Biblioteca de los programas de fiestasAlaejos · 1954 – 2026

Programa de Fiestas · 2016

Análisis y evolución de la pluviometría de Alaejos

Fernando Benito Álvarez·Naturaleza y territorio

F.B.A.

Introducción. Caracterización general del clima

Los rasgos característicos del clima de Alaejos son los largos y fríos inviernos, los veranos cortos y cálidos, el amplio periodo de heladas y la fuerte oscilación de la temperatura entre el día y la noche. Los otoños y las primaveras presentan con frecuencia días de características invernales, con heladas tempranas o tardías. La precipitación total es escasa y concentrada en los meses fríos. Los veranos son secos y con esporádicas tormentas.

Térmicamente, la zona se caracteriza por la duración e intensidad del frío invernal: hay cinco meses, de noviembre a marzo, con temperaturas medias inferiores a 10º C, de los cuales dos (diciembre y enero) muestran medias inferiores a 5º C.

La consecuencia inmediata de este rigor y duración del invierno es que el periodo libre de heladas se limita a los meses de junio, julio, agosto y septiembre, aunque son posibles temperaturas francamente frías hasta mediados de junio (Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo). Las heladas son abundantes en diciembre, enero y febrero, frecuentes en noviembre y marzo, probables en abril e incluso posibles en mayo y octubre. Esto significa que la vida vegetativa queda paralizada entre mediados de noviembre y mediados de marzo y que las plantas quedan expuestas a serios riesgos de helada durante los periodos de floración y fructificación.

El verano, al que precede una primavera efímera y al que sucede un breve otoño, se limita prácticamente a los meses de julio y agosto, y se caracteriza por la fuerte oscilación térmica entre el día, con máximas medias elevadas que rondan los 31º C, y la noche, con mínimas medias de alrededor de 14º C (lo que se traduce en una diferencia superior a los 15º C).

En Castilla, nueve meses de invierno y tres de infierno. Este régimen térmico, condicionado estrechamente por la duración del día y la pérdida de calor nocturno por irradiación, es consecuencia de la continentalidad, de la altitud y de la frecuencia del tiempo despejado que permite que la radiación y la irradiación actúen sin la limitación que supone el cielo cubierto.

Cuando las noches son más largas que los días, la pérdida de calor por irradiación supera el calor conseguido por la radiación y es lo que determina que en los meses de abril y septiembre, pese a registrar unas temperaturas durante el día relativamente altas (agradables al menos), las mínimas percibidas al amanecer suelen ser francamente frías (Abriles y señores, pocos hay que no sean traidores. Abril sonriente, de frío mata a la gente o abril tiene cara de beato y uñas de gato).

El hecho de que nos encontremos en el centro de la Cuenca, al abrigo de las perturbaciones que, tras atravesar los sistemas montañosos que la circundan, llegan muy debilitadas, determina una alta frecuencia de situaciones despejadas que facilitan la irradiación.

En estas situaciones amanece con sol radiante pero que no caldea (Sol madrugador y cura callejero, ni sol caliente ni cura bueno). Además de significar algo más de frío, la frecuencia de situaciones despejadas determina un índice de precipitaciones escaso.

Precipitaciones: escasez e irregularidad

Las dos características más notables de la pluviometría registrada en Alaejos son la parquedad y la irregularidad interanual, que determinan que la media quede bastante alejada de los valores reales de cada año y que lo que parece anómalo no resulte anormal (Al que desee mentir le bastará con predecir). Desde 1942 a 2015, la media de las precipitaciones resultó ser de 323,28 litros, un régimen pluviométrico misero.

Durante ese periodo se registraron únicamente dos años con precipitaciones superiores a los 500 litros (1997 y 2003), trece con precipitaciones entre 400 y 500 litros, treinta y uno con precipitaciones entre 300 y 400 litros, veintidós con precipitaciones de 200 a 300 litros, y tres con precipitaciones de menos de 200 litros (1944, 1950 y 1953).

Las precipitaciones más abundantes se registran entre octubre y enero, alcanzándose el máximo el mes de noviembre (37,93 litros), y entre abril y mayo, con un máximo en este último mes (37,60 litros). En febrero y marzo los valores se reducen notablemente, con un mínimo en el mes de marzo, los meses de julio y agosto son meses francamente secos, áridos, en los que no se sobrepasan de media los 15 litros (Julio normal seca el manantial). Los fenómenos de inestabilidad térmica al paso de la cola de los frentes de septiembre, elevan algo, poco, el índice pluviométrico de este mes (23,03 litros).

La cuantía de las lluvias se reparte equitativamente entre primavera (marzo, abril y mayo): 96,33, otoño (septiembre, octubre y noviembre): 98,16 e invierno (diciembre, enero y febrero): 97,44. Son las épocas en las que llegan las masas de aire polar marítimo que trae el frente polar. El anticiclón de las Azores predomina en verano. En ciertos momentos del invierno se instalan sobre la zona anticiclones que provocan tiempo seco, soleado y frío, con nieblas persistentes que determinan una fuerte acumulación de frío que no se resuelve durante el día (enero, diciembre y noviembre, por este orden y de más a menos, son los meses con mayores días de niebla).

El diagrama ombroclimático de Alaejos, gráfico en el que se representan las precipitaciones y las temperaturas medias mensuales, muestra la evolución clásica del clima mediáneo de interior: temperatura moderada en primavera, árida y cálida en verano, fresca en otoño e invernal con heladas en el invierno.

Estos valores de precipitación se saldan con un fuerte déficit de agua al año. El déficit comienza a sentirse a finales del mes de mayo y se acumula hasta octubre. El problema radica en que el déficit hídrico coincide con el periodo más favorable para el desarrollo de la vida vegetal y animal, mientras que los meses con saldo hídrico positivo tienen temperaturas demasiado bajas.

Pero el anterior diagrama representa la media y, al igual que en el caso de las precipitaciones totales, se registra una fuerte oscilación entre los meses de los diferentes años (un hecho que también queda reflejado en el refranero popular, por ejemplo: septiembre, o seca las fuentes, o se lleva los puentes), pero es más, dentro del propio mes las oscilaciones son tremendas (Febrerillo loco, un día peor que otro o marzo varía siete veces al día).

En el periodo considerado (1942 - 2015), únicamente abril y mayo han registrado precipitaciones todos los años, si bien fueron menos de un litro en los abriles de 1950 y 1970, y menos de cinco litros en mayo de 1981.

En este periodo 1942 - 2015 se registró un octubre sin lluvias (1989) y también un diciembre (1988). Dos fueron los marzos (1988 y 1987), los junios (1956 y 1980), y los noviembre de cero (1981 y 1987). En tres meses de enero (1948, 1968 y 2000) no cayó una gota y también fueron tres los febreros en los que no llovió (1973, 1989 y 2000). En seis septiembre (1944, 1945, 1949, 1978, 1985 y 1988) no se registraron precipitaciones, pero la “palma” se la llevan los meses puramente estivales, 21 julios y 20 agostos quedaron ayunos de agua. Por el contrario, se han registrado precipitaciones de más de 120 litros en algunos meses de enero, marzo, abril y noviembre, y de entre 100 y 120 litros en ciertos meses de mayo, octubre y diciembre. Se han dado junios y febreros con registros de entre 90 y 100 litros. En septiembre las máximas precipitaciones rondaron los 75 litros en 1982 y 1986, en julio los 70 litros en 1961, y en agosto los 50 litros en 1949.

Evolución: Llueve más pero de forma diferente. La evolución anual de las precipitaciones totales en Alaejos ha ido aumentando ligeramente. La línea de tendencia simple indica que tiende a llover más. Algo que parece refrendado si comparamos las precipitaciones medias agrupando los años cada dos décadas.

Pero esta tendencia ya no resulta tan evidente sin agrupamos los años por décadas.

Parece que el incremento en la cuantía de las precipitaciones registradas en Alaejos se debe, fundamentalmente, a la tendencia registrada en otoño, y en menor medida a la de invierno. Por el contrario, aunque sea muy leve, parece que en primavera y verano tiende a llover un poco menos.

F. B. A.

Cómo citar

Fernando Benito Álvarez: «Análisis y evolución de la pluviometría de Alaejos». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2016.

Más de Fernando Benito Álvarez

Otros artículos de «Naturaleza y territorio»