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Programa de Fiestas · 2023

Cantareros

José M. Baraja·Economía, oficios y vida cotidiana

José M. Baraja

CANTARERO:

1. Persona que tiene por oficio hacer cántaros y otros recipientes, y objetos de barro (diccionario OXFORD LANGUAGES).

2. Alfarero (RAE).

3. Poyo de fábrica o armazón de madera que sirve para poner los cántaros (RAE).

Los alfareros de Alaejos eran conocidos como "Los Cantareros" por ser cántaros, precisamente, los objetos que constituían su mayor producción, como ocurría también en el resto de la provincia de Valladolid donde eran los artículos más demandados, imprescindibles para la contención y acarreo del agua con fines domésticos, sobre todo en el medio rural donde la llegada del agua corriente a las viviendas no se produjo hasta la segunda mitad del siglo XX (en el caso de Alaejos hasta el año 1.967).

En la década de los años noventa, sólo en los alfares de Alaejos, Tagarabuena, Tiedra y Arrabal de Portillo se producen habitualmente cántaros. "El cántaro vallisoletano es una pieza esbelta, de ancha base y alta panza que se cierra en un cuello cilíndrico rematado por gollete en la boca. Una sola asa, que arranca de la mitad del cuello y descansa en la parte central o superior de la panza, cumple perfectamente con la misión de facilitar el porteo del agua. En Alaejos los cántaros no llevan ningún tipo de vidriado" (José Ignacio Moreno Vergara. "Hombre, Barro y Fuego en las Tierras Vallisoletanas". Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. 1989).

Al cántaro de Alaejos le distingue, del resto de los de la provincia de Valladolid, las siguientes características: 1) Mayor elevación de los hombros del cuerpo. 2) Cuello recto de tipo medio rematado por un simple "labio redondeado". 3) Textura rugosa. 4) Sin vidriado. 5) Asa de sección ovalada.

Pero no era este el único artículo de alfarería; en Alaejos se realizaban, además: Tinajas, baños, cazuelas, ollas, pucheros, tostador de castañas, botijos, botijas, jarras y vasos, entre otros.

La alfarería de la provincia de Valladolid ha sido objeto de estudio por diversos investigadores y todos coinciden en considerar que su decadencia, a partir de los años sesenta del siglo pasado, se debe a factores como la modernización del campo, los cambios en los medios de vida rurales, la introducción de materiales más modernos, como los plásticos, y la eclosión industrial de la capital, Valladolid, que abrió un abanico de posibilidades laborales a la mano de obra rural. Posteriormente, se ha producido un intento de potenciación de la artesanía tradicional con actuaciones como, por ejemplo, la exposición "Alfares de Hoy" celebrada en año 1978 con el patrocinio de la antigua Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, o la "Feria de la Artesanía en Zamora" en el año 1972.

El arquitecto vallisoletano Primitivo González, en su obra "Cerámica Preindustrial en la Provincia de Valladolid", editada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Valladolid en el año 1989, afirma que, en el año 1925, había en Alaejos tres alfareros: Vicente Frutos, Andrés Frutos y Santiago García. Y que antes del año 1936 había cuatro alfareros: Los ya mencionados Vicente Frutos y Santiago García, "El Rufinillo" y "El Camargo".

En la década de los años cincuenta continuaba trabajando en Alaejos, en la calle "Pastores", el alfarero Santiago García, de quien no existe más constancia documental que la ya comentada, pero del que puedo dar testimonio directo por haber tenido la oportunidad de pasar algunos ratos en su alfar, contemplando su obra y su trabajo, y los cacharros expuestos en la puerta de su casa para secado.

La alfarería de Alaejos logró sobrevivir hasta finales del siglo XX gracias al trabajo y la dedicación de tres personas: Los hermanos Frutos Barajas (Modesto y Andrés) y Fermín-Felipe Rodríguez Ramos, en sus talleres de la calle "Casita". Los primeros siguieron la tradición de su padre, Bernardo Frutos, que a su vez aprendió el oficio del abuelo, Vicente, y éste del bisabuelo, Victoriano.

Por su parte, Fermín Rodríguez aprendió el oficio de su padrastro, Victorino Frutos, y comenzó a colaborar con él a la edad de nueve años.

Los tres, aseguran trabajar en el alfar solo durante tres o cuatro meses en el año, debido a la escasa demanda de sus "cacharros", normalmente en invierno, completando su actividad con trabajos temporales en el campo o en la construcción.

Primitivo González, en su citada obra, en la que dedica numerosos pasajes a los alfareros de Alaejos, deja constancia de su buena técnica, y de que "Felipe Rodríguez es uno de los mejores torneros dedicados a cerámica tradicional, que quedan en la provincia de Valladolid, y uno de los pocos que quedan en Castilla haciendo orzas, cántaros y otras piezas de gran tamaño, con la misma pulcritud y habilidad con que lo hacían los antiguos cacharreros de la meseta".

Los hermanos Frutos se abastecían de ARCILLA, para su trabajo, del barrero existente en la carretera de Alaejos a Nava del Rey, a unos dos kilómetros del pueblo, que fue la fuente de abastecimiento de la cerámica "Ángel López" y que posteriormente lo explotó "Cerámica San Pedro" de Medina del Campo. Por su parte, Fermín Rodríguez se abastecía de una finca de su propiedad situada en el término llamado "Lavajo Hondo" en el camino de Medina. Presumen de trabajar la arcilla tal como viene del barrero, sin colar, acribar ni moler; la ponen a ablandar por la mañana en "la pila" y por la tarde ya se puede amasar. (José Delfín Val "Alfares de Valladolid". Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. 1981).

"Las arcillas del barrero de la carretera de Nava son de tipo gredoso, muy ligeramente calcáreas con cierta proporción de sílice, gozando de una regular plasticidad, no muy beneficiosa, precisamente, para su modelado, pero que las hace bastante aptas para el fuego. Además, por su porosidad, los cacharros con ella realizados son muy preciados para el agua. En cambio, las de Lavajo Hondo, también gredosas, aparecen con bastante menos elementos silíceos y calizos siendo mucho más grasas y plásticas que las otras, lo cual, si bien confiere un mejor acabado a los cacharros, exige a cambio mayor cuidado en los procesos de secado y cocción. Unas y otras adquieren, tras la cocción, una textura rugosa y agradablemente aterciopelada, así como una vistosa tonalidad pardo-rojiza las primeras y rojo-vinoso las segundas". (José Ignacio Moreno Vergara).

El TORNO utilizado por los alfareros de Alaejos es de tipo tradicional, totalmente de madera y de movimiento impulsado con el pie. El plato también es de madera y, ocasionalmente, utilizan platos metálicos para piezas de gran tamaño. José Ignacio Moreno Vergara afirma, en su obra, que es uno de los aparatos mecánicos más antiguos conocidos por el hombre, que pudiera haber comenzado a utilizarse en Mesopotamia a mediados del cuarto milenio antes de Cristo.

El HORNO que emplean para "cocer" es de tipo "horno criba descubierto", de forma cilíndrica, con la boca a la altura del suelo y la caldera un par de metros por debajo, a la que se accede por medio de una escalerilla hasta el fondo de una oquedad excavada.

"Las piezas más importantes que salen del taller de Andrés y Modesto Frutos Barajas son los cántaros, botijos, botija de pastor, cantarilla, botija de dos asas, jarras, tazas, medidas de vino, ollas, tinajas (de tres tamaños), cazuelas, pucheros, asadores de castañas con cocina, bebederos, barreños, cañadones y macetas.

Por su parte, Fermín Ramos produce, además de piezas similares, un precioso "cántaro de novia", jarras con motivos de animales mitológicos, sacados algunos de cajas de cerillas, palomares, huchas, entremeseros y toneles cilíndricos". (Mercedes Cano Herrera. "Artesanía de Valladolid, Oficios Artesanos-Situación actual". Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. 1.986).

Las tinajas de los hermanos Frutos son auténticas obras de artesanía; se realizan en tres fases: Primero realizan la parte inferior, "el tiesto", que, una vez modelado, se deja reposar para adquirir consistencia, manteniéndolo húmedo; a continuación, y normalmente al día siguiente, realizan "el cuerpo" en otro torno, que seguidamente se coloca sobre el tiesto y ambas piezas se unen "a mano" formando una sola más alta. Finalmente, después de unas horas de reposo, se realiza la pieza superior, que se incorpora al conjunto por el mismo sistema y constituye la "boca" de la tinaja.

"El color rojizo de sus piezas y la textura porosa, se obtienen por la cocción con "ramera" y el empleo del barro sacado de la carretera de La Nava, prácticamente sin manipular. Su producción, casi invariable a lo largo de los años, se ha centrado en las piezas necesarias para el uso diario en una comunidad agrícola".

La alfarería y los alfareros de Alaejos han tenido su momento y su importancia, y de ello, afortunadamente, han dejado constancia diversos investigadores en multitud de publicaciones.

En la actualidad, únicamente tres poblaciones de la provincia de Valladolid han conseguido mantener la actividad alfarera: Boecillo, Tudela de Duero y Portillo. Esta última es la más activa, que cuenta con ocho alfarerías. Además, en Portillo reside el Centro Provincial de Artesanía de Portillo ARTIS, creado por la Diputación Provincial.

Cada año, se viene celebrando, en el Campo Grande de Valladolid, la Feria de Cerámica y Alfarería, que en el año 2022 cumplió su 44ª edición, con participación de ceramistas y alfareros de todas las provincias de Castilla y León, de otras provincias españolas y algunos procedentes de Francia y de Portugal.

Cómo citar

José M. Baraja: «Cantareros». Programa de Fiestas Patronales de Alaejos, 2023.

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