El origen del topónimo Alaejos, nombre actual de nuestro pueblo, ha sido y sigue siendo un misterio que, posiblemente, pueda resolverse con el tiempo y la ayuda de estudiosos y expertos en la materia. Para un primer estudio es obligado acudir a nuestro paisano José Ojeda¹ que señala la existencia de dos fuentes documentales que demuestran la existencia de una villa medieval con este topónimo.
En la primera de ellas se identifica a Alaejos como el Falafeios que aparece en un documento de cesión de 1185.
Del mismo modo señala que para otros autores Alaejos aparece un siglo antes, entre las conquistas que Alfonso VI realiza en su expansión hacia Toledo en el 1085 y convienen en señalar un lugar llamado Alaeth² como el Alaejos actual.
En ambos casos obvia dar explicaciones sobre el origen y la etimología del topónimo. Personalmente me inclino a pensar que el origen del mismo hay que buscarlo en el dialecto galaico-leonés. Me baso en los conocimientos que poseemos sobre la repoblación de la Extremadura castellano-leonesa y en el hecho histórico de que la villa perteneció al reino de León antes de la unificación con Castilla y que ocupaba una zona fronteriza entre ambos reinos, lo que explicaría, por otra parte, la proliferación de construcciones defensivas militares a lo largo del curso del Trabancos.
Sebastián de Covarrubias en su “Tesoro de la lengua castellana o española” recoge y define Alaexos como: Villa ilustre, nombrada entre otras razones por el buen vino que en ella se hace y en Coca. Dice el padre Guadix que vale en lengua arábiga tanto como “peregrinos”; y será si (si así es) por acudir muchos forasteros a la fama del buen vino o porque los naturales lo traigan y se hacen peregrinos, yendo a otras tierras con ello.
Esta conjetura del padre Guadix peca de popular, simplista y anacrónica. Popular y simplista por atribuir un origen árabe a la villa y su topónimo, sin dar explicación histórica ni etimológica alguna y anacrónica porque su vino no alcanza renombre hasta el siglo XVI.
Eufemio Lorenzo³, con las reservas oportunas, lanza la hipótesis de que Falafeios, poblado documentado ya en 1180, puede ser un diminutivo de Falafs o Alafes, topónimo, este último, que se encuentra en la zona de Benavente. Alafes puede ser un plural colectivo de Alafa, forma atestiguada en portugués para alfalfa y para una variedad de esparto. Según esta hipótesis Falafeios sería un fitotopónimo con el significado de alfalfar o espartal, es decir, lugar abundante en alfalfa o esparto. Por tanto, el origen de la aldea y su topónimo se debería a repobladores portugueses.
En este estado de la cuestión voy a exponer mi propia hipótesis, aún sabiendo que el campo de la etimología es resbaladizo y propenso a explicaciones en exceso simplistas o, en su defecto, exageradamente eruditas.
El vocablo Falafeios evoluciona trasformándose las efes en haches mudas, que terminan desapareciendo, y las les en jotas; de forma que el proceso evolutivo del vocablo sería el siguiente: Falafeios < Halaheyos < Alaexos < Alaejos.
En castellano antiguo y en gallego existen topónimos descriptivos relacionados con los sauces y los saúcos, es decir, fitotopónimos tales como saducedo, salgueiro y falgueiro (en este caso sería falagueiro) con lo que Falafeios sería un fitotopónimo relacionado con la abundancia de sauces o saúcos, árboles, por otra parte, profusos en la zona como lo atestiguan otros topónimos muy cercanos como Fuentesaúco.
Pero esta hipótesis quiere ir un poco más allá. Sin duda hay que relacionarla con el proceso de repoblación de la Extremadura castellano-leonesa en el siglo XII y con los grupos humanos que se asentaron en ella tras las razias de Almanzor en el último tercio del siglo X.
Salvador de Moxó⁴ afirma que tras el avance de Alfonso VI hacia Toledo y su conquista en 1085, “se repoblaron de forma bastante espontánea las villas cercanas a las márgenes del Duero, en su zona central, como Olmedo, Medina, Coca, Íscar o Cuéllar. Mayor enjundia, por lo que suponía una planificación meditada, tuvo la repoblación de Segovia, Ávila, Salamanca y Zamora pues estas ciudades estaban concebidas como centros o polos de colonización, de los que emanarían los medios adecuados para la repoblación del campo circundante. Los repobladores procedían del interior del reino de Castilla y León: burgaleses, riojanos, serranos, vascos, leoneses, palentinos, portugueses y gallegos y otros procedentes de otros reinos peninsulares como navarros, aragoneses y francos, así como mozárabes. Más tarde llegarían judíos y mudéjares. Estos grupos humanos se agruparon de acuerdo con su origen y dieron lugar a la proliferación de pequeñas aldeas (más de mil) predominando el tapial en la construcción de las casas y las cubiertas de teja”.
Con estos datos y a falta de un estudio documentado de la repoblación por pequeñas comarcas, reto que Salvador de Moxó lanza a los estudiosos del tema, me inclino por defender la hipótesis de que la zona de Alaejos fue repoblada por portugueses, gallegos, leoneses y mozárabes que se sirvieron de la Vía de la Plata como camino de penetración hacia las tierras del interior de la Extremadura castellana. Concretando aún más, señalaría a los gallegos como la base fundamental de dicha repoblación y quienes dieron el nombre de Falafeios a la primitiva aldea. J. Ojeda⁵ recuerda que la tendencia migratoria de estos hacia Castilla perdura en el s. XVI.
Para demostrar esta posibilidad es determinante el estudio con detalle de los topónimos y sobre todo de los antropónimos predominantes en la localidad, algo que desgraciadamente es muy difícil por la inexistencia o escasez de fuentes documentales. Los libros de bautismo de Santa María⁶ comienzan en 1552, fecha muy tardía para lo que nos interesa.
Además de los gallegos, que como he apuntado darían nombre a la localidad, hay indicios de que un grupo de la primitiva población fuera mozárabe como lo atestiguan la pervivencia de vocablos como: josa, alcacer, Barragán, chacho, chiches, galbana, maimón, arrecájel, almocafre, alcabuz, algarroba, la Atalaya..., así como la existencia de la morería perpetuada hasta hoy con los topónimos de Saltaperro, el Morisquillo y Perromoro, en clara referencia despectiva hacia estos; del judeo español conservamos uno de los vocablos más característicos y específicos de la localidad: cocho, la existencia de una judería está atestiguada aunque se desconoce su ubicación en la localidad⁷.
Finalizamos esta teoría con los repobladores leoneses de los que tenemos, como base significativa, para fundamentar su presencia, la nutrida pervivencia en el s. XVI de antropónimos de origen godo como Hernando, Francisco, Rodrigo, Alonso, Bernaido, y de patronímicos como González, Alonso, Álvarez, Hernández, Fernández, Rodríguez, que podrían pertenecer a la población visigoda que se refugió en Galicia, a raíz de la despoblación de los páramos leoneses, ocasionando en aquella una casi insoportable densidad demográfica que, más tarde, sería determinante en el proceso de la repoblación de la Extremadura castellana, por lo que se reforzaría la hipótesis de que los repobladores del primitivo Falafeios fueran galaico-leoneses.
Cabe una ¿última? posibilidad, que no me atrevo a catalogarla aún de hipótesis, la de que estemos ante uno de los ejemplos más significativos del legado cultural oral. Siempre se ha conocido y aplicado a Alaejos el apelativo de “tierra de garbanzos”, mucho más que el de “tierra de pan llevar”. Pues bien, existe en la actualidad un vocablo, falafes, que designa una especie de panecillo relleno de garbanzos fritos o puré de garbanzos muy típico de países árabes como Siria y Jordania. Esta posibilidad conlleva la revisión del estudio hecho sobre la repoblación de la Extremadura castellano leonesa y potenciar la posibilidad de que esta zona fuera repoblada principalmente por mozárabes, fundamentándolo en la pervivencia de los vocablos ut supra señalados. Falafeios, tierra de garbanzos. ¿Porqué no?
No es mi intención polemizar con estas teorías. Soy consciente de que tendrán cualificados detractores y que la única defensa llegará con los estudios comarcales que aporten las bases documentales imprescindibles para fundamentarlas.
A. Lucas VarelaAsociación cultural FalafeiosJulio 2007
Notas:
¹ Ojeda Nieto, José: Alaejos, un pueblo de Castilla la Vieja en la España del siglo XVI. Valladolid, Editora Provincial, 1989, pág. 49, nota 1.
² Crónica de Pelayo de Oviedo. Eludo dar explicaciones relacionadas con la historia mágica que ya han sido expuestas en otras publicaciones locales.
³ Lorenzo Sanz, Eufemio: Historia de Medina del Campo y su Tierra. Valladolid, Medina del Campo et als. vol. 1, pág. 196.
⁴ Moxó, Salvador de: Repoblación y sociedad en la España cristiana medieval. Madrid, Rialp, 1979, pág. 201 y ss.
⁵ Alaejos, un pueblo de Castilla la Vieja en la España del siglo XVI, op. cit., pág. 93.
⁶ Ibidem, pág. 75.
⁷ J. Ojeda: Alaejos, apuntes histórico-artísticos. Valladolid, Editora provincial, 1991, pág. 16.