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Programa de Fiestas · 2023

Alaejos — recursos hídricos

Antonio Lucas Varela·Naturaleza y territorio

Antonio Lucas Varela — San Lorenzo de El Escorial, junio 2023

Alaejos situado geográficamente entre los ríos Duero y Trabancos, no se beneficia de ninguno de los dos, del Duero por una orografía adversa y del Trabancos por su irregularidad. Este hecho le ha condicionado a depender exclusivamente de la lluvia y ya conocemos lo caprichosa que es. Las preces y rogativas, en forma de gozos o cirios a la Virgen de la Casita, solicitando el preciado don del cielo, no han perdido su arraigo. Año tras año mirando al cielo y el cielo no responde. Sin embargo, esa misma situación, tan desfavorable en superficie, se convierte en privilegiada si nos asomamos al subsuelo. Ahí, en las profundidades, está el mayor acuífero de España, el de los Arenales.

AGUAS SUPERFICIALES

El río Trabancos delimita el término municipal por el sureste y no proporciona beneficios reseñables. La vegetación de ribera, con sus alamedas, se encuentra en total retroceso por el descenso del caudal, antes permanente, hoy completamente seco, y por las crisis del acuífero de los Arenales. El Trabancos es un río de llanura, transitorio, inundable por lluvias torrenciales, y afluente del Duero. Nace en la Comarca de la Moraña (Ávila), cerca del pueblo Herreros de Suso, a 1100 metros de altitud. Recorre 85 Km hasta desembocar en el Duero a la altura de Pollos (VA). La irregularidad del caudal y el fuerte estiaje ocasionaba la interrupción de la corriente y la existencia de pozas, más o menos grandes y profundas, que conservaban un rico ecosistema, y ocasionaron más de un disgusto a la localidad. Excelente río cangrejero conservó hasta su final su preciado don y en Alaejos, gracias a Julián García, alias Moroco, se comían por dos reales unos cangrejos y unos arroces excepcionales. ¿Su final? El final del río fue su drenaje que acabó en un pispás con lo bueno y con lo malo.

LOS LAVAJOS

En la superficie de Alaejos abundan los lavajos. Las circunstancias geológicas de la zona, con características endorreicas, y un acuífero superficial, facilitan la existencia de estas charcas de manantial y de lluvia que raramente se secan, pero dadas las condiciones actuales, pocas lluvias y declive del acuífero, han hecho desaparecer muchos y otros han sido desecados para aprovechamiento agrícola. En un momento dado han sido contabilizados treinta y seis, conocidos por el homónimo del pago en el que se localizan. Estas son o han sido sus denominaciones: Lavajo de Don Carrión, Don Castellanos, Don Sancho, Doña Matías, del Castillo (desecado), del Gavilán, de la Casita (2), de la Legua, de la Media Legua, de la Sartén, de las Estapias, de las Palomas, de la Vega (3), de los Torrejones (desecado), de los Toros, de la Vera, de Matasapos, de Mediomundo, de Pedro Mella, de san Cristóbal, de Valdefuentes (en el término del despoblado), Tresmorros, de Carrelosvalajos (2), del Cristo (desecado), de Valdehalcón, de la Cencerra (desecado), de las Brujas (desecado), del Florido (desecado), de las Flores, de la Moheda, de Santa Ana, Hondo, del Lugar (desecado).

LAS FUENTES

La RAE define el término fuente como manantial de agua que brota de la tierra. De suma importancia en pasadas épocas, suministraban agua potable a las personas y animales que pasaban gran parte del día en el campo con sus labores. A igual que los lavajos, la decadencia ha sido total y en la actualidad no queda ninguna. En el recuerdo contabilizamos una veintena. A saber. Fuente de: la Lelita, el Abejón, Valdebujeros, las Pardilla (2) las mejores por la cantidad y la calidad de sus aguas, del Castillejo, del Duro, del Camino Medina, de Valdefuentes (estaba canalizada y abastecía al desaparecido poblado homónimo), de la Casita (en la parte superior del pinar), del Convento (recuerden la existencia de un convento de Franciscanos. Estaba canalizada dentro de la que fue huerta del Sr. Mauro Clavel), del Moro, de la Platera, del Coplero, de las Fuentecillas (el más famoso lavadero de la localidad), de las Zorreras, del Tío Roquete, del Chato, del Borrego, del Mimbral.

Los arroyos y regatos: Ambos términos aluden a esas pequeñas corrientes de agua, de escasa profundidad y exiguo caudal, que suelen secarse en el estío. El más importante del término es el arroyo de la Reguera, en realidad una torrentera que recoge el agua de medio término. Este arroyo ha ocasionado, a menudo, grandes avenidas, importantes inundaciones y destrozos en viviendas, sembrados y huertas con ocasión de lluvias abundantes o grandes tormentas. Se contabilizan unos veinte. Veamos. Arroyo de: la Reguera, la Reguerita Tobal, de Carrezamora, de Valdefuentes, de Valdehondillo, de Valdevacas (este riega o regaba el prado homónimo), de la Fuente el Duro, las Castañas, del Soto, de la Garda, de Basilio, de Carrela nava, de la Cava, de la Higuera, las Vegas de Morante, de Picazos, de la Cueva Navajera, de los Vallicares, del Ortigal, del Tío Roldán.

AGUAS SUBTERRÁNEAS

Inviernos largos y fríos, veranos cortos y calurosos y una misérrima pluviometría, concentrada en primavera y otoño, definen la dura climatología de esta parte de Castilla. Este escenario hizo perentoria la búsqueda de agua. La existencia del acuífero de los Arenales, el mayor de España ha sido y es la solución del problema del agua en Alaejos. La superficie de Alaejos se halla casi en su límite norte, sobre arenas y conglomerados del Eoceno (40 millones de años), con espesores de hasta 1.000 m. y con muy buenos acuíferos, aunque en crisis por la sobreexplotación (más de 3.000 sondeos contabilizados en el año 2001 con profundidades entre 50 y 300 metros y caudales de extracción entre 10 y 30 l/s). Las aguas de este acuífero son bastante superficiales lo que facilitó la construcción de gran número de pozos artesanales. Los más antiguos, construidos a pico y pala, jalonan todo el campo alaejano. En la actualidad se contabilizan veintitrés de los que tres han sido tapados y el resto, con alguna rara excepción, están completamente secos. Estos pozos, muchos con abrevaderos, eran de gran importancia para la gente del campo y sus animales.

BREVE HISTORIA DE LOS POZOS

En el momento en que escribo estas líneas, mayo de 2023, aún existen en el término municipal de Alaejos, con más o menos fortuna, los siguientes pozos de los que se realiza una descripción elemental y una breve reseña histórica.

Pozo de la Argentina o de la cueva Navajera — Ubicado en el pago de igual nombre, a 400 metros de la casa de campo homónima y a 4'5 km. del casco urbano. Tiene una profundidad de 17 metros y 120 cm. de diámetro. Brocal de ladrillo enfoscado y polea tipo rueda de bicicleta. Anejo una pila de granito cedida por D. Inocencio Caballero y unos pilones de ladrillo enfoscado. Se picó en 1944, el llamado "mal año" por la guerra y la mala cosecha, por los hijos de Hilario Morales que cobraron la cantidad de 50 duros y un costal de trigo que fueron abonados por D. Pedro Abad Martín y D. Aquilino Hernández (alias Camero). Este pozo tiene su aquel pues ocurrieron varios percances, una mula que se cayó dentro y fue rescatada con vida y el casi ahogamiento de D. Donato Casado al dar un barreno del que salió imponente cantidad de agua. Tiene 150 cm. de agua.

Pozo del Arrabal o de San Ignacio — También conocido como pozo de San Ignacio por las misiones del Padre Patricio en 1943. Se picó en 1922. Tiene una profundidad de 10'50 metros y un diámetro de 150 cm. Anejos dos pilones. Originariamente funcionaba con una bomba manual tipo chupón hasta que en 1958 se construyó un depósito sobre el brocal y se electrificó. Está seco.

Pozo de la Cabaña — Ubicado en el camino homónimo, a 4 km. del casco urbano en dirección a Castrejón de Trabancos. Tiene una profundidad de 10'25 metros y un diámetro de 112 cm. Cervigal de ladrillo macizo enfoscado rematado en capucha. Anejo dispone de 24 metros de pilones, para abrevar el ganado, en muy mal estado de conservación. Se picó en 1931 por D.S. Santana que cobró 202'43 pesetas, a razón de 19'75 pesetas el metro. Está seco.

Pozo del Canto — Se halla en el pago homónimo, a la izquierda del camino, a unos 6 km del casco urbano. 21'70 metros de profundidad y 110 cm. de diámetro. Brocal, pila y pilones son de ladrillo enfoscado y la polea cuelga de unas llantas de carro cruzadas. Se picó en 1930 por D. Julián del Castillo que cobró a razón de 21 pesetas el metro la cantidad de 455'70 pesetas. D. Miguel Baraja proporcionó los materiales a razón de 5 pesetas el centenar de ladrillos y 2'50 pesetas el quintal de cal. Seco.

Pozo de la Cañadilla — Ubicado en el pago homónimo a 5'3 km. del casco urbano, entre las carreteras de Salamanca y Vadillo de la Guareña. Dentro de la parcela de Dª Ángeles Lucas se tapó en el año 2000. Le construyó en 1935 D. Genaro Parrado.

Pozo de Carrevadillo — A 4,7 km del casco urbano por la carretera de Vadillo de la Guareña y a unos 550 metros a la derecha. Tiene 17'50 metros de profundidad y 200 cm. de diámetro. El brocal de piedras rectangulares de granito de 65x126 cm. unidas con lañas de hierro. Aneja una pila también de granito y dos pilones de 10 y 16 metros respectivamente. Sin datos ni fecha de construcción se le supone de los más antiguos. Tiene algo de agua.

Pozo de la Casa Cuartel — Fecha de construcción desconocida. Anejo pilón abrevadero. Tapado.

Pozo de la Casita — Se encuentra a unos metros de la ermita. Tiene una profundidad de 14 metros. Es un pozo rectangular de 130x210 cm. Las paredes las tiene forradas de piedra sobre las que se marcan unos arcos laterales que soportan el cervigal (brocal) con forma de capucha. Recientemente ha sufrido una desafortunada remodelación. Tiene una pila ovalada de granito anexa. Aún tiene algo de agua.

Pozo de las Castañas — Sito a 4 km. del casco urbano, en el camino que une las carreteras de Vadillo de la Guareña y Salamanca. Tiene 13 metros de profundidad y 95 cm. de diámetro. El brocal es cuadrado de piedra y el arco del que cuelga la polea de cuadradillo de hierro. Anejos tiene tres pilones de 15, 16 y 10'70 metros, en buen estado de conservación. Está seco.

Pozo del Cerezo — Se encuentra en el punto kilométrico 3,4 de la carretera de Nava del Rey, a 20 metros del camino homónimo. Tiene una profundidad de 20 metros y un diámetro de 106 cm. Cervigal cerrado con forma de capucha. Se picó en abril de 1931 por D.S. Santana que cobro la cantidad de 385 pesetas, a razón de 19'75 pesetas por metro picado. Está seco.

Pozo del lavajo las Estapias — Se encuentra a 250 metros de la carretera N-620 por el camino de Carrezamora o de la Cruz. Tiene 18 metros de profundidad y 120 cm. de diámetro. Se hizo en 1960 y se pagaron 25.500 pesetas a D. Bernabé Ojeda y D. Nicolás González como contratistas. Se construyeron dos balsas, una para ganado de labor y otra más baja para el ovino. También, se hizo un lavadero antisárnico. Se extraía el agua con bomba eléctrica y se almacenaba en el depósito superior. En la actualidad el agua del depósito pertenece a la red general del pueblo.

Pozo del lavajo Lugar — Sito en la actual plaza de Hernández Morejón, hoy con jardines, y al lado de las escuelas de chicas. Daba servicio al grupo escolar, al vecindario y tenía pilones para abrevadero de los animales. Tenía una bomba manual, tipo chupón, que mandaba el agua a un depósito que abastecía al grupo escolar. Era muy costoso. Se picó en 1900 por D. Segundo del Castillo y sus hijos.

Pozo del Hospital — En la calle de la Casita donde hoy se encuentran las cocheras del Centro de salud estaba este pozo que era utilizado para los servicios del antiguo Hospital y el vecindario. Tapado.

Pozo de la Lelita — Se encontraba en el camino ancho de Medina, a 300 metros a mano derecha, en una parcela de D. Pedro Santana. Construido en 1930 en un terreno comprado a Dª Justina Caballero por 100 pesetas. Lo picó Julián del Castillo que cobró 279,30 pesetas, a razón de 21 pesetas el metro. Tenía una profundidad de 13'30 metros. Se tapó en 1995.

Pozo del Prado — Se hizo en el año 1954, año de las misiones del Padre Moneo y de la bajada de la Virgen en rogativa por la pertinaz sequía. Originariamente era de noria con arcaduces o cangilones para terminar teniendo túnel y sistema eléctrico. No existe. El Prado de Carrealbar era municipal y pagando una cuota se mandaban las vacas, los caballos y las mulas que volvían a sus cuadras al atardecer guiadas por el vaquero a su cargo. Existe una curiosa anécdota relacionada con el paso del cometa Halley, el día 18 de mayo de 1910 se tocaron las campanas para que quienes estaban en el campo volvieran a casa y para traer el ganado del prado pues se decía que la cola del cometa tocaría tierra y causaría muchos daños.

Pozo del camino Zamora o Peñuelas — En el pago de las Peñuelas, al lado del camino de Carrezamora a 2'7 km. del pueblo. Tiene 23 metros de profundidad y 115 cm. de diámetro. Brocal de 80 cm. de ladrillo enfoscado de cemento. Los arcos de sujeción de la polea de aros de carro. Aneja una pila con arrendaderos para ganado de labor y pilones de 10 metros para ganado ovino. Lo picó en 1958 Misael Martín Martín con la ayuda de Pablo Antoraz Caballero, tardaron 30 días y cobraron 50 pesetas diarias el primero y 25 el segundo. Está seco.

Pozo de Sancierna o Valdedomingo — Sito a 3'2 km del casco urbano, en el camino homónimo. Tiene una profundidad de 17'70 metros y un diámetro 122 cm. Brocal cerrado en forma de capucha. Tiene 2 pilones de cemento anejos. Construido en 1925. Dada la calidad de su agua se procuró su conservación realizándose limpiezas y ampliaciones de los pilones anejos en 1931, 1933, 1934, 1945, 1950, 1953 y 1958. Seco.

Pozo de Santa María — Estaba al lado de la torre de la iglesia y dentro del entorno de las dependencias parroquiales. Tenía sistema de bomba manual. Lo tapó el párroco D. Ausencio Pinilla y en su lugar construyó una cochera. Al derruirla en el año 1967 se colocó una fuente.

Pozo del Tablón — Sito a 5,600 kilómetros del casco urbano y a 70 metros a la derecha de la carretera nacional 620 que va a Salamanca. Tiene una profundidad de 16'50 metros y un diámetro de 100 cm. Brocal cerrado en capucha de ladrillo enfoscado de cemento. Anejo un pilón de 18'50 metros de longitud. Lo picó D. Bernardo Sanjuán en 1951 y costó 4.800 pesetas. Está seco.

Pozo de Valdefuentes — Sito en el camino de Valdefuentes, pago de la Majada, a 3'6 kilómetros del casco urbano, actualmente en la finca de los herederos de Faustino Guerras. Tiene una profundidad de 20 metros y un diámetro de 130 cm. Brocal de ladrillo enfoscado tiene la polea enganchada a unos arcos de hierro, en realidad ruedas de carro. Se picó en 1961 por D. Julián García Losa (alias Moroco) y su equipo, los hermanos Plácido y Cecilio Vega, Ginés Caballero y Francisco Rodríguez, con un presupuesto de 11.000 pesetas. Seco.

Pozo de Valdevacas o la Garda — Ubicado a 15 metros del camino homónimo y a 5 km. de la localidad dentro de una masa municipal. Tiene 13,20 m. de profundidad y 120 cm. de diámetro. Los 4 primeros metros están forrados de ladrillo macizo para proteger la peña. El 5 de junio de 1938 se halló el cuerpo de un hombre ahogado por lo que se ordenó agotar en pozo para su limpieza. Tiene 150 cm. de agua.

Pozo de Valgomaz o Valdeguzmán — A 5,7 km del casco urbano y a unos 600 metros a mano izquierda de la carretera de Vadillo de la Guareña. Tiene 14'70 metros de profundidad y 120 cm. de diámetro. Seco.

Pozo de Valverde — Sito en el camino homónimo a una distancia de 5,5 km. del pueblo. Dispone de un ejido de aproximadamente una fanega. Tiene 19 m. de profundidad y 150 cm. de diámetro. El brocal cuadrado de piedra de 115x115 cm.

Pozo Viejo del Arrabal — Tapado a principios del XX. Las piedras del brocal con las señales de las cuerdas que se utilizaban para extraer las herradas, velillas, se colocaron en los pasos de san Pedro, donde aún pueden verse.

Cómo citar

Antonio Lucas Varela: «Alaejos — recursos hídricos». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2023.

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