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Programa de Fiestas · 2004

¡Lagarto, lagarto! Supersticiones. Segunda parte

Antonio Lucas Varela·Lengua, toponimia y costumbres

Por ANTONIO A. VARELA LUCAS

"En verdad son terribles la incredulidad y el desprecio por las cosas divinas, pero también resulta igualmente terrible la superstición, que al igual que el agua siempre se encamina hacia lo más bajo". Al hilo del pensamiento de Plutarco, las supersticiones que se detallan quizás se encuentren en una fase recesiva y sean, incluso, poco conocidas por las capas más jóvenes de la población que están viviendo uno de los cambios más sustanciales de la sociedad moderna en los últimos años. Sin embargo, no significa que las supersticiones hayan desaparecido sino que están siendo sustituidas por otras menos relacionadas con el mundo greco-romano y con la religión judeo-cristiana, dado el progresivo desprecio por la cultura y el abandono de la práctica religiosa. Sea como fuere, aquí se resaltan aquellas que junto a las publicadas el pasado año, eran las más frecuentes.

1. Para tener el sueño apacible

El aullido del viento y los crujidos y ruidos sin identificar son considerados como señales de las ánimas de los difuntos que nos solicitan misas y oraciones para salir del Purgatorio lo antes posible. Es costumbre antes de acostarse rezar por las ánimas y hacer la señal de la cruz para que nos dejen en paz durante el sueño.

2. Sobre el embarazo y la maternidad

En torno al embarazo existen multitud de supersticiones. Veamos. La mujer embarazada debe cumplir una serie de normas y reglas muy estrictas pues de su comportamiento depende la vida del hijo que lleva en sus entrañas. Los deseos o antojos de una mujer en estado deben cumplirse siempre si no se quiere que la criatura sufra consecuencias tales como manchas en la piel o malformaciones. Si la mujer gestante canta a su futuro hijo es posible que el niño nazca de pie, signo considerado de buena estrella para toda la vida. Si tiene la barriga redonda es señal de que nacerá una niña, si es picuda un niño. Si tiene ardor de estómago será niño y además muy peludo. Si ha sido concebido durante el cuarto creciente será niño, si la concepción ha tenido lugar en cuarto menguante será niña.

3. Para desear buena salud

Cuando alguien estornuda es costumbre muy arraigada y, si me apuran, signo de buena educación, exclamar: ¡Jesús! Pues bien, esta costumbre de nuestro subconsciente ya la recoge Plinio el Viejo: "¿Por qué decimos ¡Salud! al que estornuda? Esta es una costumbre que hasta Tiberio César, según se dice, el más insociable de todos los hombres, solía exigir aún cuando fuese montado en un carruaje, y algunos creen que produce mayor efecto añadir al saludo el nombre del que estornuda". Con la llegada del cristianismo la expresión ¡Salud! fue sustituida por el nombre de ¡Jesús! o ¡Dios te bendiga! Parece que surgió en el año 70, siendo Papa san Gregorio III, cuando el aire estaba tan contaminado que quien estornudaba tenía mucho riesgo de morir por aspirar gran cantidad de aire antes del estornudo propiamente dicho. Por ello el Papa estableció esta forma de rezo: Que Dios te ayude o te bendiga. También hay quien cree que la expresión impedía que al estornudar el diablo pudiera entrar en el cuerpo a través de la boca.

4. Para evitar la enfermedad

Para los romanos el nogal era un árbol tenebroso y maldito por estar dedicado a Proserpina, compañera de Plutón y, como éste, divinidad del inframundo. Hoy genera desconfianza pues se considera que quien descanse bajo su fría sombra se levantará enfermo, con fiebre y toda clase de molestias.

5. Para pedir una buena cosecha

Se recogen las espigas más granadas de los campos y se sitan el Jueves del Corpus. Ese día, al paso de la procesión y de la Custodia, se arrojan en ofrenda al Santísimo y se implora por una buena cosecha.

6. Supersticiones sobre animales

Entre todos ellos sobresale la serpiente, considerada encarnación del diablo, es un animal maligno, de ella nació el pecado, la enfermedad y la muerte. Es, además, animal que suscita repulsión o atracción casi a partes iguales, sensaciones ambas de carácter supersticioso. Al hablar de ellas se cita a los Bastardos (Malpolon Monspessulanus), que son capaces de ponerse casi de pie sobre su cabeza, blandiendo la cola como un látigo contra el humano que le amenace. Su astucia es tal, que por las noches se cuela en la cama de las recién paridas y, apartando a los bebes, les mama la leche a las madres. Esta ladina culebra, a la vez que succiona la leche de la madre, introduce la cola en la boca del bebé, a modo de chupete, para que no se despierte llorando y alerte a su madre que, plácidamente dormida, no se percata hasta que, notando la pérdida de peso del niño, descubre el engaño de la "bastarda" y extrema las precauciones ante tan golosa culebra, cerrando puertas y ventanas, aún en las noches más calurosas. Para exterminarla se busca el escondrijo a través del rastro que deja semejante animalucho. Para tal fin se coloca un plato con leche tibia a la entrada de la guarida para cuando, al olor de la suculenta bebida, asome la cabeza, aprovechar el momento para matarla.

Al hilo del asunto, el herpes zóster torácico recibe el nombre de "culebrón" por la similitud que tiene esta erupción cutánea con el rastro de una culebra, llegando la imaginación popular a afirmar que si ésta rodea el cuerpo del enfermo puede ocasionarle la muerte por asfixia.

7. Señales sobre el devenir de la existencia y sus circunstancias

Si un recién nacido tiene en la cabeza un remolino de pelo indica que será un niño inquieto y trasto. Si tiene dos es señal de suma inteligencia.

El tener manchas blancas (popularmente llamadas mentiras) en la raíz de las uñas es señal de personas mentirosas.

Notas al pie del original:

¹ Plutarco, Vidas paralelas, Alejandro y César, Madrid, Alianza, 2003, pág. 140.

² Plinio Secundo, Gayo: Historia Natural, (ed. Josefa Cantó), Cátedra, Madrid, 2002, libro XXVIII, pág. 467.

Cómo citar

Antonio Lucas Varela: «¡Lagarto, lagarto! Supersticiones. Segunda parte». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2004.

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