en la guerra de las Comunidades, y ambos, no considerándose seguros en Castilla, después de poner en estado de defensa la fortaleza de Alaejos, pasaron a Portugal, donde embarcaron para Flandes para contar al emperador lo sucedido.
Alaejos en estas desastrosas guerras, tomó con calor el partido del rey, por cuya causa los comuneros de Burgos, Segovia, Medina del Campo y Avila la estrecharon con frecuencia. Una vez los de Medina del Campo, mandados por Luis de Quintanilla, cayeron sobre Alaejos cuyo alcalde era Gonzalo de Vela, y hubieron de retirarse a los cuatro meses de cerco, quedando en manos de los sitiados el famoso tundidor Bobadilla, quien fue colgado de una almena.
En tiempo de Felipe II, el novísimo Don Francisco de Fonseca, señor de la villa de Alaejos, fundó en el año 1572 el convento de San Francisco, de religiosos descalzos, el cual fue destruido por los franceses durante la guerra de la independencia (1808-1814).
Felipe III concedió las alcabalas de Alaejos a Don Antonio de Fonseca y Ayala, en virtud de la real cédula expedida en El Pardo, a 4 de diciembre de 1607.
En la guerra de la independencia, el general inglés Sir John Moore estuvo en Alaejos en diciembre del año 1808, el cual, por un pliego interceptado a un oficial francés y que iba dirigido al mariscal Soult, marchó inmediatamente a Mayorga a reunirse con la división mandada por Sir David Baird.
Más tarde, el 27 de noviembre de 1810, fue derrotado en las cercanías de la villa el famoso guerrillero Don Julián Sánchez por tropas francesas, habiendo quedado en el campo muchos soldados y vecinos del pueblo.
Era señor de Alaejos el duque de Berwik, y perciía en señal de ello, parte de los diezmos y alcabalas, teniendo además derecho de nombrar los notarios del pueblo.
Las iglesias parroquiales de Santa María y San Pedro, bajo el punto de vista arquitectónico, pertenecen al orden dórico. Son espaciosas, llamando la atención, en la primera, el altar mayor, el Cristo de la Luz, el artesonado del siglo XVI obra de Esteban Jordán, y en la segunda, el altar mayor, donación del ilustrísimo Sr. Don Juan Fernández Vadillo, Obispo de Cuenca y uno de los prelados más insignes de esta Iglesia.
Se conservan en buen estado las ermitas de Nuestra Señora de la Casita, patrona del pueblo, ¿y la del Cristo del Humilladero? Acerca de la primera se cuenta que por el año 1490 la virtuosa Catalina de la Cruz, mujer de Rodrigo de Villaverde, vio al pie de una retama la imagen de la Virgen María, y oyó de sus sagrados labios que deseaba la edificasen en aquel sitio una ermita. Los vecinos de la villa fabricaron inmediatamente una «Casita» mientras disponían materiales para levantar un templo grande y digno. Sucedió que construida una capilla mejor y colocada la Santa Imagen en el altar mayor, por la mañana del día siguiente la hallaron en la primera habitación, y desde entonces y así viene llamándose a esta Santa Imagen: Nuestra Señora de la Casita, y está en la Capilla o Iglesia que la fabricaron…
Esta Santa Imagen de la Virgen es muy pequeña, y mide alrededor de 70 centímetros, aunque en la misma corta longitud y tamaño manifiesta grandeza, perfección y majestad de gran Señora.
Entre los hijos insignes de Alaejos, se citan a la familia Zabacos, tres de cuyos miembros sobresalieron. Mención merecen por tanto, el General Zabaco, Don Pedro Manuel Zabaco, cura párroco de la Iglesia de San Pedro allá por el año 1718 y Don Rodrigo Zabaco, distinguido por el duque de Veragua, Alcalde Ordinario para el año 1740 por el Estado de Hombres Buenos. El valeroso militar Don Cristóbal Salamanqués, Cristóbal Marqués, gobernador de Gravelinas. Juan Salamanqués, general de artillería y gobernador de la plaza de Olivenza. Don Juan de la Puente, presidente de Castilla. Don Manuel Arias, que nació el 12 de noviembre de 1638, presidente de Castilla y gobernador del reino, arzobispo de Sevilla y cardenal de la Santa Iglesia Romana. Don Juan Fernández Vadillo, obispo de Cuenca. Francisco Lucas Parada de Lozoya, Jerónimo, electo obispo de Zamora. Don Pedro Salamanqués, electo obispo de Avila y confesor del emperador. Don Antonio Payno, obispo de Orense y Zamora y arzobispo de Sevilla. El P. Valerio de Ledesma, jesuíta, que nació el 23 de marzo de 1556. Fray Manuel de San Bernardino, franciscano. P. Juan Carrasco, de la religión de Clérigos menores, que murió el 6 de octubre de 1712, a los setenta y tres años de edad. Fray Francisco Fernández, franciscano, que nació el 16 de agosto de 1568. P. Bernardo Recio, jesuíta, que nació el año 1714. Y Fray Miguel de Alaejos, de este último, prior de San Lorenzo el Real, refieren las crónicas de la Orden, que habiendo sido consultado por Felipe II en un negocio importante, contestó enérgicamente al rey; el cual dijo entonces: «Como no faltó un San Ambrosio para un Teodosio, tampoco un Fray Miguel de Alaejos para un Felipe II».
Alaejos es una de las quince villas de la Guareña y pertenece a la orden militar de San Juan…
Es patria de Don Manuel Villaescusa y Perlines, insigne canonista del siglo XVII y autor de varias obras de dicha facultad. A principios del siglo presente florecieron el ilustre médico Don Antonio Hernández Morejón, Don Sebastián Hernández Morejón, que renunció a un obispado en América; y Don Marcos, también sacerdote y hermano de aquéllos.
Alaejos fue el primer pueblo, después de Valladolid, donde se estableció la Sociedad Económica de Amigos del País. Estas asociaciones patrióticas, auxiliares poderosas de la política administrativa y focos de instrucción y de beneficencia, de laboriosidad y desarrollo de la industria y de las artes, fueron favorecidas y fomentadas por Carlos III y sus ministros. La de nuestra población se fundó en el año 1785.
El castillo de Alaejos, rodeado por un foso ancho y profundo, era de piedra de forma cuadrangular y a los lados cuatro baluartes. En el año 1950 se desmanteló, y su artillería fue trasladada a Segovia. Su dueño lo abandonó a sus vecinos para que aprovecharan sus sillares no quedando de él más que lo bastante para acreditar su solidez y echar de menos su gallaría. Del convento de San Francisco existían pequeños restos, como también de la ermita de Santa Ana, los cuales fueron destruidos por los franceses.
El escudo de Alaejos es de forma rectangular cuadrilónga, redondeado en su parte inferior. Sobre campo de azul una estrella de ocho puntas de plata, con perfiles de sable (negro) y corona ducal timbrada.
El fundamento de la economía de Alaejos se encuentra limitada a la construcción, a un taller de máquinas agrícolas con fundición y a una fábrica de tejas y ladrillos. En los últimos años, mención especial merece el auge experimentado en el sector de la hostelería.