Biblioteca de los programas de fiestasAlaejos · 1954 – 2026

Programa de Fiestas · 2010

Nuestras piedras labradas artísticamente

Adolfo M. Araújo y González·Patrimonio artístico y religioso

Aunque nuestra villa carece de canteras, como muchos municipios de la zona y las más cercanas están a bastante distancia, sin embargo, aún se conservan piedras traídas de fuera para diversos usos relacionados generalmente con la agricultura, la ganadería de vacuno, ovino y caprino, animales de tiro y carga, vitivinicultura, lo religioso, ornamental, etc.

Me refiero naturalmente a las «piedras humanizadas», es decir, labradas con cierto arte o simplemente marcadas por los canteros como los sillares perfectamente escuadrados de la cámara acorazada en la base de la torre-campanario de Sta. María donde se custodia la rica orfebrería sacra del museo interparroquial.

En Alaejos hay piedras labradas que pasan desapercibidas de tanto verlas pero que tienen su importancia como vestigios de otro tiempo.

Me alegraría comprobar que tanto autoridades como particulares se fueran sensibilizando en relación con el valor de nuestras piedras y en este sentido constato que hay vecinos que al reformar sus casas colocan en las esquinas de las mismas las piedras de los antiguos lagares de viga sobre las que giraba el husillo y sin que se dificulte la circulación de vehículos.

Al ser Alaejos villa quizá hubiese tenido picota o rollo de justicia ¿dónde estaría ubicado? ¿en la plaza o cerca del castillo-fortaleza? ¿habrá algún resto en algún corral?, yo he conocido como alféizar de una ventana ¡un relieve de alabastro inglés policromado precioso y deteriorándose!... triste fin.

Como es sabido la pícota era una columna de piedra más o menos adornada artísticamente, ordinariamente rematada por una cruz, que originariamente era señal de jurisdicción y autoridad del Rey o de u Señor. El rollo de Villalón es paradigmático.

Soy, pues, de la opinión de que como regla de oro, toda piedra que haya sido grabada o labrada que se posea o que se encuentre, debe ser protegida y si es posible que se reutilice.

Enumero, sin ánimo de ser exhaustivo y arriesgándome a dejar alguna en el tintero, a modo de inventario las siguientes:

— Piedras cilíndricas donde se encajaba el husillo en los lagares de viga que, por otra parte, eran numerosos en Alaejos. En la ermita de Ntra. Sra. de la Casita hay varias de esquina y en el teatro municipal así como en casas del casco urbano.

— Cruceros, humilladeros o restos de calvarios (Carrezamora, Arrabal, con peana e inscripción ilegible, Carretera de Salamanca, este como estela funeraria conmemorativa).

— Columnas del atrio de Sta. María con capitel rematado en bola y santoral de la fachada.

— Columnas dóricas del tejadillo a tres aguas de la entrada principal del Hospital del Buen Pastor aledaño.

— Peana sita en el referido atrio con inscripción legible del S.ºXVI: «Esta cruz es de Garcí Álvarez. Año 1558».

— Bolas de adorno de ambas torres-campanario y cementerio (puertas principales).

— Pilas bautismales, del agua bendita, lavatorios de las sacristías y ambos altares mayores así como escaleras de caracol de las torres. Ventana norte renacentista del primer cuerpo de la torre de Sta. María.

— Pilas o pilones y brocales de los pozos abrevaderos del campo ¡se acabarán ya los robos, hurtos, daños, etc. de estos elementos! vgr: Gran pila del pozo de La Argentina, del pozo de la Casita?

— Remates del frontispicio del Caño.

— Pilas de corrales de casas particulares.

— Labras heráldicas históricas cuyo inventario realizó el que suscribe con fotografía «ad hoc» en el año 1980.

— Labras heráldicas modernas de nueva creación, ya bastante numerosas. Ninguna debería salir en el futuro de nuestra villa.

— Laudas y lápidas sepulcrales de ambos templos y ermita (la de Catalina de la Cruz con inscripción en letra gótica teutónica, de mármol blanco en el presbiterio).

— Columnas dóricas de piedra de soportales de la plaza mayor, de Campaspero o Velilla, y la fuente ornamental.

— Piedras labradas usadas como poyos adheridos a fachadas que pudieran proceder de los matacanes o barbacanas del castillo.

— Claustro interior de la llamada Casa del Inquisidor en la C/ Ramón y Cajal.

— Sillares de algunas fachadas del caserío municipal y ermita, los dos relojes de sol, etc.

En consecuencia cabe preguntarse: ¿Sería posible hacer un museo lapidario en algún jardín de la villa?, resultaría instructivo y protector.

Finalmente ya que hablamos de piedras, ¿se acuerdan Vds. de aquel magnífico programa histórico de televisión de los años 60 ó 70 «Si las piedras hablaran»?, permítanme relatar la siguiente anécdota: Transcurrían los primeros años del S.º XIX, siendo todavía soberanos los Estados Pontificios y quedó vacante la Sede Apostólica. Convocados los cardenales a Cónclave «In Summo Pontifice eligendo» y tras las votaciones canónicas resultó elegido un cardenal al que se le concedían pocas posibilidades como papable. Prestada la obediencia por los electores besando la sagrada babucha del electo, al hacerlo el perdedor, el ya papa sibilinamente y con caridad cristiana, en latín, (¡ah mi añorado y elegante latín, nuestra lengua matriz!), le susurró citando las Sagradas Escrituras: «Lapidem, quem reprobaverunt aedificantes, hic factus est in caput anguli»; contestando el cardenal rápido de reflejos, completando la cita, dando a entender que fue elegido milagrosamente no por su valía personal: «A Domino factum est, et est mirabile in oculis nostris». Lo que podría traducirse por: La piedra que desecharon los arquitectos (los constructores), esa misma es la clave del ángulo (la piedra angular). Es el Señor el que lo ha hecho, es un milagro patente.

«E se non é vero, è ben trovato», que dicen los italianos.

Adolfo M. Araújo y González — Año 2010

Cómo citar

Adolfo M. Araújo y González: «Nuestras piedras labradas artísticamente». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2010.

Más de Adolfo M. Araújo y González

Otros artículos de «Patrimonio artístico y religioso»