José M. Baraja
Así se conoce la Ermita situada en el término municipal de Alaejos, en un cerro distante aproximadamente dos kilómetros del núcleo urbano, en dirección Este, que alberga una imagen de la Virgen con el nombre precisamente de la Ermita, la Virgen de la Casita, y que es la patrona de Alaejos. Se trata de uno de los santuarios marianos más interesantes de la provincia de Valladolid en expresión de Jesús Urrea Fernández, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, y Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de esa ciudad.
Anteriormente Alaejos tuvo otras ermitas: la de San Sebastián en el término de Valdefuentes, desaparecida en el siglo XVII, y la de Santa Ana, desaparecida en la guerra de la Independencia junto con el convento de los Padres Franciscanos.
El origen de La Casita es una casa pequeña o cabaña para cobijo de una imagen de la aparecida, formada con "cuatro maderos y algunos otros materiales" según describe el Padre Juan de Villafañe, en el Compendio histórico-mariano publicado en el año 1726: "y porque no se quedase su Majestad sin alguna habitación (no determinando traerla consigo a la Villa) con cuatro maderos y algunos materiales fabricaron de repente una Casita mientras disponían labrar otra Capilla más decente y anchurosa".
Su primera construcción data de los años finales del siglo XV, al que pertenecería el muro que Jesús Urrea, en un reciente artículo, describe así: "el muro de cantería que cierra su lado de la epístola, presenta dos ventanas con arcos ligeramente apuntados, mientras que la antigua puerta de acceso, hoy ciega, se resuelve con arquería de medio punto y finos baquetones de perfil gótico en los que se aprecian pequeños capiteles muy desgastados, uno de los cuales ofrece decoración animada, todo ello coincidente con los modelos propios de fines del siglo XV. Además, situada encima de esta antigua portada y cobijada por una moldura a manera de alfiz, existe una inscripción en la que todavía se puede leer en caracteres góticos: ‘lunes a X días dl mes / maio del ano de VCCCXC... enora...’".
La construcción de la Ermita se produjo en un entorno de crecimiento económico de Castilla en el siglo XV, con el gobierno de los Reyes Católicos y la política del cardenal Cisneros, que provocó una fiebre constructora en todo el reino, especialmente de edificios religiosos. La Ermita fue destinada entonces a Nra. Sra. de la Visitación (José Ojeda, "Alaejos, un pueblo de Castilla en el siglo XVII", año 2000).
"Hay gran devoción en la comarca con ese santuario por la repetida protección que han experimentado sus devotos. Esa Señora es la Patrona principal de Alaejos con el nombre de N. Sra. de la Visitación" (Tomás López, "Descripción geográfico-histórica de la villa de Alaejos y sus confines", año 1766).
En el siglo XVII la Ermita sufrió una reforma importante, que Urrea describe de esta forma: "Afectó tanto a su interior como al exterior, en cuyo muro de cerramiento del lado del evangelio se lee, flanqueando un sillar decorado con un medallón sobre el que campea una estrella, la siguiente inscripción: ‘HIÇOSE ESTA OBRA SIENDo /COMISARIOS EL LDo D. THOMAS / MDEZ I EL LDo LORENZO DE /CASTRO I D. FRANCO / PERLINES ARIAS I / CHRISTOVAL SAN /IDONIS 1699’ y otra más gastada: ‘...GONZALEZ y XP / TOVAL SAN IDONIS I PRO / URADO-RES MANUEL DE / ...1699’; año en el que se rematería este muro de cantería en el que se abren dos ventanas, con marcos de orejeras, y una portada interior barroco, siendo probable que fuera en ese mismo momento cuando se procedió a construir la fachada principal del edificio, realizada enteramente de ladrillo, con dos cuerpos semicilíndricos en sus extremos, contrafuertes flanqueando su puerta de ingreso y un remate un frontón truncado sobre el que se alza una sencilla espadaña. Dos óculos y una ventana abierta sobre la puerta son los restantes elementos que integran su alzado"
También sitúa Urrea en el siglo XVIII la realización de un retablo nuevo para albergar la imagen de la Virgen, haciéndolo mediante un altar-tabernáculo reproduciendo la idea de cabaña o "casita", conjunto que califica de pequeña obra maestra. Además, en este siglo se construyó el coro en la parte alta posterior, y las dependencias de una hospedería junto a la Ermita, a la que se añadió una caballeriza, ambas hoy desaparecidas.
Los patronos o patronas tienen por lo general un origen religioso y están relacionados con una comunidad concreta (pueblos, ciudades, naciones,...). Aparecen en los siglos XV y XVI en los que la inminencia de peligros graves, tales como la peste, las sequias, los pedriscos o las plagas amenazaba el bienestar colectivo y diezmaban poblaciones enteras llegando incluso a obligar a sus habitantes a abandonarlas.
Para evitar estos males, las poblaciones de tradición católica buscan abogados celestiales, un santo patrón o una santa o virgen patrona que les proteja, y les honran celebrando fiestas en su honor y erigiendo ermitas o santuarios. La mayoría de las fiestas patronales se celebran en los meses de verano coincidiendo con la recolección, momento en el que más ayuda celestial se requería ya que la agricultura era el sustento básico de la economía hasta el siglo XIX. Las fiestas inicialmente tienen un sentido religioso que con el tiempo se va convirtiendo en laico o mixto. Algunas poblaciones tienen incluso más de un patrón o patrona, como ocurre, por ejemplo, en la ciudad de Madrid que tiene como patronos a San Isidro Labrador y a la Virgen de la Almudena; o en la ciudad de Valladolid, con San Pedro Regalado y la Virgen de San Lorenzo.
Por lo que se refiere a Alaejos la única patrona es la Virgen de La Casita, con la particularidad de que se le honra dos días en el año: el 10 de mayo en conmemoración del mismo día del año 1490 en el que, según la tradición, se apareció la Virgen a la lejana Catalina de la Cruz, festividad de carácter eminentemente religioso; y el 8 de septiembre coincidiendo con la Natividad de la Virgen. Esta segunda festividad se acompaña de múltiples celebraciones de carácter popular como bailes, pruebas deportivas, festejos taurinos, etc. También coincide esta fecha con el final de la recolección de la cosecha, de forma que la celebración de las fiestas patronales cumplía un doble objetivo, por una parte acción de gracias a la Patrona y por otra festejar y celebrar el resultado obtenido, si fue bueno.
Los alejanos confían en la acción protectora de su Patrona, como queda claramente de manifiesto en "los Gozos" cantados a la Virgen en las celebraciones y actos religiosos. También en el compendio histórico-mariano de Juan de Villafañe, en el que dedica un capítulo a la Virgen de La Casita de Alaejos, relata diferentes beneficios concedidos en los siglos XVII y XVIII, de los que dice ha tenido noticia.
En los inicios de la segunda mitad del siglo XX, en buena parte por la mecanización del campo, Alaejos sufrió una importante despoblación. En la década de los cincuenta la población descendió en casi setecientos habitantes, y en los años sesenta a más de quinientos, lo mismo que en los setenta. De tal forma que La Casita, como se conoce popularmente a las fiestas de septiembre, se convirtió en la fecha del año del reencuentro de muchos jóvenes, emigrados a otros lugares de España e incluso del extranjero, con sus padres, hermanos y amigos. Hoy, gracias a la evolución de la economía y la mejora de las comunicaciones, cualquier época del año es buena para acercarse "al pueblo".
La Casita es, sin duda, una seña de identidad de Alaejos: da nombre a su Patrona, a la Ermita que la cobija, a dos de sus calles, a las fiestas de septiembre; también al pago, al camino que conduce hasta la Ermita y al pinar de inolvidables meriendas; se ha utilizado como razón social de establecimientos comerciales e industriales, y hasta es nombre de pila que algunos alaejanos tuvieron el gusto de dar a sus hijas.
José M. Baraja