Charo R. Vega
(Poema en voz del Pozo del Arrabal, restaurado en 2016)
Me siento un privilegiado
entre todos compañeros.
Soy el único que, erguido,
conservo aún mis ladrillos
y los pilones antiguos
que hicieron nuestros poceros.
Tuve suerte de caer
en manos restauradoras
que aprecian las buenas obras
herencia de antepasados.
Ahora luzco más bonito
pues estoy engalanado,
un crucero han levantado
donde se perdió algún día,
pues restos yo ya tenía
de un pasado muy lejano.
Mis compañeros de entonces
no tuvieron tanta suerte
y se fueron para siempre
porque no los restauraron.
Hablo del pozo el cuartel
donde las mozas subían
a buscar agua fresquita
y al novio así poder ver.
El del lavajo lugar,
rodeado de chiquillos
en inviernos muy, muy fríos
cuando iban a estudiar.
El de la calle la Ronda
que estaba en el hospital
donde los niños jugaban
a tres aves en la mar.
Como bien habréis notado,
soy el pozo el arrabal,
que vengo a hablaros contento,
pues me sentía muy viejo,
feo, triste y olvidado.
La vida he recuperado
y eso, yo os lo agradezco.