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Programa de Fiestas · 1988

Curiosidades históricas sacadas de los libros de la cofradía de pastores de la Virgen de la Casita

Adolfo M. Araújo y González·Patrimonio artístico y religioso

Adolfo-M. Araujo y González · septiembre de 1988

Hace algunos años tuve la oportunidad de examinar lo que pudiera llamarse archivo antiguo de la Cofradía de Pastores de Nuestra Señora de la Casita que consta fundamentalmente de dos libros encuadernados en piel de becerro y escritos en papel de la época a manuscrito con tinta negra y con pluma de ave. Su estilo es ingenuo y minucioso como corresponde a esta clase de documentos.

El primer libro está muy deteriorado, sobre todo sus primeras páginas debido a las humedades u otras causas. Sería conveniente que los cofrades, previo oportuno asesoramiento, hiciesen lo preciso para su conservación. Su antigüedad y lo que contienen merece. Comprende del año 1712 a 1735. En él aparecen cargos, datas y nombramientos de Diputados y Mayordomos y sucesos o acontecimientos.

Dicho lo anterior, vamos a hacer un recorrido cronológico por sus páginas y asientos ya que el segundo libro no muestra mayor interés; y así, en el año 1713, se anota la entrada como cofrade de Nicolás López (Pastor) y vecino de Siete Iglesias. En este mismo año se pagó a los músicos 23 reales. En 1714, 12 reales a tamboritero y danza. En el año 1715 ya se especifica el número de músicos a los cuales se les pagó 12 reales. Asimismo se pagaron 5 reales el día de la fiesta y víspera en «qüettes» y se abonaron 18 reales a la camarera para alfileres y colonia. También se le abonan 120 reales a Pedro Araque, vecino de Siete Iglesias, por la «desa» (dehesa) y guardería del ganado de la cofradía.

En este mismo año se dieron 7 reales y un queso para un refresco a los danzantes que asistieron a danzar al acompañamiento y procesión y otros 7 reales al tamboritero para tocar a los danzantes. También se dieron 177 reales para el refresco, bizcochos y vino en la víspera a todos los cofrades y Cabildo Eclesiástico el día de la función y en la comida pan y vino y aderezos que se da a todos los cofrades que asisten a ella y se incluye el gasto de «ornazos» (empanadas), a los Religiosos Descalzos de San Francisco del Convento Extramuros de esta Villa, y tabaco que se da al predicador del sermón de la festividad de Nuestra Señora. Se pasa al año 1716 y vemos que se anota la venta de lana, carne, pellejos y reses así como gastos de cera y «qüettes». En el año 1717 se gastaron 10 reales en poner llave, cerradura y compostura del marco de la urna de Nuestra Señora, así como 6 reales en dorar una cruz que hay sobre la urna. Afianzar una visagra que se quebró en la capilla mayor, costó 10 reales y medio. Quitar goteras, albañilería y obreros y otras menudencias, otros 10 reales y medio. Obra de reparación de vigas en la Capilla Mayor hecha por Juan Castander, maestro de obras, vecino de esta Villa, 100 reales. Obreros, 10 reales; maderas, 17 reales; clavazón, 8 reales; tejas, 4 reales; cal, 13 reales.

En el año 1719 se dio al predicador 10 reales y media libra de tabaco y una libra de colación. También se pagaron 80 reales que costó hacer unas andas.

El año 1720 se nombra capellán por los diputados de la cofradía el día 20 de junio a D. Francisco Velázquez, Presbítero Beneficiado de la Iglesia de Santa María, admitiéndole por cofrade de ella, posteriormente aprobado por la Vicaría de Medina del Campo con fecha de 25 de julio del mismo año, para que goce de los honores y emolumentos que gozó D. Cristóbal Belázquez, capellán su antecesor, ni se le ponga impedimento ni embarazo alguno por ninguno de los mayordomos ni cofrades ni otra persona bajo la pena de excomunión maior y de 10 ducados.

En el año siguiente de 1721, se anotan ovejas muertas, las vendidas y también los carneros.

Se pagan 12 reales a los músicos por asistencia a la misa y procesión, y se da limonada, y se pagan 64 reales por trastejo y arreglo de goteras.

Por el cuarto nuevo que se está haciendo arrimado a la casa de la Ermita, comida para los señores sacerdotes, predicador, diputados y cofrades el día de la función, 135 reales; pagándose por colonias y alfileres a la camarera, 15 reales. Por media libra de tabaco al predicador, 9 reales, y al tamboritero, 4. Por libreas para los danzantes, 7 reales.

Por colación: bizcochos y arroz que se gastó la víspera y día de la función, 139 reales. Por la misa, 60 reales, que se dieron al capellán. En este año se pusieron también algunas celosías en las ventanas.

En los años sucesivos los asientos se revisten igual o parecido tenor, finalizando el primer libro con una relación de los cofrades en el año 1712 y siguientes, de Alaejos, Nava del Rey, Fresno, Siete Iglesias, Torrecilla, Fuente la Peña, Cañizal y Vadillo de la Guareña.

Por lo que se deduce era una cofradía abierta a personas de los pueblos circunvecinos. Hoy, parece ser, ha perdido tal ambito siendo sus cofrades vecinos de Alaejos exclusivamente.

Para terminar y como resumen de todo lo expuesto, debemos sacar como conclusión el respeto a la tradición y a la Historia (aunque ésta sea, como aquí, en tono menor), pues sólo se crea y se avanza bebiendo en nuestras propias fuentes.

Cómo citar

Adolfo M. Araújo y González: «Curiosidades históricas sacadas de los libros de la cofradía de pastores de la Virgen de la Casita». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 1988.

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