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Programa de Fiestas · 2014

Alaejos: una aproximación histórica a su entorno natural

Fernando Benito Álvarez·Naturaleza y territorio

Fernando Benito Álvarez

Cuando me planteé un estudio histórico de la fauna de Alaejos, creí, posiblemente más influido por la ilusión que por la razón, que repasando los archivos históricos encontraría suficientes referencias, directas o indirectas, para elaborar una pequeña "Historia Natural Alaejana". El resultado no pudo mostrarse más lejos de las expectativas.

Es cierto que, en general, todos los archivos históricos locales tratan de las preocupaciones fundamentales de su población, y obvian todo aquello que no resulta determinante desde un punto de vista social y económico. Si se hace referencia explícita a la fauna es o porque son beneficiosas en extremo —que es el caso menos común— o porque interfieren seriamente con los intereses generales. Por ejemplo, lobos y osos son objeto de tratamiento reiterado en aquellos pueblos serranos o montunos en los que la ganadería era el modo de subsistencia fundamental.

Alaejos, inmersa en la extensa y elevada Meseta Norte o del Duero, muestra una altitud de entre 720 y 800 metros sobre el nivel del mar. El clima es de inviernos largos y fríos, veranos cortos y calurosos, amplio periodo de heladas y fuerte oscilación de la temperatura entre el día y la noche. A destacar las escasez de las precipitaciones.

En los últimos cinco siglos, de todos los factores anteriormente citados la mayoría no han variado en Alaejos, o lo han hecho en un grado no significativo. La litología y geomorfología no ha variado, y mucho menos la geología y la situación geográfica. El clima local ha sido participe de las fluctuaciones generales experimentadas en el resto de la Península.

En 1520, los Comuneros sitiaron Alaejos y de este suceso el Anónimo autor de la Relación de todo lo sucedido en las comunidades de Castilla y otros Reynos Reynando el Emperador Carlos Quinto (1779) nos ofrece pistas determinantes de nuestra economía: los alaejanos huyeron llevándose el pan y el vino.

En las Ordenanzas de la Villa de Alaejos de 1580 se reitera y resalta que la economía de la villa se basaba en el pan y el vino, pero se establecen ciertas disposiciones para la protección del monte comunal. A mediados del siglo XVII las vides de Alaejos dejaron de ser productivas, comenzaron a descuajarse viñas y a sustituirlas por cereal.

En 1663, Andrés de Villamediana, Consulta de los carbuncos que corren en la Villa de Alaexos, describe someramente su clima: "(...) pero por el sitio de la villa estuoso sin arboles, fuentes, ni rios, y en llano, por el ayre que las mas vezes es de azia Salamanca que cae al medio dia, respecto de Alaexos, y es abrego, ó austral,..."

Y en 1845-1850, Pascual Madoz, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar, nos redescribe el campo de Alaejos: "Es llano en general con pocas desigualdades (...). El regadío está reducido a 10 huertos que se hallan a la inmediación del pueblo (...). Ni el arroyo Reguera ni el r. Trabancos prod. utilidad alguna. Este es, aunque escaso, de curso perenne (...). El arbolado consiste en un pequeño bosque de unos 1.300 pinos nuevos: hay dos prados de secano denominados de Carrealbar y Valdefuentes."

La concentración parcelaria realizada en la década de los 80 del pasado siglo, contribuyó a aumentar esta uniformidad al eliminar linderones, regatos, eriales, retamales, lagunas y cabezos. El regadío con sus perforaciones hizo descender el nivel freático y el Trabancos se secó, al igual que las pocas lavajos y fuentes que quedaban.

La homogeneidad paisajística, junto con su secular carácter antrópico, hace que abunden especies adaptadas a los ciclos de los cultivos cerealistas; aquí han encontrado un lugar favorable para vivir y criar los alcaravanes (Burhinus oedicnemus), la avutarda (Otis tarda), el sisón (O. tetrax), la ganga (Pterocles alchata), la calandria (Melanocorypha calandra), la terrera (Calandrella brachydactila), la cogujada (Galerida cristata), y el triguero (Miliaria calandra). De los mamíferos la liebre (Lepus granatensis), y de las rapaces el aguilucho cenizo (Circus pygargus) en verano, y el milano real en invierno (Milvus milvus). Estas son las especies que con su presencia y abundancia sustancian la tierra de Alaejos.

En conclusión, el hombre modificó el paisaje y con ello la flora y la fauna. Si bien la fauna ha mantenido su base durante siglos, sólo exagerando su carácter estepario por acción del hombre, no así la flora. Esta especie, los últimos estertores de nuestros montes, merecería mayor respeto, aunque solo fuese por el hecho de que en una humilde retama apareció nuestra patrona, según Juan de Villafañe, Compendio Historico: "El año del Nacimiento de Christo de 1400 afligía, y fatigaba los términos de la Villa de Alaexos, bien conocida en Cartilla la Viexa por lo fértil de sus campos, y nobleza de sus vinos, (...). En el campo el día diez de mayo del año dicho, quando sus suspiros, y lagrimas regaban la tierra, en lugar de la lluvia que la negaba el Cielo, mereció ver al pie de una retama, que estaba allí cerca, una Imagen muy pequeña de la Reyna del Cielo..."

Cómo citar

Fernando Benito Álvarez: «Alaejos: una aproximación histórica a su entorno natural». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2014.

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