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Programa de Fiestas · 2014

Anecdotario alaejano — año 1928

Javier Alonso Guinot·Historia general de Alaejos

Javier Alonso Guinot

Este anecdotario alaejano se ha realizado recopilando las noticias que, en torno a Alaejos, se publicaron en algunos periódicos y revistas del año 1928, conservados en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.

Se ha elegido dicho año porque en él se produjo una noticia de cierta repercusión nacional, seguramente desconocida hoy por muchos vecinos, cual fue el aterrizaje forzoso de una avioneta en el término municipal de Alaejos, cuyos pormenores se darán a continuación, a lo largo del texto.

El anecdotario alaejano del año 1928 comenzó con la visita del Alcalde de la villa al Ministro de Instrucción Pública, a fin de solicitarle, personalmente, la construcción de una escuela graduada, según publicó el diario La Época el 19 de enero.

Continuó con un chocante suceso que, seguro, fue la comidilla del vecindario durante algunas semanas. Contó el diario El Sol, en su edición de 24 de febrero, que, mientras muchos vecinos de Alaejos celebraban un baile popular en la Plaza Mayor —seguramente un baile de carnaval—, entró en dicha plaza, sin aviso previo, un automóvil ocupado por varios sacerdotes, que dijeron haberse desorientado en su ruta. El caso que relató el periódico fue que algunos vecinos, más exaltados que otros, manifestaron su malestar con los recién aparecidos, intentando poner el coche en que llegaron con las ruedas hacia arriba y el techo en el suelo, hecho que pudo ser impedido, a duras penas, por la oportuna intervención de la Guardia Civil.

Ya entrada el verano de este año, el anecdotario de la villa se vistió de tragedia. El 25 de julio, en la carretera entre Toro y Pedrosillo, el carro que conducía el vecino de Alaejos Felipe García Budete, de sesenta años, cayó por un terraplén. En su caída, una de las ruedas del carro pasó por encima del cuerpo del infortunado Felipe, produciéndole magullamientos de tal gravedad que, al poco, le causaron la muerte. La víctima dejó viuda y diez hijos.

Al día siguiente, el mismo diario publicó que Jacobo Pérez Lucas, un anciano septuagenario vecino de Alaejos, se había quitado la vida, por causas que se desconocían, arrojándose a un lavajo de la localidad.

Pocos días más tarde, el 3 de agosto, informaba El Heraldo de Madrid que, en el pueblo de Alaejos, el vecino Fernando Calvo Hernández, de veintinueve años de edad, se había arrojado al pozo de su casa con intención de suicidarse; pero, no conseguido su propósito, comenzó a solicitar auxilio dando desaforadas voces, siendo sacado con vida de dentro del pozo, gracias a su esposa y a la ayuda de varios vecinos.

Pero, seguramente, los sucesos de aquel año de 1928 que más impactaron y más comentarios provocaron entre el vecindario de Alaejos fueron los ocurridos el 23 y 28 de octubre, que algunos mayores aún recuerdan. Según informaciones publicadas por toda la prensa escrita nacional, el martes 23 de octubre de 1928, despegó una escuadrilla de dos aeroplanos biplaza del aeródromo de Getafe, próximo a Madrid, con destino al entonces recién inaugurado aeródromo de León.

Siguiendo la ruta establecida, a su paso por Segovia, notó el citado oficial ciertas deficiencias en el motor del aparato que pilotaba. Dándolas poca importancia, decidió continuar ruta y, pasadas las doce y media del mediodía, al sobrevolar Medina del Campo, algunos testigos observaron el vuelo demasiado bajo del aeroplano, apreciando que su motor "rateaba".

Viendo el oficial que la avería de su avioneta iba a mayores, despidió a su compañero de escuadrilla y decidió realizar un aterrizaje de emergencia en las proximidades del pueblo de Alaejos, en el prado de Carrealvar, según información de un testigo directo, actualmente entre nosotros, hecho que se produjo entre las 13 y las 14 horas del citado día 23 de octubre de 1928.

Sobre las tres de la tarde del domingo 28 de octubre, entendiendo ya reparada la avería, y después de haber sido agasajados con una espléndida comida, ambos militares desplazaron el aeroplano hasta la llanura que corona el alto de El Ortigal, sobre la carretera Valladolid-Salamanca, desde donde iniciaron la maniobra de despegue. No debía estar correctamente arreglada la avería, pues, iniciada la maniobra de despegue, no fue posible que el aeroplano consiguiese suficiente altura en su vuelo, tropezando una de sus alas con los cables de la línea eléctrica de Pesqueruela, que aquel día, por ser domingo, se encontraba inactiva.

Tras el impacto con los cables eléctricos, el aeroplano dio media vuelta de campana, yendo a estrellarse, totalmente descontrolado, contra algunas sepulturas y uno de los muros del cementerio municipal. El espectáculo debió causar muy fuerte impresión a quienes lo presenciaron. Ambos heridos fueron atendidos inmediatamente por los dos médicos de Alaejos, D. Segismundo Martín y D. Tomás Hernández, en tanto que el Alcalde marchó a telegrafiar al Gobernador Civil de Valladolid. En este centro sanitario se apreció que el teniente Armijo sufría conmoción cerebral, fractura de la base del cráneo y conmoción visceral múltiple. Al día siguiente, 29 de octubre, ambos heridos fueron visitados por el general Alix y el comandante médico Sr. Guzmán. El teniente Armijo falleció el día 31 de octubre, siendo enterrado en Valladolid.

Para finalizar este anecdotario, se indica un apunte estadístico: en el mercado agrario de Alaejos, en 1928, el precio del vino fue de 24 a 28 reales por cántaro, según calidad; el trigo se movió en torno a los 86-68 reales por fanega, el centeno alrededor de los 65 reales, la cebada se llegó a pagar a 46 reales la fanega, la avena sobre 33 y las algarrobas estuvieron alrededor de los 70 reales, también por fanega.

Cómo citar

Javier Alonso Guinot: «Anecdotario alaejano — año 1928». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2014.

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