La iglesia Santa María de la Asunción de Alaejos
José M. Baraja
La iglesia Santa María de la Asunción, de Alaejos, declarada monumento histórico-artístico nacional en el año 1931, está catalogada como una obra del siglo XVI, de estilo renacentista con contenidos mudéjares y barrocos.
Su construcción se inició por el año 1565 según afirma Javier Castán Lanaspa (Arquitectura gótica religiosa en el antiguo partido judicial de Nava del Rey, siglos XIII al XVI), en pleno Renacimiento, "probablemente porque la modestia del viejo edificio y los desperfectos causados por la Guerra de las Comunidades obligaron a reconstruirlo". No obstante, el primer apunte de los Libros de Fábrica, del templo actual, se realiza el día 8 de marzo del año 1588.
Esta teoría, de la existencia de un antiguo edificio sobre el que se construyó el templo actual, ha sido corroborada en un trabajo reciente, promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León (JCL), financiado con fondos FEDER, denominado "Levantamiento y cartografía del edificio con topografía, escáner laser, fotografía aérea e imágenes rectificadas. Análisis histórico-constructivo (Arqueología de la Arquitectura)", según el cual, la construcción más antigua que se reconoce en el edificio actual del templo, correspondería a un "machón" de dimensiones 35m x 15m x 3m, situado en la parte occidental del edificio, entre la torre actual y el coro (con fondo azul claro en las figuras 1 y 4), que pudiera ser un resto de la antigua muralla que rodeó en su día a la Villa, y que pudo haber servido de torre de un templo anterior, sobre el que se habría construido el templo actual.
Según los archivos de la JCL, existiría un primitivo templo gótico, anterior al actual, del que subsisten dos lienzos paralelos separados entre sí veinte metros, situados uno en la cara norte, de 24 metros de longitud, 86 centímetros de ancho y 5,25 metros de alto; y el otro en la cara sur de 30 metros de longitud, 90 centímetros de ancho y 5,25 metros de alto; ambos de sillería con bloques de arenisca irregulares, coincidente el de la cara sur con la puerta principal actual (fondo marrón en las figuras 1 y 2). Parte del lienzo de la cara sur es visible en la actualidad en la zona de la puerta principal, al haberse eliminado, recientemente, el enfoscado que lo cubría. El machón citado pudo haber servido como apoyo a una torre de antiguo campanario, y la cabecera del templo habría estado situada en el extremo occidental.
En el último tercio del siglo XVI se amplía en altura y longitud el edificio del templo originario, manteniendo gran parte de los muros norte y sur, reforzándolos y completándolos en lo necesario (fondo verde claro en la figura 1). La planta de nueva creación sustituye la cabecera originaria por un nuevo espacio para el aula, trasladando la cabecera hacia oriente hasta el lugar en que se encuentra actualmente. Se elevan los muros y se construyen otros nuevos con fábrica mixta de cajones de adobe encadenados con ladrillos macizos y verdugadas del mismo material (fondo rojo en las figuras 1 y 2). Se terminan cubiertas y se realizan artesonados (fondo rojo en figura 3).
Ya a finales del siglo XVI, según los archivos de la JCL, se completa la ampliación de la iglesia de ladrillo, la transformación de la cabecera del edificio y la construcción de las naves laterales, de estilo Mudéjar, y bóvedas de crucería (fondo amarillo en las figuras), se completa un nuevo envoltorio exterior de ladrillo, rematado por una cornisa con una banda de azulejos blancos y azules; se realizan nuevas cubiertas y bóvedas estrelladas, apoyadas en arcos de medio punto que descansan en pilotes de estilo clasicista.
Según Felipe Heras García (Arquitectura religiosa del siglo XVI en la primitiva diócesis de Valladolid), en el año 1585 se realiza la construcción del coro, obra del carpintero Alonso Calvo, realizado en madera con talla plateresca con grutescos, flameros, fruteros y rameados, de similares características al artesonado del crucero. El techo del sotocoro, o coro bajo, está formado por un artesonado cuyos casetones están limitados por molduras que semejan los nervios de una complicada bóveda de crucería reticulada. También intervinieron en la construcción del coro Bartolomé Hernández y Pedro Rojas. De 1588 es el bajo coro, obra de Andrés de Santana Gaspar y Sebastián García. En un lateral del sotocoro existe una pila bautismal de piedra, de una sola pieza, románica, que podría haber sido parte de la primitiva iglesia sobre la que se construyó el edificio actual.
Muchos datos sobre la construcción del templo constan en los Libros de Fábrica (libros de contabilización y registro de los ingresos y gastos de la construcción) del templo actual, que se conservan en el Archivo Diocesano de Valladolid. El primer registro se realiza con fecha 8 de marzo de 1588, y se extiende a lo largo de ocho volúmenes hasta el año 1851, aunque las obras comenzaron probablemente dentro del tercer cuarto del siglo XVI.
Se realiza, a finales del siglo XVI, la construcción del retablo Mayor, contratado en el año 1589 a Esteban Jordán, escultor afincado en Valladolid, realizado en madera y finalizado en el año 1600 por los también escultores Cristóbal Velázquez y Francisco del Rincón, por fallecimiento de Jordán en el año 1598. La policromía del retablo, el dorado de la armadura con la que enlaza y las pinturas murales laterales, fueron realizados por el pintor vallisoletano Francisco Martínez, al que se contrató en el año 1604, ya dentro del siglo XVII. El retablo está colmado de figuras talladas en madera; pueden contarse al menos ciento treinta diferentes, que representan: al Creador, en lo más alto, sosteniendo la bola del mundo; la Anunciación, la Visitación, los apóstoles Pedro y Pablo, la Adoración de los Pastores, Juan el Bautista, la Asunción y Coronación de la Virgen, la Adoración de los Reyes Magos, el Abrazo ante la Puerta Dorada, san Francisco, santa Casilda, Jesús entre los Doctores de la Iglesia, Cristo en la Cruz, Adán, Eva, Ecce Homo, Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario, multitud de ángeles repartidos por todo el retablo y otras figuras no identificadas.
En el crucero se instala un artesonado octogonal de madera, con linterna, de características similares al coro, y en el año 1590 se construyen los dos púlpitos. En esta etapa se inicia la construcción de la torre, a los pies del lado de la Epístola, toda de ladrillo macizo, formada por cuatro cuerpos decrecientes y coronada con ochava cubierta con cúpula, linterna y cupulín. El maestro de obra de la torre fue el alarife alejano Simón González. Según Felipe Heras García el remate de la torre se terminó en el año 1605.
En la década de los años 20, del siglo XVII, se construye la primitiva sacristía (fondo amarillo en la figura 1). En la fachada de la cara sur se construye un amplio pórtico asentado sobre la portada del templo originario, y sobre esta estructura se construye un balcón al que se accede a través de un cuerpo, rematado con un tímpano, por medio de uno de sus dos accesos centrales. Puede pertenecer a este momento, según los archivos de la JCL, la instalación, bajo el gran arco del pórtico, de un tabernáculo con la imagen de La Asunción.
A finales del siglo XVII y principios del XVIII se realiza una ampliación del coro, prolongando la nave central hacia occidente tres metros aproximadamente, abriendo ventanas hacia el exterior tanto en el coro bajo como en el coro alto (fondo azul oscuro en las figuras 1 y 4). Se construyen nuevas bóvedas en las tres naves (fondo azul oscuro en la figura 3). En el año 1682 se funde la campana grande y algunas menores.
En el siglo XVIII se construye una nueva sacristía (años 1735 a 1738), que amplía la primitiva, (fondo verde oscuro en la figura 2) con una magnífica cubierta de cañón con lunetos y yeserías, y que es la que se utiliza en la actualidad. Construida en ladrillo macizo rematado con una cornisa moldurada, combinada con la sacristía primitiva; y en el año 1740 se construye el denominado camarín (post sacristía).
Durante todo el siglo XVII el interior del edificio debió estar desnudo, salvo el ábside, el presbiterio y el coro. En el siglo XVIII se introduce la mayor parte del mobiliario litúrgico, se construyen tornavoces para los púlpitos en el año 1740 (figura 3) y los altares menores:
En el lado del Evangelio, en el año 1727 se instala el retablo del Arcángel San Miguel, de estilo Barroco; en 1777 el retablo de la Inmaculada, de estilo Rococó; en 1798 el retablo del Cristo de la Salud, de estilo Neoclásico; también en 1798 el de la Virgen del Pilar, de estilo Barroco; y en la segunda mitad del siglo el retablo de san Isidro, de estilo Neoclásico.
En el lado de la Epístola, en el año 1736 se instala el retablo de la Virgen de las Angustias, de estilo Barroco; en 1798 el retablo de San Antonio de Padua, gemelo de su enfrentado del lado del Evangelio; en el primer tercio del siglo el retablo de Santa Bárbara y en el último cuarto el de la Virgen de Belén.
En la nave central se instalan los retablos de San Vicente Ferrer y San José con el Niño, ambos en la primera mitad del siglo XVIII. En este mismo siglo se realiza el entarimado del pavimento de las naves, con tablones de madera de 3,5 metros de largo y entre 20 y 40 centímetros de ancho, remachados con clavos de forja.
En el siglo XIX se realizan diversos acondicionamientos en la cara norte, en parte de la cúpula y algunas zonas de la cara sur. También se construye una galería abovedada.
Se refuerzan los contrafuertes en el ala occidental (fondo verde oscuro en figuras 2 y 4) y se reconstruye la puerta en la cara norte del edificio. Se instala un órgano en el coro alto a mediados del siglo XVIII, de estilo Barroco, con trompetería en forma de W y teclado de 45 teclas, actualmente inutilizable.
La construcción definitiva del templo, en cuanto a continente y contenido, tuvo una duración de dos siglos, desde el tercer cuarto del XVI hasta el último cuarto del XVIII, con algunas lagunas en el XVII. Estimando un coste total de construcción y equipamiento en 100.000 ducados de la época, equivalentes, por su contenido en oro, a 16.000.000 euros, supondría una media de aportaciones anuales de 80.000 euros durante 200 años, en su mayoría realizadas por los vecinos de la Villa.