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Programa de Fiestas · 2011

La lápida sepulcral de Josepha Méndez

Felipe de Perlines Carretero·Heráldica e instituciones

A Adolfo — M. Araujo y González
In memoriam

Felipe de Perlines Carretero

En uno de mis viajes al pueblo tuve la ocasión de charlar largo y tendido con Adolfo (q.d.p.) acerca de unos trabajos que había hecho sobre «La Heráldica Gentilicia y Eclesiástica en las Iglesias de Santa María y San Pedro de Alaejos» allá por el año 1981 junto con otro sobre «Itinerario Heráldico de Alaejos» cuya dedicatoria transcribo para conocimiento de mis paisanos y de los mismos: «A mi pueblo, Alaejos, donde vi la luz y a cuya tierra deseo vuelvan mis huesos, cuando Dios me llame a Juicio». Septiembre de 1980. Pero lo que no sabía Adolfo cuando escribía esas líneas es que eso ha ocurrido a principios de este año 2011.

Mi propósito era intentar identificar las personas sepultadas bajo las losas, si ello era posible, dependiendo del grado de conservación de las mismas, y de los blasones o escudos heráldicos que aún se conservan y que Adolfo ya había blasonado en los aludidos trabajos.

Antes de seguir conviene hacer algunas consideraciones previas para comprender el porqué de la aparición de armas civiles (escudos) en la Iglesia. Estas se pueden encontrar por tres razones: por patronatos, por sepulturas y por donaciones.

Pero ¿qué es un Patronato? Desde el punto de vista del Derecho Canónico puede definirse el patronato como la suma de ciertos privilegios con algunas cargas que, por concesión de la Iglesia, competen a los fundadores católicos de las iglesias, capillas o por beneficios. Decir además que un Patronato gozaba de varios privilegios honoríficos tales como «el de poner en la Iglesia su escudo de armas si lo consintieran las costumbres», gozar de asiento preferente en las procesiones y ocupar un asiento preferente en la Iglesia, etc. Todos estos privilegios fueron suprimidos de forma radical por la Ley desvinculadora de 11 de octubre de 1820.

Hechas estas consideraciones preliminares traigo a consideración de los lectores el caso de la lápida sepulcral situada en el crucero antepresbitero, muy bien conservada y que la pisan algunos fieles cuando se acercan a comulgar.

Se trata de una lápida de piedra blanca, de una pieza, blasonada, y con una inscripción que dice: AQUI YACE DOÑA JOSEFA MENDEZ VADILLO QUIEN DOTO I FUNDO ESTA SEPULTURA PARA SI I SUS SUCESORES FALLECIO AÑO DE MDCCCIV (1804)

Con esos datos me propuse conseguir la Partida de defunción. Al estar la losa en San Pedro pensé que sería feligresa de esa Parroquia. Investigando resultó ser parroquiana de Santa María. Falleció el diez y siete de abril de mil ochocientos cuatro a la edad de sesenta años estando soltera. Era hija de Don Lope Alonsso Méndez Ladrón de Guevara y de Yssabel Vadillo Vallestero. Hizo Testamento ante Thomas Fernández, Escrivano de número y Ayuntamiento de esta Villa, en 23 de marzo de dicho año (1804).

Este Testamento no he tenido forma de encontrar, ni en el Archivo Diocesano de Valladolid, ni en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid, Sección Protocolos. Según la Partida de defunción en el disponía una serie de cláusulas para su entierro en la dicha Iglesia de Santa María, tales como que la enterrasen en la sepultura donde yacen su padre y hermanos que existe en el «crucero del medio la cual mando se ponga losa sobre dicha sepultura».

Pero ¿en qué Parroquia fue bautizada? Con los datos anteriores me fue fácil obtener la Partida de Bautismo. Viene escrita en el Libro 1730 B. Folio 245.Vto. de la Parroquia de Santa María de la Asunción, de Alaejos, Valladolid. Nació el 12 de mayo de 1744 y fue bautizada el 21 en la citada Parroquia por Don Félix Salamanqués Beneficiado y Cura propio de ella. La pusieron por nombre JOSEPHA JOACHINA, hija de los ya mencionados padres, vecinos de la Villa de Alaejos y MIS FELIGRESES (de Santa María). Fue su padrino su hermano Don Manuel Alonsso Méndez y su tía Doña Antonia Vadillo Vallestero, siendo testigos Don Pedro de Perlines Corregidor (mi 5° abuelo y marido de su tía), Don Manuel Vadillo Vallestero y Don Manuel Solar de Solórzano Vadillo.

Estos dos documentos acreditan que nació y murió siendo feligresa de Santa María. Entonces surge la duda. ¿Cómo es posible que su lápida sepulcral esté colocada en el sitio más preeminente de la Iglesia de San Pedro, lugar reservado exclusivamente para los altos dignatarios de la Iglesia? La Iglesia de San Pedro no es ninguna Catedral, en donde en los cruceros hay sepulturas de Obispos, etc. Intentemos encontrar una explicación.

Todos sabemos que antiguamente se enterraban a los muertos en el recinto de las iglesias o lugares adyacentes. Esta práctica era un atentado constante contra la salud pública por la enorme proliferación de epidemias acaecidas en muchísimas poblaciones. Para regular esta situación se promulgó una Real Cédula dictada por Carlos III el 3 de abril de 1787 y otra por Carlos IV el 26 de abril de 1804, iniciándose así una etapa de construcción de cementerios fuera de las iglesias, lo cual tiene lugar después de la Guerra de la Independencia, aunque muy lentamente por la fuerte oposición de la Iglesia. En vista de ello hubo que prohibir los enterramientos en Iglesias o intramuros en 1857. Nuestro Cementerio data de 1833, si mal no recuerdo.

Con esos antecedentes y obligados a cerrar las fosas de las iglesias colocando tarimas, piedras o baldosas encima, además de encalar las paredes para desinfectarlas, se salvaron muy pocas lápidas que aún hoy día se conservan.

Entonces yo me pregunto: ¿Cómo es posible que la lápida de Dña. Josepha haya ido a parar al crucero de la Iglesia de San Pedro? Siendo ella y toda su familia feligresa de Santa María, y, según lo estipulado en su Testamento, estoy convencido que se la enterró allí, pero SIN LOSA porque en ese momento no la tenían disponible. Entretanto vino la prohibición señalada anteriormente, tienen que cerrar las fosas, les llega la lápida muy vistosa nueva, de piedra natural, etc., y los herederos se preguntan qué hacen con ella. Posiblemente con «influencias» eclesiásticas deciden colocarla en la Iglesia de San Pedro donde hoy día se encuentra. Por eso el que esto escribe duda mucho que debajo de la misma haya alguien enterrado y mucho menos una señora y feligresa de Santa María.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el heráldico. Adolfo lo describía así: «Escudo ovalado, que según la Escuela Heráldica Moderna es característica de personas de sexo femenino y que están casadas, ya que las solteras o viudas deben usar la forma de losange con el "lazo del amor" cerrado para las primeras y abierto para las segundas. Presenta una boca o "borde" en cierto modo original y artístico, semejando eslabones de cadena unidos unos a otros».

Se trata de un escudo partido: En el 1° una rama de árbol con cuatro hojas colocadas de a dos a derecha e izquierda de la misma, y a un lado de ella un can (cuadrúpedo) 2° Una ballesta. No cabe duda que el 1° es de los Méndez y el 2° de los Ballesteros o Vallesteros.

Sea como sea ahí está ésa labra-lápida adornando el suelo de la nave central de nuestra Iglesia de San Pedro para que sea admirada por todos haya o no «alguien» enterrado debajo de la misma.

Por último me asalta la duda razonable de si Adolfo estaría o no de acuerdo con todo lo expuesto aquí. Sea como sea dejemos a los muertos en PAZ.

Felipe de Perlines Carretero
Barcelona, julio de 2011

Cómo citar

Felipe de Perlines Carretero: «La lápida sepulcral de Josepha Méndez». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2011.

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