Charo R. Vega · 14 de abril de 2016
Alaejos, tienes suerte
de contar entre tus gentes
a quien gusta rescatar
edificios heredados
de nuestros antepasados
que tenemos que cuidar
como si fueran prestados.
Por eso, recuperamos
el caño hace algunos años
para disfrutarlo todos
que amamos el lugar.
Camino que tanto tiempo
te quisimos restaurado
ahora, ya está logrado,
para poderlo recorrer
de la mano como hermanos
y a la virgen poder ver.
Y las ruinas del castillo,
castillo que fue importante
por lo que hemos descubierto
pues aquí estuvo retenida
quien pudo tener un reino.
Entre tantos edificios
que se están recuperando
ya estamos en el teatro
teatro que siempre oímos
lo bonito que era antaño
que parecía en pequeño
el calderón pucelano.
Ahora luces restaurado
tan precioso transformado
que no añoramos más
aquel teatro de antaño.