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Programa de Fiestas · 2007

El reloj de la villa

José Luis Pérez Muñoz·Patrimonio artístico y religioso

José Luis Pérez Muñoz

A pesar de que ya llevaba algún tiempo sin funcionar, podemos tomar el 11 de noviembre de 2005 como la fecha en que el reloj de la Casa Consistorial dejó de marcar las horas, dando sus últimas campanadas, al ser sustituido por el reloj patrón PCTR/4, eléctrico y programable, instalado por la empresa palentina Campanas Quintana. En atención al ruego del Sr. Alcalde y para que sirva de homenaje al que fue testigo, a veces mudo —a su pesar, porque ¿qué sentido tiene un reloj que no marca el tiempo?—, de todo lo que ha acontecido en la villa de Alaejos en el último siglo, hemos indagado acerca de su origen y su devenir.

El 6 de febrero de 1904, siendo Alcalde de la villa D. Alfonso Mela Samaniego, se reunió el Pleno Municipal y se formó una Comisión integrada por el Primer Teniente Alcalde, Mariano González Santana, los regidores Ángel Santana González y Evaristo González Fernández, junto con el Secretario del Ayuntamiento Joaquín Herrero Alonso, para contratar un reloj, “visto que el de la torre no rige bien” y ante el ofrecimiento de un relojero para colocar uno. A los tres días se firmará el convenio con Heriberto Stolle Bueno y Benito Rodríguez Moyano, vecinos de la ciudad de Nava del Rey, por el que contratan “un reloj de los llamados campanarios modelo B de los comprendidos en el catálogo que se une” con el “reloj número dos de veinte y dos centímetros con campana de 100 quilos, ocho días cuerda, repetición de horas y dando las medias con esfera de cristal para poder ser iluminada por la noche. Tendrá así bien dos pesas y toda la maquinaria completa”. El catálogo que se une es de J. G. Girod, de 15 páginas y fechado el 1 de julio de 1902. Se hace referencia, con precios y a veces con dibujos, a relojes de castillo, a relojes de torre completos (de horas, medias y repetición), a relojes de torre de fabricación suiza, a campanarios, a aparatos para el alumbrado de las esferas de cristal, a relojes de todas clases para la vía pública, a campanas y a pararrayos. Ahora bien, este catálogo no se ajusta a lo definido y contratado ni en el número del reloj, modelo o precio (completo o de componentes), por lo que seguramente el Ayuntamiento manejó otro catálogo para la elección del reloj.

Sería deseable y necesaria una cualificada descripción del reloj, que debiera hacer un relojero, de los que no van quedando. No obstante podemos apuntar que, al tener poco espacio (unos dos metros) para la caída de las pesas, al reloj había que darle cuerda todos los días (no duraba 24 horas): una para su movimiento y otra para la sonería. Tenía un péndulo, donde se regulaba el dispositivo para que atrasara o adelantara, según la necesidad. La esfera era de cristal de 90 cm. de diámetro y las manecillas de las horas y minutos medían 41 y 29 cm. respectivamente. La campana, “de buen sonido y que se oiga a larga distancia”, continúa en servicio con el nuevo reloj, es de tipo morez (de Morez du Jura, pueblo francés cercano a la frontera suiza, lugar de gran tradición en la fabricación de relojes y fundición de campanas) o no tiene badajo, sino que un martillo (ahora, un electromazo) la golpea por el exterior. Para ponerlo en hora había que desatornillar una tuerca del pequeño reloj situado al frente del mismo, y haciendo girar las manecillas de éste, se movían las manecillas del reloj exterior, el de la fachada.

El reloj fue obra de la fábrica de relojes del palentino Moisés Díez, considerado por algunos como uno de los mejores relojeros que ha habido en España, al igual que un excelente campanero. Relojes del mismo fabricante se pueden encontrar en el Ayuntamiento de Málaga, en Requena de Campos (Palencia), Cózar (Ciudad Real), Mieres (Asturias) o Bullas (Murcia), etc. Campanas catalogadas como suyas las encontramos en la Iglesia-convento de San Pablo (antiguo alcázar de Alfonso X) en Peñafiel, en la Catedral de la Transfiguración de Señor en Zamora, en San Isidoro el Real en Oviedo, en el Ayuntamiento de Beniarjó (Valencia), por citar algunas.

En el Archivo Municipal se conserva parte de la correspondencia mantenida entre el fabricante, Stolle y el Ayuntamiento. Por ella, conocemos que hubo problemas para la instalación del reloj, estando ya firmado el convenio entre el Ayuntamiento y el Sr. Stolle, pues Moisés Díez escribe una carta el 28 de mayo de 1904, en la que le pide actividad para la resolución del asunto antes de que “el Ayuntamiento se canse y desista de instalar el reloj”. Moisés Díez le propone que le ceda “la contrata mediante una indemnización o colocarle V. de acuerdo Moisés Díez con el Ayuntamiento para que me manden pasar ... y hacer nuevo contrato, lo que podría hacer con mucho gusto el domingo 5 de junio”. No se hizo nuevo contrato; además los pagos se harán a Stolle.

Dos días más tarde, el 30 de mayo, de nuevo Moisés Díez le escribe a Stolle, en respuesta a una suya del día anterior, enterándonos que el Ayuntamiento ha garantizado el pago total, por lo que enviará el reloj. El 4 de junio, cuando Stolle conoce el presupuesto del reloj que le ha hecho Moisés Díez, y conociendo ya que le iba a quedar poca o ninguna ganancia, firma a renglón seguido del Convenio la cesión del primer plazo para que se pague directamente al constructor, lo que no se verificará, pues todos los pagos se harán a su nombre. En carta de Stolle a Moisés Díez, fechada en Nava del Rey el 2 de septiembre, sabemos que le ha devuelto una segunda letra al fabricante “por el motivo que el Ayuntamiento no me puede pagar por no tener fondos”, por lo que para su tranquilidad le remitirá el contrato para que el Ayuntamiento se lo abone directamente a Moisés Díez, quien en carta dirigida al Ayuntamiento de Alaejos, fechada el 12 de septiembre, pide que se le envíe copia del contrato para conocer las condiciones y concluye reconociendo que “enojosas son estas molestias y perjuicios que sufrimos ambas partes por la poca formalidad de un tercero, del que hace tiempo debíamos haber prescindido”.

El reloj de la villa, según el Convenio firmado, tenía que estar colocado “a más tardar el primer día de Pascua de Resurrección”, pero fue un poco más tarde. La fecha exacta no la conocemos, pero sabemos que podía estar entre el 27 de junio (el Ayuntamiento adelanta a Stolle 100 pts. del segundo plazo para pagar al montador del reloj que envió el fabricante; siendo muy comprensible que no se le diera este último adelanto hasta que el reloj funcionara). El 23 de julio está instalado y funcionando, por cuanto se da cuenta al Pleno Municipal del experimento que se ha hecho para iluminar la esfera del reloj y conocer lo que consumiría: 2 luces de petróleo con media cuartilla duran 5 horas.

Antes hemos apuntado que a Stolle no le quedaría mucha ganancia en el negocio. En la tabla nº 1 se da cuenta del presupuesto dado por el fabricante a Heriberto Stolle el 30 de mayo de 1904.

[Tabla Nº 1. Presupuesto de Moisés Díez a Heriberto Stolle (30-05-1904): 1 reloj nº 3, 8 días de cuerda, tocando horas, medias y repetición: 650,00 pts. / Aumento por la repetición: 50,00 pts. / 1 esfera de cristal transparente con marco de hierro fundido de una sola pieza, de 1,00 metro de diámetro: 180,00 pts. / 1 minutería nº 2: 60,00 pts. / 40 metros de cuerda metálica de 5 mm. a 0,80: 32,00 pts. / 1 martillo de 3 kilos con armación y muelle: 25,00 pts. / 200 kilos aproximadamente de pesas de hierro fundido a 0,33 pts.: 66,00 pts. / 2 barras para las pesas nº 2: 4,00 pts. / 1 timbre de metal; font de 207 kilos a 1,70: 351,90 pts. / 1 campanario nº 2 C: 290,00 pts. / TOTAL: 1.708,90 pts.]

Si se quería dotar al campanario de un pararrayos habría que aumentar el precio en 125 pts. más, pero sabemos que no se instaló. Además la instalación la debería realizar un obrero de la fábrica de Moisés Díez debiéndole pagar Stolle “el viaje de ida y vuelta [desde Palencia] en 3ª clase y 8 pesetas diarias durante los 5 o 6 días que se empleen para la instalación”; en contrapartida, Stolle, aun cuando le quedara menos ganancia, podría llevar “en la esfera su nombre... para que le sirva de reclamo para otros”.

Según el Convenio “por el reloj con todos sus accesorios, colocación del mismo, portes y demás se les abonará a los señores Stolle y Rodríguez, mil setecientas setenta y cinco pesetas”, por lo que si sumamos al presupuesto, el dinero de los portes y el coste del obrero enviado por el fabricante, poca o ninguna ganancia les quedaba a nuestros vecinos de Nava de Rey.

El reloj tenía que pagarse en 4 plazos iguales, que vencían cada 30 de diciembre, desde 1904 hasta 1907. ¿Cuánto eran 1.775 pesetas del año 1904? Para hacernos una idea y para que sirva de comparación, en el Presupuesto de Gastos del Ayuntamiento de Alaejos de 1904 aparecen consignados los sueldos de los empleados municipales: el sueldo anual del Secretario era de 1.615 pts., el del Auxiliar era de 900, el del Escribiente era de 400, el del Alguacil-Carcelero era de 410,50 pts., el del Voz Pública de 183, los dos Médicos titulares cobraban 1.750, el Farmacéutico 1.000, los dos Practicantes 700, y el encargado del reloj 70 pts. La Cuenta de Gastos del año 1904 del Ayuntamiento de Alaejos ascendió a 31.922,17 pts.

[Tabla Nº 2. Pagos realizados por el Ayuntamiento: 27-06-1904: Libramiento nº 30. A Elibero Stolle a cuenta del 2º plazo del contrato para pagar los portes: 100,00 pts. / 16-07-1904: Libramiento nº 33. A Elibero Stolle a cuenta del 2º plazo del contrato: 100,00 pts. / 02-09-1905: Libramiento nº 44. A Joaquín Herrero [Secretario del Ayuntamiento] para pagar el 1º plazo del reloj: 494,00 pts. / 19-07-1906: Libramiento nº 45. A Elibero Stolle por cuenta obra de nueva construcción del reloj: 300,00 pts. / 19-07-1906: Libramiento nº 46. A Elibero Stolle por igual concepto: 100,00 pts. / TOTAL: 1.094,00 pts.]

No queremos decir que no se pagara el resto del reloj hasta la cantidad convenida, pero en nada ayuda que en 1923 se da cuenta al Pleno Municipal de una carta de Moisés Díez reclamando 637 pts. “que se le adeudan como resto del reloj colocado en la casa consistorial”. El acuerdo del Ayuntamiento lo transcribimos a continuación: “Los asistentes enterados de la misma acuerdan por unanimidad que el Presidente [es decir, el Alcalde, D. Victoriano Nieto Santana] se dirija por carta a dicho Sr. manifestándole que ha prescrito la deuda, con arreglo a la Ley de contabilidad de la Hacienda en relación con los débitos de los Ayuntamientos, pero que si la superioridad lo ordena, se incluirá cantidad en el próximo presupuesto”. Mucho me temo que esa cantidad nunca fue incluida en ningún Presupuesto y dado sentido a la vox populi con aquello de “quiero un reloj que de las horas y las medias, pero no los cuartos”.

Quiso el Ayuntamiento, para albergar el nuevo reloj, construir una caseta, encargando el Proyecto y el Presupuesto al maestro de obras Julián Carracedo, quien lo firma el 1 de marzo de 1904. Unos días después el Ayuntamiento formó las Bases para su contratación. El tipo para la subasta era de 200 pts. “que se pagarán una vez terminada la obra, la que principiará a los tres días de verificada la subasta y tendrá que darse terminada en el plazo de veinte días”. El acta de remate tiene lugar el día 8 de marzo, adjudicándose a Cecilio Santana Alonso por 200 pts., presentando como fiador a Juan Gallego. “Y como quiera que se hayan dado las voces reglamentarias y no se haya presentado ninguno que mejorara la postura, el Sr. Presidente hechó el buen provecho al citado Cecilio el que se ha comprometido a todas las condiciones estipuladas”. Las obras, por lo tanto, tenían que estar acabadas el 31 de marzo.

Hecha la nueva caseta, instalado el flamante reloj, era necesaria una persona encargada de la limpieza y mantenimiento de sus mecanismos, de engrasar la cuerda metálica, las poleas, los rozamientos, dientes, cojinetes, de dar cuerda, de ponerlo en hora, de ajustar la hora si adelanta o atrasa, etc. Se trata del encargado de regir el reloj, cargo que aparecía, ya como subalterno ya como funcionario, en la plantilla o relación de empleados del Ayuntamiento en los diversos Presupuestos municipales. En 1958 dejará de formar parte de la plantilla y en los Presupuestos municipales aparecerá consignada una cantidad como gratificación o asignación, para desaparecer en 1964.

Se tratara de sueldo o gratificación (véase la tabla nº 3), encontramos como encargado de regir el reloj municipal desde 1902 hasta 1959, con certeza, a Mauro Santana Municipal, excepto unos meses en 1936 cuando se le destituyó “por no conceptuarle apto para el desempeño del cargo”, nombrando en su lugar a Orencio Portillo Mangas. Si bien tanto el anterior Alguacil del Ayuntamiento, Abelardo Marcos Guerras, como yo mismo hemos dado cuerda al reloj —que no hemos podido regir—, podríamos afirmar que el último encargado fue Benjamín Candela Vega, a quien en 1989 a ruego del Secretario del Ayuntamiento, José Álvarez de Paz, se le manifestó la gratitud de la Corporación “por su interés en atender el reloj de la villa a pesar de su avanzada edad y de hacerlo de forma desinteresada”.

No quisiera dejar escapar la oportunidad de dar somera cuenta de algunos arreglos o pequeños ajustes que se debieron efectuar en el reloj para mantener sus mecanismos.

En 1908 se acordó que se pintaran los números de la esfera y que se pusieran en clase arábiga, lo que seguramente facilitaría su comprensión a todos los vecinos, pues los anteriores estaban en numeración romana. En 1910 se pagarían 15 pts. por los trabajos de pintar los números de la esfera; en 1920 se pagaron 53 pts. a Aquilino Casado por los materiales y arreglo de la esfera del reloj; y en 1932 se pagarían 30 pts. por el mismo concepto a Constantino García Moreti.

En 1914 el reloj se desnivelò y se paró durante unos cuantos días. Además era preciso una limpieza del mismo y una pequeña compostura para que marchase con regularidad. Para ello se llamó al relojero José Torrero y se convino el que lo arreglara por 75 pts. Si bien se acordó que su trabajo tuviera una garantía de 2 años y que cobraría al año siguiente, no hemos encontrado en los Libros de Gastos ningún libramiento o mandamiento de pago por tal concepto, por lo que quizá no llegara a realizar su trabajo. Y lo mismo ocurrió en 1928 cuando se da cuenta de un presupuesto de Demetrio Gómez, vecino de Salamanca, para el arreglo del reloj de la villa por 500 pts. con garantía de 2 años. Quizá debió parecer caro, pues unos meses más tarde se pagaron al encargado del reloj, Mauro Santana, 100 pts. por su arreglo, limpieza y materiales. Al mismo, en 1936, le pagó el Ayuntamiento 21 pts. por la cuerda metálica del reloj. Desconocemos el arreglo que se hizo, pero en 1941 se pagaron 18 pts. a P. González.

[Tabla Nº 3. Asignación del encargado de regir el reloj: Hasta 1921: 70 pts. / De 1922 a 1926: 125 pts. / De 1927 a 1943: 250 pts. / De 1944 a 1946: 400 pts. / De 1947 a 1963: 500 pts.]

Ya en 1960, siendo Alcalde D. Pedro Abad Martín Santana, se pide presupuesto a dos relojeros que había en la villa, Francisco Gay y Benjamín Candela, pues el reloj llevaba bastante tiempo que no funcionaba. Benjamín Candela presentó un presupuesto de 1.500 pts. y garantía de 5 años por su trabajo, excepto roturas. Se lo adjudicaron, por ser la proposición más ventajosa, a Francisco Gay que presentó un presupuesto de 1.200 pts. dando además facilidades en el pago (600 pts. al comienzo de los trabajos y las otras 600 a los tres meses de comprobar su buena marcha).

Tras varios años de inactividad, en 1999, siendo Alcaldesa Dña. María Cristina Aguado Lucas, después de una limpieza y una puesta a punto, lo puso en funcionamiento el profesor Ramiro Merino de la Fuente, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid.

A la hora de escribir estas líneas, tengo conocimiento de que el actual Alcalde, D. Carlos Mangas Nieto, tiene la intención de exponer la maquinaria del reloj dentro de una urna de cristal, que situará en la planta baja de la Casa Consistorial (Ayuntamientos como Íscar o Alba de Tormes han hecho lo propio). Con ello daría cumplimiento a la base 1ª de las que rigen en la convocatoria que hizo la Diputación Provincial para la concesión de ayudas a los Municipios y Entidades Locales Menores de la Provincia de Valladolid para la reposición o arreglo de relojes en edificios públicos y a la que el de Alaejos acudió en 2004 para instalar el nuevo reloj electrónico: “En caso de sustitución completa del reloj el Ayuntamiento vendrá obligado a guardar y exponer el antiguo en alguna dependencia del Ayuntamiento”. Pero, sobre todo, con ello rinde homenaje a quien ha visto pasar la historia de la villa durante la última centuria.

Personalmente, no se si la sustitución del reloj de la villa por uno electrónico fue o no la mejor opción. La restauración del reloj centenario de Moisés Díez habría resultado muy cara (el desmontaje de la maquinaria para el traslado al taller, limpieza, posiblemente la fabricación de alguna pieza por desgaste de las originales, montarlo de nuevo, ajustarlo, contrato de mantenimiento, etc.), añadiéndose la dificultad de que no hay muchas empresas que se dediquen a la restauración. En todo caso, el reloj de la villa forma parte del patrimonio municipal, del común de vecinos, y en él se mezclan sentimientos encontrados: para algunos, la alegría del fácil acceso que cualquier persona tendrá para admirarlo y estudiarlo, y para otros, la tristeza de observar al que ha dejado de contabilizar, en su urna de cristal, con sus centenarios mecanismos, el inexorable paso del tiempo.

Cómo citar

José Luis Pérez Muñoz: «El reloj de la villa». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2007.

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