(Coturnix coturnix.)
Fernando Benito Álvarez
Del latín onomatopéyico coturnix, -icis, con idéntica asignación.
Se la conoce con infinidad de nombres además de codorniz y sus copiosos derivados deformados: alcorniz, cogorniz, corniz, cuaderniz o godorniz. Unos proceden de la onomatopeya latina medieval coacula, a través del hipotético término germánico kwakla, que indujo en holandés el actual kwakkel, el alemán wachtel, el francés caillé, el inglés quail (del francés antiguo quaille), y los ibéricos: coalla, guala, gualha o guatlla. Y otros son las incontables imitaciones de su canto como: buen-pan-hay, calcaré, palpalá, pospolín, trastallá, tentelá, tostarás, etc.
Las primeras citas en prosa castellana parece que pertenecen a La fazïenda de Ultra Mar, atribuida a Almerich y datada de finales del siglo XII a principios del XIII, donde relata la llegada de los judíos al desierto de Qadesh en su regreso a Palestina (Números), identificando este ave con el alimento que Dios les enviaba, el maná.
En España se ha registrado varias veces este fenómeno, como ejemplos, los siguientes: Gabriel Morales y Mendigutia, Efemérides y Curiosidades. Melilla, Peñón y Alhucemas (1920), cuenta que el 18 de septiembre de 1833 "(...) pasó por Melilla una inmensa bandada de codornices, cayendo gran número en las calles y azoteas..."
El Genio médico-quirúrgico: periódico de Ciencias Médicas, Volumen 18 (1872) ofrece la siguiente crónica: "Lluvia de codornices.- En la ciudad de San Fernando cayó el día 25 (de septiembre), segun los periódicos, estando lloviendo á mares, como una lluvia tambien de codornices, pues cayeron unas 15.000, atribuyéndose esto á que con el agua de la atmósfera no pudieron seguir su viaje al Africa, que es donde van todos los años por este tiempo en grandes bandadas. Todo el mundo ha comido codornices por allí en estos días, pues en Cádiz se vendía el par á 6 cuartos, y hasta los soldados han hecho con ellas el rancho."
Desde temprano los cazadores entendían de sus hábitats y de su dinámica poblacional. Que era ave de paso, era sabido y así se reflejaba en los escritos, aunque, en principio, el destino y procedencia, no estaba muy claro. Pero López de Ayala, Libro de la caza de las aves (1386): "Et otras aves ay que maguer son en tierra caliente, buscan aun muchas más, así como las cigüeñas et isiones, et otras muchas aves que crian en esta tierra de europa, que contiene españa et francia et otras tierras. Viene el ynuierno, pasan alen la mar en africa, porque es más caliente (...) Et así dizen que lo fazen las codornizes, ca muchas vezes falla ome con un viento muchas dellas, et luego que otro viento viene parten de allý et vánse, et esto vieron muchos. Otrosí, yendo el rey don pedro por la mar, aviendo guerra con el rey de aragon, travesando del cabo de martín á iviça, que es traviesa de doze leguas, vi que en la galea de un cavallero que dezían Álvaro orejón, bien á seys leguas de tierra, cayó una codorniz, non sé si yvan otras, pero dizen que pasan la mar."
Lope García de Salazar, Historia de las Buenasandanças e fortunas (1470-1476): "Otrosí vienen las codornizes en el mes de março e moltiplican en todas las tierras de ella entre los panes e voronas. (...) e las que escapan dízese que, tornando a tierra de Jherusalem, donde vienen, que matan muchas d’ellas con redes a valsas en Italia."
Juan Vallés, Libro de Acetrería y Montería (1556): "Las codornizes se van primero que las grúas y passan en el Reino de Nápoles y Sicilia y en otras muchas partes, y passan tantas en Nápoles que hay personas que tienen renta del passo dellas. (...) su camino es por lugares y aposentos ciertos y conocidos que tienen de un año para otro, y que no buelan ni caminan con el viento de mediodía, que es el buchorno, por ser húmedo y pesado, con el aquilón que es el regañón, y con el cierzo que dezimos en España y con cualquier otro viento sotil buelan y caminan, y assí vemos cada año, en el tiempo que las codornizes se van, que con un viento se hallan muchas, que es quando van de passo, y con otro muy pocas."
El árabe clásico sumana, codorniz, derivó en el maltés summiena, en el marroquí semmán y en el andalusí summán. Durante la época musulmana, Denia fue cabeza de una importante taifa declarada independiente de Córdoba por Muyahid en el 1010, con él se convirtió en importante centro marítimo y comercial apoyándose en su puerto natural, que llamaban al-Summán, literalmente "la codorniz" ¿Le llamarían así por las bandadas de codornices que por aquel lugar entraban o salían? En las Adiciones a la relación de Iviça del Illmo Sr Dn Manuel de Abad, primer Obispo de aquella Diócesis por Dn Carlos González de Pisada, primer canónigo magestral de la misma iglesia (1791), se asegura que: "En los equinoccios hacen alto en esta isla las aves de paso para descansar en su largo viaje marítimo. En días fijos, constantemente se ven llegar bandadas de millones de codornices desde España en septiembre, y de África en marzo. Paran cerca del puerto de San Antonio que es el frente de Denia, y á esta ciudad van los cazadores de Valencia á recibirlas."
La fenología de su migración se llegó a utilizar para preveer el tiempo, Alonso de Herrera, Obra de agricultura (1513): "(...) y quando las aves que vienen de tierras calientes a tener aca el verano como son tortolas codornices golondrinas vienen temprano, es señal que seran tempranos los calores: y quando tarde seran algo tardíos y haran tiempo fresco."
Se han cazado de todos los modos posibles y con el auxilio de todos los medios imaginables. En la cetrería el ave más usada era el gavilán, Lope García de Salazar, Historia de las Buenasandanças e fortunas (1470-1476): "E matan muchas d’ellas con gabilanes, ca son mucho gruesas...", auxiliados de perros: "Pues justo es que tratemos de los perros que por valles y cerros muy ligeros tienen por compañeros los halcones. Las liebres a montones caen por estos, no matarían sin estos las perdices, ni aún las codornices...", Luis de Zapata, Libro de cetrería (1583).
Con reclamo, Francisco Núñez de Oria, Regimiento y aviso de sanidad (1585): "Engorda la codorniz en el estío con el grano, se muchos mas machos que hembras, porque como sean muy mas luxuriosos, al son del reclamo se caçan en mucha cantidad engañados con el sonido de la hembra."
Martínez del Espinar, Arte de Ballestería y Montería (1644): "Dela Codorniz (...) Matanse estas aves con el arcabuz, como todas las demás: páranlas los perros de muestra como a las perdizes. En el Reino de Navarra se matan muchas, y les echan una red encima quando las tiene paradas el perro; que estas aves siempre estan en panes, ò en espesuras de monte baxo, y aguardan mucho."
Froilán Troche y Zúñiga, El cazador gallego con escopeta y perro (1835): "No se afanan mucho los cazadores en buscar codornices por ser pequeñas; pero los que cazan por mera distracción, ó por lujo, deben dedicarse á este género de caza por muchas razones. Entre ellas por que se caza muy descansadamente, y cualquiera sufre esta fatiga, por que regularmente hay poco que andar y se anda despacio y por sitios llanos; por que aunque maten muchas, no incomoda nada su corto peso, y por que es la caza mas delicada que puede presentarse en una mesa. Es muy cierto de las codornices, y no de lo mas, el refran con que comúnmente clasifican las carnes y los pescados diciendo. De las carnes el Carnero, / De los peces el Mero, / de las aves la Perdiz / Y sobre todo la Codorniz." Y es que además de pieza de caza "Es gustosa comida, y mejor después de agosto…" Agustín Calvo Pinto, Silva venatoria: modo de cazar todo genero de aves, y animales (1754).
De lo legislado sobre la caza de codornices, debemos distinguir las normas que pretendían proteger mieses y viñas de los atropellos causados por los cazadores o las que vedaban ciertos espacios, de las que realmente se dictaban para la protección de la especie. Entre las primeras, las ordenanzas de Hita de 1488 estipulaban lo siguiente: "Otrosí qualquier persona o personas de qualquier ley o estado que sea, que el dia de Santiago adelante que las uvas maduran andudiren a caça por las viñas, ansi de liebres commo de perdezes e conejos e codornyzes, que demás de las penas en estas hordenanças contenidas, que pague por cada vez sesenta maravedís la meytad para el acusador e la otra meytas para el dicho conçejo."
De las segundas, en las ordenanzas de Ávila de 1485: "Hordenamos e mandamos que ningunos nin algunos de avila nin de su tierra non sean osados de matar perdises nin perdigones ni codornises nin liebres en derredor de avila por la parte de lo llano quatro leguas. E por la parte de fasia la sierra doss leguas de avila, con Redes nin con lasos nin con bueyes nin con armandiles ni en otra manera alguna, ni tomen los huevos de los nidos de las perdises. Salvo con aves caçadoras."
Y la Ordenanza de Granada de 1529: "Que no cazen codornizes. Manda Granada, que ninguna persona de qualquier estado, y condicion que sea, sea ossado de salir, ni andar à caça de codornizes con Gavilanes en todo el mes de setiembre, y assi mismo mandaron, que ninguna persona sea ossado de andar à caça, ni caçen codornizes en toda la Vega desta Ciudad, so pena de dos mil maravedis por cada vez que fuera tomado, ò se le provare aver andado a caça, y mas que le maten el Gavilan;..."
Las terceras son de ámbito general, destaca la dictada por Alfonso X en las Cortes de Valladolid de 1258, de vedar la caza menor desde Carnestolendas hasta San Miguel de septiembre, norma que se extendió, con matices, a muchos de los Fueros y Cartas de Población dadas con posterioridad.
Fernando Benito Álvarez