Por Adolfo M. Araujo y González · Alaejos, agosto de 2009
Desde siempre ondea permanentemente en la balconada del Ayuntamiento de esta villa la gloriosa Enseña Nacional rojigualda y a su lado la bandera de Castilla y León. Vamos a intentar explicar su significado e historia, sin otra pretensión que no sea la divulgativa.
Hay que remontarse a Fernando III el Santo, quien siendo rey de Castilla solamente, traía en sus blasones las armas de León; solo cuando fue rey también de León usó, en primer lugar las armas de Castilla.
En sus sellos de 1224 a 1225, como rey de Castilla se le representaba a caballo embrazando un escudo con el león, sus armas paternas; en el reverso la señal del reino, un castillo ocupa todo el campo. Después de 1230, reunidas ambas coronas aparece ya en los sellos llevando un escudo cuartelado: 1º y 4º de Castilla; 2º y 3º de León.
Es comunmente aceptado que la primera combinación en cuartelado fue la que usara San Fernando para combinar dos armas. Esta técnica llegó a extenderse tanto que a mediados del siglo XIII ya cuartelaba sus armas el rey de Aragón y Sicilia. A fines del mismo siglo los condes de Foix (Francia) y el duque de Brabante. En el siglo XIV lo adoptaron los Perigord, Cominges, Armagnac (nobles franceses), los reyes de Bohemia, Navarra e Inglaterra. A últimos de dicho siglo la moda llega a Polonia y Lituania y a primeros del siglo XV alcanza a Suecia. De la intensidad de su uso en Castilla da idea el que en el armorial ecuestre de la Cofradía de Santiago de la Fuente de Burgos, de 222 armerías pintadas entre los años 1338 y 1500, 126 son de forma de cuartelado alternado.
Las armas cuarteladas son usadas continua y exclusivamente por los reyes de Castilla y León ("rey de España" como lo llama en el siglo XIV el armorial de Gelre) tanto los efectivos como los pretendientes, solas estas armas, hasta Isabel la Católica y luego combinadas con otras.
Como es sabido, el cuartelado de Castilla y León, propio de Isabel la Católica, se une con las armas de Don Fernando de Aragón (su esposo) utilizando también el sistema de cuartelado. Nuevamente se recurre a esta forma tan española, muy adecuada también entonces porque significaba la igualdad en preeminencia de ambos monarcas subrayada por el "Tanto monta" cuya repetición invertida "Monta tanto" evoca el ritmo de repetición del cuartelado alternado.
Doña Juana I de Castilla y de España hija de los Reyes Católicos, tan malograda por su locura, nuevamente cuartela este conjunto de castillo y león con las armas de su marido Felipe el Hermoso.
Es interesante observar que estas armas que incluían bajo su soberanía Estados de medio mundo, es precisamente el cuartelado de Castilla y León el elemento que mayor respeto inspira y el único que nunca osan tomar los bastardos.
El primer embate a esta forma de construcción heráldica alternando en cuarteles castillo y león data de Felipe II que la sustituye por el cuartelado de Castilla y León, partido de Aragón y Aragón y Sicilia, entado de Granada (la granada símbolo del último reino moro conquistado por Isabel y Fernando figura en la punta del escudo), todo ello cortado de las armas austriaco-borgoñonas. Con el primer Borbón de la dinastía Felipe V cambia ligeramente la posición de Granada para dar cabida a la brisura de Francia impuesta por su abuelo Luis XIV correspondiente al ducado que había dejado en Francia. Así llegan a Carlos III. Este rey destruye la ordenación histórica pero salvando el cuartelado de Castilla y León con el entado en punta de Granada y cargado del escusón de su casa, la de Anjou, (3 flores de lis bien ordenadas). El cuartelado de Castilla y León con el entado en punta de Granada había seguido usándose como armas abreviadas desde la época del Emperador Carlos V, tanto en los reversos de los sellos reales como en las monedas, ya ocupando todo el campo circular, cuartelado por la cruz opuesta de la cara.
Así continuarán las cosas hasta el fin del reinado de Isabel II con el paréntesis del rey intruso José (vulgarmente llamado por nuestros compatriotas de entonces Pepe Botella, aunque al ser abstemio, se dice no bebía) que adoptó como escudo: 1º Castilla; 2º León; 3º Aragón; 4º Navarra; 5º Granada; 6º las Indias, todo ello cargado con el águila napoleónica copia del escusón ovalado con las flores de lis que venían usando los Borbones.
Llega el año 1868 y España se quedó sin reina (Isabel II, la de los tristes destinos, bien intencionada pero mal aconsejada) y sin armería (escudo de armas). Por cierto, en la fachada del Ayuntamiento hay una lápida de mármol que recuerda el destronamiento y la Constitución republicana de 1868. Los más progresistas, nunca faltan, comenzaron a pensar para símbolo nacional, en matronas con más o menos ramos y laureles, hojarascas y leones con inspiración romana, pero los tradicionales cuarteles españoles pasaron para continuar su vida heráldica.
La historia posterior es bien conocida: Monarquía de D. Amadeo de Saboya, República de 1873, Restauración de 1876 con Alfonso XII, Alfonso XIII, República de 1931, Estado Nacional, se quitan y se ponen coronas reales, republicanas o murales, escusones de Anjou, Bonaparte, Aosta.
Actualmente forma parte del nuevo escudo de España el castillo y el león. En el año 1938, (Gobierno del Generalísimo Franco), el cuartelado ideado por el rey San Fernando se restablecido en el lugar principal de las armas de España, la combinación tan española en cuartelado vuelve a ser utilizada nuevamente para unirlo con Aragón y Navarra. La disposición en cuartelado de Castilla y León estuvo 700 años en nuestras armas, es una forma heráldica netamente española desde el siglo XIII, luchemos porque no desaparezca nunca de nuestra historia, es nuestra Tradición y nuestras raíces.