José Sánchez Poncela
Un bel morir tutta la vita onora. Una bella muerte honra toda una vida.
(Francesco Petrarca (1304-1374)
No hay cristianismo sin resurrección de la carne y sin vida eterna. Del mismo modo, Fallas sin nit del foc; corrida sin muerte del toro. Los toros sin muerte serían como un juego, quedaría la Tauromaquia amputada. Una corrida sin muerte, es un simulacro, un juego circense, algo intrascendente. La vida se nutre de la vida, vivir es también morir. La bravura del bóvido no se puede entender sin el castigo, siendo la bravura un instinto de ataque y no una defensa. El arte del toreo se basa en el peligro que el cornúpeta tenga. Si al astado se le quita el peligro el arte de torear se degrada, no existe. “Si no hay peligro, no hay emoción; y donde no hay emoción no hay corrida de toros posible”. En la Tauromaquia, lo imprevisto y la sensación de riesgo son componentes básicos que nunca pueden fallar, y la verdadera emoción en el toreo está en la imperfección, en los detalles que hacen que todo resulte más auténtico y emocionante. El toreo es como una síntesis de lo que es la propia vida. Es la vida misma, compendia la muerte -de toro y torero-, el éxito, el fracaso, la sangre, la belleza, la danza, la pureza, la libertad, el respeto, … la vida y la muerte, el valor no existe si no le acompaña el miedo. Vencido éste. El toreo se convierte en un grupo escultórico en movimiento, que es la belleza del arte de torear.
[Ilustración] Corrida Goyesca. Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda (1954).
El toreo transforma lo irracional del acto en Armonía y belleza controlada. Y los toreros son como actores de su “propio drama”. Solo quien acepta el desafío, puede buscar una respuesta a la altura de su razón. Cuando una es una cosa no puede no serlo. El toreo no es un engaño, no es un artificio, no es una mentira, es de verdad aunque a veces no resulte atractivo. Es una mezcla de vida y muerte. Es atemporal, no tiene hecho milagroso alguno. No tiene vinculación con el tiempo. El toreo es arte, cultura, valor y rito sacrificial, produce miedo porque se muere luchando.
Es un arte fugaz que consiste en el dominio de un ser irracional bravo; siendo el toreo una incógnita de vida y muerte, pánico en forma real que no existe en ningún otro arte. En los toros no hay simulación, ficción, es la inteligencia del hombre sobre el animal. Es también una filosofía, es grandeza porque sólo hay verdad entre el toro y el hombre. El toreo representa la humanidad y el toro la naturaleza. En todo lo hispano aparece el toro, desde Pedro Romero/Joaquín Rodríguez “Costillares”, primeros toreros a pie.
Corrida goyesca en la Real Maestranza de Caballería de Ronda. (¡con vestidos de torear, ídem!)
De Sevilla era el aire,
de Ronda, el fuego,
y los dos se juntaron
en el toreo
José Bergamín
Serranía redonda
Plaza de Ronda.
Y la luz del toreo
mide su onda.
Es primavera apenas,
duerme el albero.
Yo piso tus arenas,
Pedro Romero.
Columnas y arquerías
Y balaustres.
Refulgen dinastías,
fastos ilustres (……).
Plaza de Ronda (Gerardo Diego)
La competencia entre Pedro Romero y Joaquín Rodríguez “Costillares”, fue reflejada en versos de Gaspar Melchor de Jovellanos. Lo pintó Francisco de Goya, le hizo un retrato; se conserva en el Museo Lázaro Galdeano en Madrid. La plaza de Ronda es la cuna del toreo, la escuela rondeña y su máximo exponente fue el maestro Antonio Ordoñez.
El triunvirato formado por Pedro Romero (1754-1839), Joaquín Rodríguez “Costillares” (1743-1800) y José Delgado “Pepe Hillo” (1754-1801, hace que la Tauromaquia tome forma en su historia tal como ha llegado hasta nuestros días.
La Tauromaquia moderna desde el siglo XVIII, restablece el puente con el mito milenario del enfrentamiento de Teseo con el monstruo Minotauro –cuerpo de hombre en cabeza de toro, animal fabuloso cargado de mitología y bravura-, para reafirmar la victoria, provisional del espíritu del valor sobre la naturaleza indomable y sobre la muerte, y una manifestación estética y uno de los pocos ritos de la antigüedad, convertido en un rito sacrificial.
[Ilustración] Retrato de Pedro Romero, pintado por Goya.
La tauromaquia ya se hacía hace más de 2500 años.
“Es espectáculo moral y didáctico porque en él se dan todas las esencias básicas de la existencia humana, el miedo, la valentía, la astucia, la inteligencia, el buen gusto, la muerte”. Los asirios ya mencionaban la cacería de uros, un milenio antes del nacimiento de Cristo. El emperador Julio César, se complacía en decirnos cómo en las pausas de su beligerancia cazaba al uro, que de sus oídos sonaba urus, que poblaba los bosques de la Europa Central y nórdica, constituyendo la gran caza. En el siglo XV el toro-uro perdura en los bosques de Lituania lindantes con Prusia. En el siglo XVII había toros en Polonia (Thur, que es el nombre polaco del uro). Carlos V alancea un bravo animal -de Raso de Portillo- en la Corredera de Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo, el futuro rey Felipe II, que con el tiempo sería un buen aficionado. Como queda apuntado las corridas de toros: tienen historia, misterio, riesgo, gracia y vitalidad. El toreo es un arte, por su unión de belleza y emoción, se necesita un torero que logre unir dominio, valor y belleza, siendo las virtudes básicas el mando, el valor y la estética, basando el toreo en la quietud, emoción y pureza. La tauromaquia busca la realización de la belleza. Se torea como se es, por una fuerza espiritual, la misma que nos lleva a enamorarse.
¡Hay que atreverse a saber! El entendimiento es previo al respeto. Leonardo da Vinci: “El placer más noble es el júbilo de comprender”.
DEFENSORES Y AFICIONADOS ILUSTRES
Lope de Vega, Camilo José Cela, Jorge Luis Borges, Javier Pradera, Rafael Sánchez Ferlosio, Salvador Dalí, Fernando Botero, Fernando Sabater, Sebastián Miranda, Julio Camba, Edgar Neville, Prosper Mérimée / Georges Bizet (autores de la ópera Carmen), Teófilo Gautier, Alejandro Dumas, Barón de Taylor, Edmundo de Amicis, Jean Can, Rosario Cambria, Salvador de Madariaga, Américo Castro, Antonio García Ramos, José Carlos Arévalo, Montherlant, Agustín Díaz Yanes, Pere Gimferrer, François Zumbiehl, La Argentinita, Julio Fernández, José Campos Cañizares, Arturo Pérez Reverte, Washington Irving, Alejo Carpentier, Truman Capote, José María Penan, Agustín de Foxá, Francisco Casares, Federico García Sanchís, Adriano del Valle, Joaquín Calvo Sotelo, Juan Ignacio Luca de Tena, Víctor de la Serna, Antonio Buero Vallejo, Pedro Balaña, Enrique Múgica Herzog, López Ibor, Ramón Tamames, Fernando Sánchez Dragó, Manuel Martin Ferrán, Francis Wolf, Mariano de la Cruz, Carlos Herrera, Antonio Burgos, Francesc Macía y Lluis Companys, presidentes de la Generalidad catalana, presidieron corridas de toros en los años de la 2ª República (1931-1936), Ángel Villamor, Gabriel Celaya, Fernando Arrabal, Nicolás Sarkozy, José de la Tierra, Julio Miranda, Jacinto Benavente, Luis Calvo, José Camón Aznar, Manuel Alcón, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Hernández, Manuel Ríos Ruiz, Javier Villán, Luis María Ansón, Francisco Rodríguez Adrados, José Ignacio Calvo, Vallejo Nájera, Carlos Luis Álvarez “Cándido”, Vicente Blasco Ibáñez, Cayetana de Alba, Antonio Gala, Esperanza Aguirre, Catalina Luca de Tena, Santiago Grisolía, Paco Apaolaza, Ignacio Ruiz Quintana, Gonzalo Santonja, Miguel Alemán, Cesar Cadaval, Carmen Calvo, Francisco Camps, Joaquín Criado Costa, Samuel Flores, Ramón García “Ramoncin”, Pio García Escudero, Raúl González, Julio Iglesias, Santiago López, David Meca, Estrella Morente, Inma Shara, Pedro Piqueras, Raúl del Pozo.
• Francisco de Quevedo, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Rafael de León, Joan Manuel Serrat, Andrés Calamaro, Joaquín Sabina, aficionados de todos los tiempos.
• Teatro: Francisco Nieva “Coronada y el toro”
• Vicente Aleixandre, premio Nobel, le atraía el toro en el campo
• Joaquín Sorolla, pintor. Le fascinaba la plasticidad del toreo. Abordaba la pintura sobre el toreo con conocimiento, iba a las ganaderías y plazas a documentarse. Su famoso cuadro “Antes de la corrida” lo pintó en 1900. Hace retratos de toreros, la Hispanic Society of América, le encargó un cuadro “El encierro y los toros”.
• Ignacio Zuloaga, pintor. Se vistió de luces y empuñó muleta y estoque. Pintó a Juan Belmonte. La Tauromaquia la han contado en el diario ABC, que es como el silabario de los toros, sus críticos taurinos así lo acreditan en sus crónicas.
• Gregorio Marañón, Ilustre Doctor “Creo que no hay héroe más sencillo y amable que el torero; y eso que su gloria, en los grandes días debe producir cual ninguna otra emoción del vencedor, que es la que más se sube a la cabeza”.
• Mariano Benlliure, autor de una bella escultura titulada “La estocada de la tarde”. Museo de la Tauromaquia, Maestranza de Sevilla.
• Edgar Neville, escritor, dramaturgo y director de cine. Se instaló en la Generación del 27 donde la cultura alcanzó su máxima expresión.
• Julio Romero de Torres, pintor, fue amigo de Juan Belmonte, bajo ese cuadro se pegó un tiro el “Pasmo de Triana”.
• José María de Cossío, escribió el “Vademécum del toreo”. No hay un vector en la cultura española que tenga un tratado más completo. El primer torero español con cuadrilla fue vasco, Zaracondegui.
• Manuel Chaves Nogales, escritor, periodista. Escribió una biografía de Juan Belmonte, Matador de toros. El arte en el toreo comienza con Belmonte (¡a pesar de tener los pies planos!).
• González Ruano, Cesar, “morir en la plaza no es sino perder la costumbre de seguir viviendo”. Tela.
• Ismael Medina, escritor. “La opinión debe construirse desde el conocimiento de los hechos comprobados y no de la rumorología y los cotilleos de salón”.
• Conde de Peñalver, alcalde de Madrid, aficionado y organizador de corridas de toros con carácter benéfico.
• José Bergamín, escritor. La música callada del toreo. Las mejores faenas salen de la emoción. El arte llena el espacio abierto a las emociones.
• Gabriel Celaya, guipuzcoano y buen aficionado.
“Soy un ibero
y , si embiste la muerte,
yo la toreo”
• Juan Manuel de Prada, escritor y periodista. Se puede ser progresista y taurino, mujer y feminista. Hay tiempos de intolerancia y de un cada vez más agresivo asedio social.
• Oblivion Astor Piazzolla, creador de música para tangos dixit: los antitaurinos quieren multiplicar la fiesta por cero.
• Che Guevara, en las Ventas aculado y acompañado de su habano cuando visitaba Madrid.
• Ernest Hemingway, premio Nobel, USA, admirador del Niño de la Palma y admirador de Antonio Ordóñez al que acompañó una temporada para documentarse y poder escribir, “Un verano sangriento” Sus cenizas están depositadas en la finca “El reposo de San Cayetano”, en la propiedad rondeña del maestro y abuelo de los diestros Fran y Cayetano Rivera Ordóñez. Corresponsal de la revista Life, relacionada con los encierros de San Fermín en Pamplona. Asiduo del café Iruña.
• Mario Vargas Llosa, otro premio Nobel, admirador de Enrique Ponce. Vio en la Cochabamba boliviana una corrida que despertó en él su vocación de convertirse en el “Manolete de Perú”. El toreo lo cautivó desde su infancia en su Arequipa natal como expresión de la cultura hispanoamericana y argumento asistencial de la fiesta de los toros. La plaza del Acho de Lima es la segunda más antigua del mundo después de Ronda. Para Vargas llosa, Ordóñez fue un torero profundo, deslumbrante, elegante en su sabiduría, en su gracia del toreo rondeño, fue su torero. En los toros hay un elemento misterioso como en la música que no se puede explicar, es algo inefable que se siente, que no pasa necesariamente por la razón, que se transforma profundamente y al mismo tiempo. Asiduo en las Ventas. Amigo de Enrique Ponce.
• Agustín Lara, músico mexicano, autor de la música del chotis, Madrid.
• Orson Welles, artista de cine y cineasta después. Según los entendidos su obra maestra fue Ciudadano Kane, se rodó en Gerena (Sevilla), sobre la verdad y el poder, que tantos celos despiertan.
• Frederick Forsyth, autor de best sellers confiesa; “lo que me fascinó de Málaga en 1956, fue la plaza de toros. El sol, el cielo azul, el capote, la muleta, los vestidos de los toreros, los olores del toril y tuve la idea o el sueño de ser torero”.
• Antonio Machado, escribe sobre la tauromaquia artículos desde un punto de vista sociológico. Hizo las críticas taurinas de Bombita. Francisco Giner de los Ríos y Joaquín Costa fueron sus profesores en la Institución Libre de Enseñanza.
• Manuel Machado, fue cronista taurino de la mano de Mariano de Cavia en el Imparcial. Recientemente ha tenido lugar en Burgos una exposición relacionada con la tauromaquia de los hermanos Machado. Mi deseo primero hubiera sido ser un buen banderillero. Le interesaba la belleza del espectáculo, lo pictórico. Escribió la fiesta nacional.
• Mario Benedetti, escribió La vida de los muertos
La gran tragedia
de la vida no es la muerte.
Es dejar de reír,
de amar, de soñar.
Es aquello que dejamos
morir dentro de nosotros
mientras estamos vivos.
• Lope de Vega, Soneto de caballo y toro, en Peribáñez y el Comendador de Ocaña.
• Ramón María del Valle Inclán, escritor. Con bastante malaje dijo a Juan Belmonte cuando ocupaba la cúspide del toreo, ¡Juanito lo único que falta a tu mitología es morir en la plaza! Se hará…. lo que se pueda, fue la respuesta. Si nuestro teatro tuviese el temblor de las fiestas de toros, sería magnifico. Si hubiese sabido transportar esa violencia estética, sería un teatro heroico como la Ilíada de Homero. Una corrida de toros es algo muy hermoso, que nos obliga y nos consuela porque la belleza es la eterna primavera.
• Néstor Lujan, escribió la Historia del toreo. “perseguir el toreo va a ser malo para todos y bueno para nadie”.
• José Bergamín, escritor y partidario de Gallito, su libro sobre toros “El arte de Birlibirloque”. Los tres tercios de la lidia tienen lugar en Andalucía, en el triángulo, Ronda, Cádiz, Sevilla dando lugar a la corrida contemporánea.
• Pablo Ruiz Picasso, realizó Cerámica decorada con motivos taurinos. El Guernica. El mundo de los toros ha ejercido una fuerte atracción al gran pintor español. Diseñó un nuevo vestido de torear para Dominguín del que era amigo y padrino de su hija Paola. Visitar el Museo Picasso de Barcelona.
[Ilustración] La cogida. Pablo Picasso (1959)
• Nicolás Fernández de Moratín, escritor. En 1726 escribió una famosa carta sobre los primeros compases toreros de Francisco Romero, de Ronda. También, fiesta antigua de Madrid.
• José Zorrilla, escribió poemas románticos como el Picador. Interés por las corridas a las que asistía en Valladolid. “Carta de Luis Mazzantini, matador de toros, a José Zorrilla.
• Albert Boadella, Antitaurinos: vistos vuestros argumentos me ratifico en los míos. La fiesta de los toros recibe ataques de gente que no quieren ser españoles. “Nadie deja de ser catalán por amar la fiesta taurina, ni de ser español por detestarla”. El toreo es una filosofía. Nadie se presta tanto a las pasiones como el español. “Todos los toreros son religiosos”. El toreo sólo puede entenderse desde la emoción porque es un modo de percibir la vida y porque la corrida es un ejemplo de dignidad y moral estética. El toreo es difícil de explicar ya que hay que sentirlo. El arte tiene que ver con las emociones, por tanto, el toreo es arte. El arte es moralizador. El arte es la transmisión de sentimiento del artista a través de su obra. Nadie me ha insultado más que los antitaurinos con su beatífica máscara de anti violentos. El antitaurino tiene derecho a reprobar pero no a impedir. Las razones que esgrimen los antitaurinos son demagógicas. El odio busca la destrucción de los que odia. Confuso y convulso tiempo en el que vivimos. Casi todo está torcido. Los más sectarios son también los más violentos.
• Pérez de Ayala, dixit. Si yo mandase en España suprimiría las corridas de toros…, pero resulta que como no mando, no me pierdo ni una. Partidario de Belmonte, escribió “Política y toros”.
Eso sí que es torear,
que los ángeles del cielo,
cambian gloria por el romero,
por un pase natural.
Y mira , mira
si Curro es torero,
que al despertarse Sevilla,
la calle huele a romero.
Eros y Thanatos, la creación y la muerte. El toro muere como ningún otro animal, defendiéndose. Lagartijo o Frascuelo. “El toreo debe estar polarizado”. Belmonte o Joselito, Manolete o Dominguín, sol o sombra. No morirán los toros, moriría España. Ítem más, la religión cristiana.
Rafael de Paula.
Gitano.
No hay quien toree como tú,
tan flamenco y tan gitano,
porque naciste en Jerez,
en el barrio de Santiago,
y te llamas Rafael.
• Juan Echanove, actor. En el toreo lo que más me impresiona es la posibilidad de ver que un hombre es capaz de “parar el tiempo en un capote”.
• Miguel Hernández, escritor, relaciono los toros con España.
Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada...
“Como el toro me crezco en el castigo”.
• José María de Cossío dio trabajo a Miguel Hernández que consistía en investigar en la Biblioteca Nacional biografías de toreros y redactar textos para “los toros”.
• Federico García Lorca. Los toros son la fiesta más importante de España. Inmortalizó a su amigo en “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, escribe:
Lucidez y serenidad con las que afronta su fin, que a todos nos llega.
“No se cerraron sus ojos
cuando vio la muerte cerca”
Lorca no quería ver la sangre de Ignacio, torero: La muerte mira desde sus torres lejanas y solas.
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
…………….
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
De los toreros decía: No hace falta ser culto, pero sí inteligente, elegante y estoico. La fiesta no tiene ideología.
La tauromaquia será lo que el pueblo español y la afición quieran, que son los que mantienen la fiesta. Los animales no están dentro de la moral, ni para bien ni para mal. La perfección es un verdugo de la emoción.
La muerte sale a pasear a las cinco de la tarde, la vida a merced del toro.
Estos versos recogen-un hecho cierto o no- del famoso torero gaditano Francisco Montes, “Paquiro”
En el café de Chinitas
dijo Paquiro a Frascuelo:
«Soy más valiente que tú,
más gitano y más torero.
Lorca dejó escrito que “el toreo es probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos ha sido dada”. Lorca internacionalizó la fiesta, con Picasso y Rafael Alberti.
[Ilustración] Francisco Montes “Paquiro” (1805-1851).
• Rafael Alberti. Un solo toro para Luis Miguel Dominguín.
Luis Miguel
vuelvo a los toros por tí.
Por tí, al ruedo
al redondel
- ¡Ay, con más años que miedo! –
Luis Miguel.
• Fernando Arrabal, escritor. Gran aficionado a los toros. Seguidor de Morante de la Puebla. Fernando Arrabal, dixit: “donde torea Morante siempre pasa algo bueno”. Entre Morante de la Puebla, José Tomás y Andrés Roca Rey cabe todo el toreo. Morante, torero desnudo de artificio. Es el torero más grande, completo artista, imprevisible y mesiánico de los últimos tiempos. El más valiente de los artistas, el más artista de los valientes. Un mito viviente, leyenda viva. Jesús Quintero “dixit”: “cuando uno está dispuesto a perderlo todo, empieza a estar en condiciones de ganarlo todo.”
Morante dice: “para llegar al éxito se tiene que estar dispuesto al fracaso, porque tienes que entregarlo todo. En el toreo hay que estar dispuesto a entregar tu vida, que es lo primordial, ya que es un arte donde la muerte está cerca. Una tradición es lo que una generación transmite a la siguiente, que es lo que sucede con la afluencia masiva de jóvenes a las plazas.”
“Soy torero de sentimiento y de instinto” El toreo de Morante es distinto y necesario. La gente va a verle a la plaza para ver el toreo soñado, toreo viejo, clásico, barroco y creativo. Cuando Morante está bien toreando, con creatividad y compromiso, provoca una conmoción estética. “Un arte que no se basa en el sentimiento, no es arte”. Sin el sufrimiento del artista la obra no brilla.
Los toreros artistas, solo torean con el corazón. Atienden más a su espíritu que a su cuerpo. Arte y solera es igual a Morante. “En amor y en el arte tienen en común que en ninguno de los dos pinta nada la voluntad.”
¿Hasta dónde el misterio y el ingenio de este torero puede llegar? Solo el dios Tauro y el sanedrín de su Olimpo tienen la respuesta.
¿Hasta dónde será capaz de llegar el misterio?
Es un torero grandioso, el más completo y con más pasión, preocupado por la tauromaquia y foco de atención para aficionados. Su toreo es inigualable, por el empaque, la reunión y el arte. Cuando torea parece olvidarse de su cuerpo, que decía Juan Belmonte.
Torero entre la ética y la estética, obsesionado con la belleza en el toreo, un genio. Torero eterno, con talento, valor, compás, ritmo; se los pasa cerca, relajada la figura, sin tensión en el cuerpo, muñecas mágicas, ralentizando el movimiento del toro, cargado de sensibilidad, conecta con los sentidos.
Siendo la tauromaquia un arte incómodo, Morante es quien mejor ha comprendido la geometría, los movimientos y el espacio-tiempo en el arte de torear.
Es conocida la devoción de los toreros por la Semana Santa. Son dos mundos con estrecha relación por una concepción especial de la existencia casi espiritual. Son ritos y liturgias con mucho simbolismo en común, como el respeto, silencio, dolor o felicidad.
El torero que tiene cerca la muerte siente la espiritualidad.
Devociones de los toreros.
Juan Belmonte por “El Cachorro”.
Joselito el Gallo por “La Macarena”.
Lagartijo por “Jesús el Caído”.
Antonio Ordoñez por “La Esperanza de Triana”.
Cúchares por “San Bernardo”.
Manolete por “El Caído de Córdoba”.
El Cristo del Gran Poder en Murcia lo portan los toreros.
El Cristo de los toreros en Madrid.
Morante por el Gran Poder (¡el Señor de Sevilla!)
• José Ortega y Gasset. En España para persuadir hay que seducir.
Toros: como diría El Gallo a Ortega y Gasset… hay gente pa to! “Tauromaquia porque si”. La tauromaquia es una mezcla de drama y fiesta. En el resto del mundo cuando se dice “toro” se piensa en España, es una señal de identidad española. Dicen toros, pero es España. Escribió la caza y los toros.
Hay un aserto orteguiano, según el cual, no se puede entender la historia de España, sin asomarse a los toros.
• Fernando Sabater, filósofo. Ser o declararse antitaurino es más un modo que un razonamiento Ético. Lo escandaloso es un Parlamento que quiera dictar la moral de sus ciudadanos, cuando su labor es fijar normas de convivencia para garantizar el ejercicio de las libertades individuales. En esta Vieja Piel de Toro nunca mejor dicho, el afán prohibicionista en nombre de criterios personales minoritarios. Los animalistas han sacado todo de quicio. El sectarismo nubla el intelecto y anula la racionalidad.
• Ortega Cano, le escribe una carta al toro y le dice: eres mi mejor amigo. Hemos conseguido hacer disfrutar, a escritores, poetas, músicos, actores, pintores y sobre todo a la afición llegando de forma emotiva al respetable y conseguir con la faena los tendidos de tu parte.
• Manuel Pérez Tejera, (Maestro Tejera). Los pasodobles del Maestro en la Real Maestranza de Sevilla son dignos de escuchar. El insigne Director que fue de la Orquesta de RTVE Enrique García Asensio con la que grabó muchos pasodobles de éxito por su gran calidad dice:
También la música aspira a emociones universales. Es un arte porque traspasa la barrera de todo lo terrenal y llega la emoción indescriptible a través de los oídos, y es así porque no puede ser de otra manera y en el pasodoble se da esta fenomenología musical que es lo que no está dentro de la partitura. El pasodoble empuja a la emoción. Escúchense los pasodobles: España Cañí, Gallito, El gato montés, Amparito Roca, Martín Agüero, Nerva, etc.
• Fernando Fernández Viñas, escritor y editor. Torear no es como soplar y crear botellas. Torear es engañar al toro sin mentir. Escribió: “Hay cultura taurina amplia. Para saber torear hay que saber esperar ¡jóvenes! Caminos hambre y días dan al hombre sabiduría. Un toro pajuno no encumbró nunca a un torero. El toreo debe producir un pellizco en la barriga del espectador/aficionado –“la verdad” un sustantivo demasiado concluyente” -Aún así me arriesgo con un apotegma feliz; el de que la verdad es la que sustenta la tauromaquia, y el público es el juez supremo. “La técnica” es un arma que puede superar la belleza o eludirla.
Hoy hay una época ascendente del toreo. Entre tanta propaganda negativa a favor o en contra, son los jóvenes los que quieren conocer por sí mismos el contenido y el arte. Sin mediaciones interesadas.
Los casos Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, son el punto de referencia máximo de la Tauromaquia, arte ligado a España. En mucho de lo hispano está el toro y erradicarlo es un error sustancial: en el sentido filosófico de sustancia. Lo que se conoce generalmente se ama. Las Ventas: público apasionado y exigente, lo que hace a los toreros sacar lo mejor de ellos mismos; “la que te da o te quita todo”, donde cuando el toro se para, empieza el toreo. Si no fuera por esta plaza algunos toreros se acomodaron. A las Ventas se le denomina el “templo matritense”.
• Pedro Laín Entralgo, Doctor, historiador de la medicina, antropólogo, ensayista, filósofo y gran aficionado a los toros.
• Gregorio Marañón. Doctor eminente. Hizo un estudio sobre la relación entre las emociones y la función renal de los toreros. Gran aficionado.
• Francisco de Goya, pintor, Retrató a Costillares, Museo Lázaro Galdeano de Madrid, “Un garrochista a caballo”, “La corrida de toros de un pueblo”, Museo del Prado. Autor de la extensa serie “La Tauromaquia”, donde ilustra las distintas fases del toreo.
• Daniel Vázquez Díaz, pintor, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Pintó “Lagartijo, Frascuelo, Mazzantini y sus cuadrillas”.
• José Gutiérrez Solana. Pinto El Lechuga y su cuadrilla. La esposa del torero le hizo el terno de torear de un color verde rabioso, dando lugar al apodo “El Lechuga”.
CRÍTICOS TAURINOS: Gregorio Gorrochano, Antonio Díaz-Cañabate, Andrés Amorós, Vicente Zabala de la Serna, Víctor Zabala de la Serna, hijo, Manolo Molés, Manuel Lozano, Matías Prat.
OCHO PAÍSES TAURINOS: España, Francia, Portugal, México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Plazas de toros en el sur de Francia. Y sesenta más: Arlés, Nimes, Bayona, Dax, Mont de Marsan (Nimes y Arlés, fueron anfiteatros romanos del siglo I), Arlés, era la antigua Areolatum romana).