Adolfo M. Araujo González — Zamora, año 2008
En el anterior programa de fiestas patronales (año 2007), se trataba documentada y pormenorizadamente de dos miembros de la numerosa y esclarecida prole de la familia que tanto tuvo que ver con la historia del régimen señorial de nuestra villa, nuestra propia historia. Con los comentarios que siguen se intenta, si cabe, que los alaejanos y cuantos tengan curiosidad sobre el particular, puedan disponer de los datos y antecedentes que se ofrecen, noticia en suma, del devenir de Alaejos.
1. Breve semblanza de don Alonso I de Fonseca, constructor del castillo-fortaleza de Alaejos.
Alonso I de Fonseca, arcediano y deán de Salnés, Obispo de Ávila, Arzobispo de Sevilla, llega a la sede Compostelana en 1460, reincorporándose nuevamente a su primitivo destino de Sevilla en 1463.
Según Felipe de la Gándara en su libro "Armas y triunfos de Galicia" editado en 1661, cap. XXVI, nos dice de los Fonseca tienen su origen en dos hermanos, caballeros de sangre real de Hungría, que vinieron a España en época de Alfonso VI, y que Pierres heredó la Quintana de Fuenteseca de donde tomó el apellido. Del primero del que hay noticias fidedignas es de Men Gonçalez de Fonseca, señor de Quintana de Fonseca, tierras situadas entre el Miño y el Duero y que participa en la conquista de Toledo.
De este desciende Don Pedro Rodríguez de Fonseca que casó con Inés Botello a quien Fernando de Portugal dio como dote la fortaleza de Olivenza y el Señorío de Las Villas de Castel-Rodrigo, Mira y otras además de las tercias de Badajoz y casas principales de Toro, por cuanto sus descendientes adquirirían el patronato de su Iglesia Mayor. Don Pedro desciende de Beatriz Rodríguez de Fonseca que casó con el Doctor Juan Alonso de Ulloa a la que Baltasar de Zúñiga llama "Santa Madre Iglesia, por aver sido ermana madre i abuela de muchos insignes Prelados destos Reinos i proceden deste matrimonio los Señores de Coca, Alaejos,...".
Hay una cierta confusión entre Alonso I y Alonso II ya que entre ambos se produjo una doble permuta en las Sedes Compostelana e Hispalense y también entre sus armas. Los avatares de la sede Compostelana con sangrientos hechos entre la nobleza, clero y monarquía están documentados en la "Historia de la Iglesia de Santiago" de Celso Emilio Ferreiro y "Galicia en tiempos de los Fonseca" de Salustiano Portela.
En los "Claros Varones de España" de Hernando del Pulgar, coetáneo de Alonso I de Fonseca, Arzobispo de Sevilla encontramos un retrato perfecto del clérigo cuando dice que era un hombre de mediana estatura, bien parecido, hijo del Doctor Juan de Ulloa del linaje de hidalgos del Reino de Galicia, natural de la ciudad de Toro y que tomó el apellido de su madre, era poseedor de un agudo ingenio, además de tener una gran inteligencia y ser muy instruido por su condición de eclesiástico. "El sentido de la vista tenía muy ávido y coddícioso, mas que ningún otro de los sentidos y siguiendo esta su inclinación placiale tener piedras preciosas y joyas de oro y de plata y otras cosas fermosas". Con respecto a las cosas a su servicio las quería de gran perfección y se deleitaba en ello. "Era assí mesmo muy limpio en su persona y en sus vestiduras y trajes y muy ordenado en su gesto".
Entró al servicio del Rey Don Enrique cuando era Príncipe del que fue Capellán Mayor y promovido por su intercesión como Obispo de Ávila y posteriormente Arzobispo de Sevilla ocupando un lugar relevante en los Consejos de los Reyes Don Juan y Don Enrique considerándosele muy astuto y justiciero, prestando grandes y leales servicios a la Corona por lo que Don Juan le hizo merced del Señorío de Coca y de Halaejos (sic), donde edificó una fortaleza, por permiso real según se transcribe, y otros mayorazgos: "Yo el rrey: por quanto vos el reverendo padre Don Alfonso de Fonseca Obispo de Avyla my oydor e del my consejo me feysyteis rrelacion que a my merced plasyendo e con my licencia e mandamiento entendedes faser una fortaleza en la vuestra villa de Alaejos et me lo suplicasteis e pedisteis por merced que para ello vos mandase dar e dyese my licencia e facultad e los muchos e buenos servicios que me avedes fecho e fasedes de cada dia tove lo por bien et por la presente vos do licencia e facultad para que syu pena ny calupnia alguna podades faser e fagades qualquier fortaleza en la dicha vuestra villa de Alahejos non embargante cualesquier leyes e derechos en contrario de esto sean los cuales yo por la presente de my propio motivo e cierta ciencia e poderio real assoluto de que quiero usar e uso en esta presente abrogo e derogo en quanto a este atahen o ataher pueden de lo cual vos mande dar esta my carta firmada de my nombre fecha en la my villa de Escalona quince dias de julio año del nascimiento de nuestro señor IHOXPO de mill e quatro cientos e cinquenta e tres. yo el rrey. yo el dottor Fernando Dias de Toledo por su mandado del rrey lo fue escribir".
2. En torno a un capitel armero fonsequino.
Con motivo de acompañar a su última morada a una persona amiga fallecida, me acerqué a rezar una oración a mi panteón familiar y al regreso para salir del camposanto me llamó la atención lo que parecía y era un capitel armero, de mármol blanco, invertido, en su día remate del fuste de una columna, que servía a modo de peana a una cruz de hierro colocada en la cabecera de una sepultura, pudiendo comprobar que fina y artísticamente talladas estaban las armas de un Arzobispo que podrían pertenecer, "prima facie", a Alonso Ulloa Fonseca (1418-1473), Arzobispo de Sevilla, Señor de Coca, o a Alonso Fonseca, Obispo de Osma, Cuenca y Ávila o a Alonso Acevedo Fonseca, Arzobispo de Alejandría.
Como armas de los Fonseca se conocen las que campean en el colegio Fonseca de Santiago de Compostela (Alonso III), o las de la sepultura de Alonso II en la iglesia de Santa Úrsula de Salamanca, o en el Pazo de Ulloa de Cambados: "DE ORO CINCO ESTRELLAS DE GULES EN SOTUER".
Las armas del capitel de Alaejos se blasonan a continuación: escudo rectangular cuadrilongo redondeado en su parte inferior, cuartelado en cruz.
1º. Cinco estrellas pentapuntadas en sotuer que corresponden al apellido Fonseca. (En algunas representaciones aparecen sexti u octipuntadas).
2º. Dos cánidos (¿lebreles?) en palo. Bordura de sotuer.
3º. Ajedrezado, que corresponde al apellido Ulloa.
4º. Las figuras aparecen actualmente muy erosionadas aunque todavía pueden apreciarse dos cuadrúpedos (bóvidos, plantígrados, équidos, etc.), en palo.
Del jefe del escudo sale, acolado, un báculo episcopal, debajo del capelo arzobispal.
Signos Exteriores del Escudo
Timbrado de capelo (sombrero) del que salen a ambos lados cordones con cuatro órdenes de borlas en 1, 2, 3 y 4.
Las armas blasonadas corresponden a la dignidad arzobispal por el número de borlas (10) y su propietario ejerció jurisdicción eclesiástica (báculo).
A la vista de lo que antecede y salvo mejor criterio, estimo que en el capitel armero se representan las armas de Don Alonso Ulloa Fonseca (1418-1473) o de Don Alonso Fonseca (m. 1505). Menos probable es que sean de Don Alonso Acevedo Fonseca (1475-1507), Arzobispo de Santiago, Patriarca de Alejandría pues en vez de báculo tendría acolada una cruz patriarcal o del "bastardo" Don Alonso Acevedo Ulloa, Arzobispo de Santiago.
El estado de conservación de la pieza no es bueno ya que aparte de la mutilación sufrida al haber sido separado con fuerza de su fuste, se ha maltratado la parte opuesta, que probablemente llevase también las armas arzobispales descritas.
Se trata de una labra artística y finamente ejecutada de las representaciones y elementos exteriores (capelo, borlas, báculo), adornándose a modo de volutas de flores de cuatro pétalos. ¿Influencias italianizantes del Cinquecento?
A falta de datos facilitados por la propiedad sobre cómo llegó a ella el capitel, que algo facilitaría su "iter", considero que, salvo datos histórico-artísticos y heráldico-genealógicos más precisos, a los que me someto, quizá formara parte de la columna de algún claustro, corredor o galería interior del castillo hoy derruido o de alguna edificación de la época desaparecida y merecería que el mismo, tal como el que suscribe puso en conocimiento del Ayuntamiento de Alaejos en escrito de 20-08-2007, figurase inventariado en el acervo cultural de la villa bajo el título jurídico-administrativo pertinente como "reliquia" de la época señorial del municipio.
Finalmente quiero invitar a redescubrir lo que nos han dejado en herencia, pues de lo contrario quién sabe si a nuestra casa otros vendrán y, como dice bien el adagio, de ella nos echarán.
Sustraída esta singular pieza en el mes de enero de 2008, el hecho fue denunciado a la Guardia Civil por el Sr. Alcalde-Presidente de la villa en dicho mes.
En consecuencia, el patrimonio histórico-artístico de Alaejos queda desgraciadamente empobrecido por la delictuosa acción de desalmados, a los que desde aquí profundamente desprecio, y por último con impotencia y abatimiento invoca el brocado del Derecho Romano clásico: "RES CLAMAT DOMINO".
P.S. Corrigenda: En el anterior programa de fiestas de 2007, y con respecto al cáliz gótico de plata sobredorada de la Iglesia de San Pedro, opinaba que a pesar de que la tradición oral le atribuía al Obispo de Cuenca Doctor Fernández Vadillo, el mismo había sido llevado a dicha iglesia por los que tenían a su cargo el castillo de la villa. Pues bien, he comprobado en documento de 13 de abril de 1730 que el cáliz que estos entregaron en San Pedro no era todo él de plata sobredorada sino "de alquimia con la patena y copa de plata en blanco que era del Oratorio del Castillo de esta Villa....", mientras que el tenido como del Obispo Fernández Vadillo efectivamente es de dicho Prelado que adquiriría o mandaría hacer a sus expensas: "Un cáliz de plata labrado a buril, sobredorado con su patena de plata sobredorada, con una cruz en medio, que dio el Obispo de Cuenca".
Fe de erratas: En el anterior programa de fiestas de 2007, en el artículo de Adolfo M. Araujo González, titulado "En defensa del público reconocimiento del que fue ilustre hijo de la villa: Don Juan Fernández Vadillo", donde decía "Regaló de su peculio el retrato del altar mayor así como el coro bajo de nogal con 20 sitiales a los pies del templo" de San Pedro, debería haber dicho "Regaló de su peculio el retablo del altar mayor".
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