Javier Alonso Guinot
Un prestigioso médico del siglo XIX, nacido en Alaejos el 7 de julio de 1773, fue D. Antonio Hernández Morejón. Hijo de Andrés Hernández y de Isabel Morejón, fue acristianado cuatro días más tarde, en la iglesia parroquial de San Pedro, por el presbítero D. Manuel Aguado, recibiendo el Arcángel San Miguel como abogado de su alma, según consta en su Acta de Bautismo.
Huérfano a los 14 años, fue acogido por su tío paterno, clérigo en un pueblo de la provincia de Lérida, donde comenzó a cursar estudios sacerdotales, que abandonó en 1793 para comenzar la carrera de Medicina en la Universidad de Valencia. Una vez concluidos brillantemente sus estudios en 1799, ocupó la plaza de médico rural en la localidad valenciana de Benigánim, donde destacó por su participación en las campañas de información y de vacunación contra la terrible viruela.
En el año 1803 fue destinado a la villa de Onil para hacer frente a una epidemia de escorbuto, que consiguió erradicar. A la vista de este éxito, fueron requeridos sus servicios por el ejército, marchando ese mismo año a la isla de Menorca, entonces conocida como la isla de la cuarentena, porque en el puerto de Mahón quedaban confinados los barcos sospechosos de transportar entre su tripulación focos epidémicos, encargándose con éxito de la erradicación de otra epidemia localizada en dicho puerto.
Afectada su salud por el clima de la isla, solicitó el regreso a la península, obteniendo plaza de médico en Soria. Ejerciendo la medicina en esta ciudad, dio comienzo la Guerra de la Independencia, por lo que se puso a la disposición de la Junta de Sanidad Militar, que le encargó de la dirección del hospital de Sagunto, ocupando más tarde otros cargos médicos en los ejércitos nacionales.
Enfermo de tifus, fue apresado en Cuenca por el ejército francés. Escapado de su presidio, fue nombrado asesor médico de las Juntas de Sanidad de Valencia y Murcia, en cuyos territorios se iba extendiendo una grave epidemia de fiebre amarilla, cuyo foco localizó nuestro paisano en el acuartelamiento de Orihuela, lo que transmitió a sus superiores, aconsejando que las tropas allí acuarteladas fueran trasladadas desde Orihuela a los cuarteles de Elche.
Con el fin de no alarmar ni a la tropa ni a la población, la Junta de Sanidad de Murcia desoyó los consejos de Hernández Morejón, ordenando al general jefe de los ejércitos de la zona, que no abandonasen el cuartel de Orihuela, lo que provocó el contagio y la muerte de una gran cantidad de soldados.
Convencido por la evidencia de su equivocación, el general jefe reclamó de nuevo los servicios de Hernández Morejón, preguntándole qué debería hacer para controlar esta gravísima epidemia, a lo que nuestro paisano contestó:
— Señor, la salvación de su ejército se conseguirá, o siendo V. E. su primer médico por espacio de una hora, o siendo yo, por este tiempo, su general en jefe.
Ante esta respuesta, clara referencia a la necesidad de un mando único y a la admisión del consejo de los expertos en los casos de emergencia sanitaria, el general no tuvo más opción que entregar a Hernández Morejón su bastón de mando, dejándole al frente de las maltrecha tropas que, por órdenes de nuestro paisano, acamparon fuera del cuartelamiento de Orihuela, retrocediendo la epidemia de fiebre amarilla que padecían en pocos días.
En mayo de 1815, ya acabada la Guerra de la Independencia, Hernández Morejón fue nombrado protomédico jefe del Ejército de Aragón. Desde este puesto, consiguió la cátedra de Clínica de Medicina Práctica de Madrid, lo que le proporcionó el acceso directo al grupo de médicos de la Casa Real. En enero de 1817 se le nombró consultor de la Suprema Junta de Sanidad del Reino y Secretario de Gobierno de la Real Academia de Medicina, culminando su carrera profesional en octubre de 1820, cuando fue nombrado Protomédico General de todos los ejércitos nacionales.
El 31 de octubre de 1823, D. Antonio Hernández Morejón fue separado de todos sus cargos por mostrar mayor apego a las corrientes políticas liberales que a las ideas absolutistas del rey D. Fernando VII. Pasados cuatro años de ostracismo, gracias a su reconocida capacidad profesional, consiguió el privilegio de ser nombrado Catedrático de Clínica del Colegio de San Carlos de Madrid, jubilándose de este puesto el 1 de agosto de 1835, y alcanzándole la muerte el 14 de junio de 1836, tras sufrir una apoplejía.
D. Antonio Hernández Morejón fue autor de una notable cantidad de cartas y ensayos sobre asuntos clínicos y epidemiológicos, además de varios libros, entre los que destaca el titulado "Historia Bibliográfica de la Medicina Española", obra póstuma editada en siete volúmenes, que consagró a nuestro ilustre paisano como el más importante historiador de la medicina española del siglo XIX.
Alaejos, 2 de agosto de 2020